Des-aburguesando a Teresita Teresita, un cristianismo esencial más allá de la moral burguesa

Teresita, un cristianismo esencial más allá de la moral burguesa
Teresita, un cristianismo esencial más allá de la moral burguesa

Teresa no estuvo sola …Para hacer un santo hace falta una tribu entera…un Pueblo de Dios.

En esta época de nuevos fariseísmos, Teresa desconcierta con su actitud “antimeritocrática”: “compareceré delante de ti con las manos vacías, pues no te pido, Señor, que lleves cuenta de mis obras…" Todo lo que somos y hacemos no sale de la nada, sino de un don anterior... 

La mentalidad burguesa es sumamente egoísta y conservadora. Sólo busca justificar y mantener su status quo en el que está cómodo con su grupito. Por eso no arriesga, no se excede,  mientras que el amor siempre es salir y arriesgarse al compromiso con otro hasta dar la vida. 

El amor a Jesús, si es completo, implica el choque con los poderosos de este mundo y de esta iglesia, con los fariseos de la ley, con los Herodes y los ricos epulones que se creen muy seguros y para quienes nada debe cambiar. Sino sería una droga molona que nos hubiera paralizado en la época de los romanos.

El cristianismo, cuando es auténtico, “hace lío” y genera cambios personales y sociales, espirituales, económicos, políticos, sociales, etc. Es un motor de la evolución de la sociedad humana e incluso de la Iglesia y la religión.

El caminito de Teresita no requiere que para amar a algunos, tenga que odiar a otros. El precio del amor a algunos no puede ser el odio a otros, por eso no es ideología, es cristianismo. Es entrega, no posesión.

La preocupación de Teresita por los demás adquiriría hoy otra dimensión contextual con los datos que poseemos sobre la pobreza, la injusticia, la tecnología, etc.: nos llama a vivir una misma esencia con una nueva síntesis.

« C’est la confiance et rien que la confiance qui doit nous conduire à l'Amour»: «La confianza, y nada más que la confianza, puede conducirnos al Amor». En este siglo de pantallas y soledad, la vida de Teresita es un oasis de encuentro con el Sentido. La confianza, fiducia en italiano, deriva de la palabra fides, fe. La fiducia o confianza es la fe extendida, una fe más encarnada en los hechos que nos tocan vivir y que da seguridad para vivir y soñar. 

El corazón de Teresita es un corazón que se siente amado. El amor de sus padres, proclamados santos por Francisco, fueron canal del amor de Dios en su niñez, un tejido social familiar y luego comunitario de convento y de conciencia de pertenencia a la Iglesia. Por eso Francisco señala en su anterior carta sobre la santidad: "La comunidad que preserva los pequeños detalles del amor, donde los miembros se cuidan unos a otros y constituyen un espacio abierto y evangelizador, es lugar de la presencia del Resucitado que la va santificando según el proyecto del Padre" (GE 145)

Teresa no estuvo sola …Para hacer un santo hace falta una tribu entera…un Pueblo de Dios.

Teresa tenía un corazón que escuchaba, como el que describe Pascal, otro de los rescatados por Francisco en esta renovada hagiografía, capaz de intus-legere, un ver en lo profundo asociado al amor. Así, su corazón, educado en la virtud desde muy pequeña, era capaz de percibir las personas y las cosas que le sucedían como compañía amorosa de Dios

El de Teresita no era el sentimentalismo que se inventa una falsa realidad para evadirse. Era el realismo de la fe que experimentaba las caricias de un Dios que nos habla continuamente, no en revelaciones paranormales, sino en la vida que nos ha tocado.

Si uno no tiene conciencia del amor de Dios manifestado en tantas personas y cosas que pasan, difícilmente puede amar de verdad. Hace falta prestar atención a esos momentos cotidianos. Creer es percibir que su inmensa misericordia me abraza en lo que pasa. Esa es la percepción que transformó la vida de esta pequeña mujer y se convirtió en un círculo virtuoso de recibir amor y dar amor, asociándose así a la lógica de Dios.

