23 dic 2023

La Navidad es de los pobres, nadie podrá quitársela

Los pobres son los “ángeles” que Dios nos envía para anunciarnos que ha nacido el Salvador. Ellos son la estrella en el firmamento de la vida que conduce a los 3 sabios de Oriente a reconocerlo y ponerse a su servicio con todos los talentos recibidos y multiplicados.

Pobre es el que ha dejado de pertenecer o aquel a quien los sistemas civiles o religiosos nunca le dejaron pertenecer. Aquel a quien se le niega una familia, una sociedad, una comunidad religiosa y un pueblo, no se lo invita ni se lo acoge…porque no tiene “con qué pagar”

Así son las Bienaventuranzas (Lc 6, 24), de este niño que nace: proclaman la grandeza del Señor (Lc 1,46) en los humildes. Pero también los “ayes” por los que serán “derribados de sus tronos” de felicidad, a costa de otros. Jesús es signo de contradicción, no el almibarado niñito de disney con elfos y papás noeles que mercantilizan todo.

Hoy es el día en que las víctimas de todas las inquisiciones y los perseguidos por practicar la justicia (Mt 5,10) pueden comenzar a ver la luz. Dios se ha hecho humano. Ha tomado partido por las víctimas de la historia e invita a los inquisidores a convertirse.

Dios no nace donde se exalta el lujo, por más que nunca falten clérigos que ofician de capellanes al servicio litúrgico de los poderosos, que hasta "la religión" pueden comprar. Les están mintiendo, son falsos profetas (Mt 7, 15) por más que se embadurnen de latines, ornamentos antiguos y celibatos artificiales....y los consuelen con meditaciones desencarnadas y alguna beneficencia para "tranquilizar el alma".

27 oct 2023

Teresita, un cristianismo esencial más allá de la moral burguesa

Teresa no estuvo sola …Para hacer un santo hace falta una tribu entera…un Pueblo de Dios.

En esta época de nuevos fariseísmos, Teresa desconcierta con su actitud “antimeritocrática”: “compareceré delante de ti con las manos vacías, pues no te pido, Señor, que lleves cuenta de mis obras…" Todo lo que somos y hacemos no sale de la nada, sino de un don anterior...

La mentalidad burguesa es sumamente egoísta y conservadora. Sólo busca justificar y mantener su status quo en el que está cómodo con su grupito. Por eso no arriesga, no se excede, mientras que el amor siempre es salir y arriesgarse al compromiso con otro hasta dar la vida.

El amor a Jesús, si es completo, implica el choque con los poderosos de este mundo y de esta iglesia, con los fariseos de la ley, con los Herodes y los ricos epulones que se creen muy seguros y para quienes nada debe cambiar. Sino sería una droga molona que nos hubiera paralizado en la época de los romanos.

El cristianismo, cuando es auténtico, “hace lío” y genera cambios personales y sociales, espirituales, económicos, políticos, sociales, etc. Es un motor de la evolución de la sociedad humana e incluso de la Iglesia y la religión.

El caminito de Teresita no requiere que para amar a algunos, tenga que odiar a otros. El precio del amor a algunos no puede ser el odio a otros, por eso no es ideología, es cristianismo. Es entrega, no posesión.

La preocupación de Teresita por los demás adquiriría hoy otra dimensión contextual con los datos que poseemos sobre la pobreza, la injusticia, la tecnología, etc.: nos llama a vivir una misma esencia con una nueva síntesis.