Entre las vocaciones en declive de Europa, las Hermanas Misioneras de la Preciosa Sangre (CPS) han relanzado su misión en los Países Bajos ofreciendo refugio a los refugiados y transformando un convento histórico en una casa de esperanza para las familias que huyen de la guerra en Ucrania
Los ucranianos se unen a las monjas en las oraciones diarias por la paz en su patria y en el mundo. Su gratitud por la seguridad, el refugio y la compañía convierte al convento en un lugar de resiliencia y fe compartidas
"La formación de competencias y las responsabilidades compartidas ayudan a devolver la dignidad y la esperanza a las personas desarraigadas de sus hogares", afirma la hermana Ingeborg Müller