Es lo opuesto del voluntarismo moralista y pelagiano donde es uno el que se salva por sus vanidosas fuerzas, por su exclusiva virtud o práctica de reglamentos sin alma. En esta época de nuevos fariseísmos, Teresa desconcierta con su actitud “anti meritocrática”: “compareceré delante de ti con las manos vacías, pues no te pido, Señor, que lleves cuenta de mis obras…quiero revestirme de tu propia Justicia y recibir de tu Amor la posesión eterna de Ti mismo»(3)

 “Todo es don y Gracia” (Fil 2,12). A todos llama a su viña, desde los más perfectos de la primera hora hasta los más desdichados del atardecer. “Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles” (126). Todo lo que somos y hacemos no parte de la nada, sino de un don anterior. El que es conciente que todo es gracia, no juzga, no se cree superior a los demás sino servidor, misericordeador. Su caminito humilde y samaritano enfrenta la Meritocracia vanidosa y excluyente.

La vida como misión

En un mundo donde tantos solo se dedican a ostentar y a pasar la vida de entretenimiento en entretenimiento con obsceno consumismo mientras muchísimos carecen de lo básico, Teresita vivía el sentido de su vida como misión: “había entrado al Carmelo «para salvar almas». 

Ella no entendía su consagración a Dios sin la búsqueda del bien de los hermanos. Compartía el amor misericordioso del Padre por el hijo pecador y el del Buen Pastor por las ovejas perdidas, lejanas, heridas”. (9) La gran misión de su vida era amar a Jesús, compartir su amor a los hermanos, llevándoles el evangelio por atracción, no por presión o proselitismo. (10)

Su camino de infancia espiritual, “pueden seguirlo todos, en cualquier estado de vida, en cada momento ... Es el que el Padre revela a los pequeños” (14) ...Teresita busca“empequeñecer”, dado que si bien la humildad no es la mayor de las virtudes, ninguna puede alcanzarse sin ella (S.Bernardo).”Frente a una idea pelagiana de santidad, individualista y elitista, más ascética que mística, que pone el énfasis en el esfuerzo humano, Teresita subraya la primacía de la acción de Dios... No confía en “sus” méritos (17).

El verdadero mérito católico es una tarea de socios, la gracia de Dios y la libertad enamorada. Él no nos ha hecho robots, sino que, habiéndonos llenado de talentos, espera entusiasmado todo de nuestra libertad e iniciativa de hijos. “El Dios que te creó sin tí, no te salvará sin tí,” decía San Agustín.

comunidad y trabajo

una "doctora y mística" de la Iglesia fregando ropa con sus compañeras

El centro y el objeto de su mirada no es ella misma con sus necesidades, sino Cristo

La mentalidad burguesa es sumamente egoísta y conservadora. Su objetivo es "portarse bien" de acuerdo a los cánones que reproducen su clase, no la búsqueda del Reino y su Justicia. Sólo busca justificar y mantener su status quo en el que está cómodo  con su grupito. Por eso no arriesga, mientras que el amor siempre es salir y arriesgarse al compromiso con otro.

Su "caminito" es permanente conversión, cambio del corazón, entrega y generosidad de sí mismo. No se aferra a lo efímero de la letra y las instituciones que matan, sino al Espíritu que vivifica (2 Cor 3,6). Esta perspectiva expansiva del amor generó en Teresa una preocupación universal real, que la Iglesia reconoció al nombrarla "patrona de las misiones", a pesar de no haber salido en su vida religiosa en un pequeño pueblo. Su corazón había llegado a lo esencial, desde donde comprendía a los más lejanos.

El santo abandono de Teresita es diametralmente opuesto a esta mentalidad de falsa seguridad, que nos invaden con sus recetas de “espiritualidades cool” y las costosas charlas de sus gurúes… para tranquilizar conciencias. Mientras la mentalidad burguesa se encuentra a gusto con el actual mercado de “meditaciones narcisistas”, la oración de Teresita es siempre la apertura a un Dios que ama y que lo ama en los demás, en los pobres y pecadores, aquellos que son “culpables de serlo” para el burgués.

