7 ene 2026
Soberanías violentadas
Las reacciones indignadas ante invasiones y dictaduras suelen ocultar una violencia más profunda: un orden económico global que vacía la soberanía y vuelve ficticia la democracia. Sin condiciones materiales dignas —pan, salud, techo, trabajo, educación—, la democracia se degrada y prepara el terreno para autoritarismos, migraciones forzadas y conflictos permanentes.
La Doctrina Social y el papa Francisco denuncian que no hay democracia sin justicia social ni soberanía sin justicia económica internacional. Mientras el Norte viva explotando al Sur, las soberanías serán formales y las democracias frágiles. Solo una política justa y solidaria entre pueblos puede convertir la democracia en pan compartido y esperanza real.