Me extrañó leer en la prensa que algunos veían peligrar la Semana Santa. Pero, claro, se trataba de la tradicional forma de celebrarla
No es momento de aprovechar la coyuntura para defender y mantener las posiciones sociales adquiridas y los ritos que durante siglos creímos intocables y conformaron la presentación visible de la Iglesia
Es la hora de pensar en el otro, en nuestro prójimo. Tiene razón el papa Francisco al hablar de la necesidad de la conversión y de pedir perdón a Dios y al prójimo. Urge establecer una relación solidaria con nuestros hermanos.
Tenemos que entender bien las palabras de Lucas 22, 19: “Haced esto en memoria mía”. No se trata de escenificar una obra teatral en un templo. Se trata de hacernos pan como Jesús
Pocas veces nuestra oración será más sentida, nuestra meditación más fructífera, nuestra conversación más acogedora, nuestro estudio más provechoso, nuestra acción más esencial como en estos tiempos de prueba y de sufrimiento