Francisco alude a aquel aspecto de la mentalidad burguesa que no se juega, que tiene “la necesidad de tener todo bajo control “(23). Aquí es donde aparece la invitación al santo “abandono” en el Amor, nos libera de los cálculos obsesivos, de la constante preocupación por el futuro, de los temores que quitan la paz. (24) Ella experimentaba la libertad según aquella frase atribuída a San Agustín: "ama y haz lo que quieras".

Este “santo abandono” choca con esa mentalidad burguesa controladora que no tiene un Dios real, la “dolorosa realidad del ateísmo de su tiempo. Vivió de hecho a finales del siglo XIX, que fue la “edad de oro” del ateísmo moderno, como sistema filosófico e ideológico… Teresita percibe en esa noche tenebrosa la desesperación, el vacío de la nada” (25).

Pero no por eso ella condena a los demás desde una superioridad “espiritualista” y "meritocrática", sino que mira desde la misericordia: “Se siente hermana de los ateos y sentada, como Jesús, a la mesa con los pecadores (cf. Mt 9,10). Intercede por ellos…” (26)

otros caminitos

                otros "caminitos" para recorrer con Teresita

Mujer de lo esencial y de síntesis

Descubrió desde la experiencia de su pequeñez, que el amor es lo esencial, que está en la cumbre del cristianismo y a su luz ha de discernirse todo lo demás:  “no todo es igualmente central, porque hay un orden o jerarquía entre las verdades de la Iglesia, y «esto vale tanto para los dogmas de fe como para el conjunto de las enseñanzas de la Iglesia, e incluso para la enseñanza moral». (48)

El cristianismo es vivido por Teresa en una “síntesis personal del Evangelio, que parte de la confianza plena hasta culminar en el don total por los demás” (44)… el aporte específico de Teresita  no es analítico, como el de santo Tomás de Aquino. Su aporte es sintético, su genialidad es llevarnos al centro, lo esencial, lo indispensable. … más urgentes y más estructurantes para la vida cristiana (49)

Cada santo vive en un contexto histórico diferente y sin embargo capta un mismo hilo conductor del plan de Dios. Pero encontrar eso esencial requiere a su vez una síntesis con el contexto de cada uno: "encarnarlo en el aquí y ahora de mis circunstancias, con sus riesgos, desafíos y oportunidades" (GE 2). La preocupación de Teresita por los demás adquiriría hoy otro contexto de la realidad y los datos que poseemos de ella sobre la pobreza, la injusticia, la tecnología, etc.: nos llama a vivir una misma esencia con una nueva síntesis.

Des-aburguesando la figura de Teresita

Es importante rescatar a Teresita de esa versión almibarada, que es la forma en que los poderosos de este mundo se apropian de logros derivados del evangelio. Sino fijémonos en los mejores colegios de elite que nacieron por obra de santos preocupados por la enseñanza de los pobres. Ahora rebosan de clases privilegiadas que se jactan de su formación, de socializar con los de su clase, viven a costa del Estado y relegan a los pobres a las periferias...como siempre.

No es lo mismo una espiritualidad en la que lo que se hace y vive es por amor, que una que es ornamento o escape de la realidad. El amor es olvido de sí, es compromiso con el Otro manifestado sacramentalmente en los demás. No requiere que para amar a algunos, tenga que odiar a otros. El precio del amor a algunos no puede ser el odio a otros, por eso no es ideología, es cristianismo. Es entrega, no posesión.

Si la “infancia espiritual” no nos hace capaces de encontrar a Jesús en los que sufren, es  infantilismo fantasioso, no la expresión de madurez evangélica del "llegar a ser como niños".(Mt 18)

La iglesia que “salva almas” no es la que cree salvarse a sí misma porque hace muchas reuniones con temas grandilocuentes…para seguir con lo mismo,  sino la que salva vidas, la que da su vida para que el mundo viva...la que late al ritmo del corazón de Jesús.

otras infancias espirituales

otras infancias espirituales para el poliedro del Reino de los Cielos

¿Que nos enseña la historia de Santa Teresita?

A veces se ha hecho de Teresita una piadosa muñequita tipo Disney, una barbie con toca, que no altera nada, que está en su sitio estereotipado de niña bonita, buena y rezadora. Es la domesticación de la imagen de una pobre de Yahvé,que cuestiona desde el amor a Dios, las estructuras de pecado del mundo. 

La Teresita real arriesga y pone su confianza no en los típicos “enchufes” o privilegios de este mundo. Es un llamado a abandonarse en la Providencia, no en la clase social ni en otro tipo de vidas burguesas donde siempre se cuenta con seguridad alimentaria, de salud, de vivienda, de reconocimiento social, etc.

Al Papa, que ama a todo el mundo y siempre busca la unidad, le gustan este tipo de santos, canonizados o no y por eso los menciona tanto en sus escritos. Como Teresita, Francisco de Asís, Charles de Foucault, Simone Weil, Dorothy Day, Madeleine Delbrel, etc. que no han sido pobres solo en sentido “espiritual” como les gusta afirmar a los que están bien para mimetizarse y tranquilizar su conciencia. Ellos, al contrario del joven burgués del evangelio (Mt 19), sí dejaron sus riquezas para seguir a Jesús y sus pobres.

 Son santos que arriesgaron en ir a las periferias y prefirieron asociarse a los descastados de verdad, que son mayoría en el mundo. Que quede claro que estos santos pertenecen al Pueblo pobre y trabajador, por nacimiento en muchos casos y siempre por elección en todos. Por eso son tan populares, por su cercanía. Son los bienaventurados que optaron por unirse a los que sufren tanto en el rol de víctimas como de samaritanos.

La santidad no solo es anuncio de un amor liberador sino también una profética denuncia del mal. Ser santo hoy es llamar a la conversión y gritar la revelación de Jesús:

“Ay de vosotros los ricos y los que ahora reís”(Lc 6,24), los que lleváis una vida autista de comodidades, pertenencias suntuosas, seguridades y privilegios de clase, turismo desenfrenado, fiestas y lujos, deportes ostentosos,  los que desde ese podio juzgáis a los desfavorecidos, hundís cayucos y colaboráis ideológica y “consu-místicamente” con un sistema injusto y explotador, que obliga a un tercio de la humanidad a migrar para intentar vivir más humanamente. Ay de los que promovéis guerras para vender armas y de paso “disciplinar” la demografía y las aspiraciones a una humanidad menos desigual...

El amor a Jesús, si es completo, implica el choque con los poderosos de este mundo y de esta iglesia, con los fariseos de la ley, con los Herodes y los ricos epulones que se creen muy seguros y para quienes nada debe cambiar. Sino sería una droga molona que nos hubiera paralizado en la época de los romanos.

El cristianismo, cuando es auténtico, “hace lío” y genera cambios personales y sociales, espirituales, económicos, políticos, sociales, etc. Es un motor de la evolución de la sociedad humana e incluso de la Iglesia y la religión...que tantas veces se creen "dueños" de Dios.

Esta carta de Francisco es para ir a lo esencial, a la "opción fundamental" como la llamaba Santo Tomás, no para distraernos en cuestiones piadosas o eclesiásticas secundarias. Francisco  señala al final, en el nº 52, varias pautas teresianas para hoy:

Pasar del egoísmo, superficialidad, individualismo, vanidad y descarte a el dar la vida como regalo, la radicalidad evangélica, la intercesión, la pequeñez, la inclusión y cuidado del otro

Pasar de la complicación a la sencillez, a la primacía del amor, la confianza y el abandono, superando la lógica legalista o moralista que paraliza el Evangelio.

En un tiempo de repliegues y de cerrazones, nos invita a la salida misionera, cautivados por la atracción de Jesucristo y del Evangelio.

Teresita está más viva que nunca en el alma de la Iglesia peregrina, en el corazón del Pueblo de Dios. Está peregrinando con nosotros, haciendo el bien en la tierra. La suya no es una espiritualidad para domesticar, sino un amor intenso para hacer lío desde la Misericordia: he venido a prender fuego en el mundo; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! .... (Lc 12, 49 )

poliedroyperiferia@gmail.com

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