La riqueza de la religiosidad popular y la sabiduría de los sencillos Mi experiencia como mayordomo de santa Quiteria, patrona de mi pueblo

Santa Quiteria
Santa Quiteria Alejandro Fernández Barrajón

Las “Caridades” se hacen en unos grandes salones donde se reúnen muchos voluntarios, el día 19 de mayo por la noche

Una vez que se elaboran esos panecillos, se llevan a la panadería para ser cocidos y repartidos a todos los vecinos y visitantes el día  21 de mayo por la mañana

Unos días de fiesta local que culminan con la procesión de santa Quiteria en una hermosa carroza barroca y dorada, adornada con sus "cintillos"

Los niños aprenden  de sus padres, ya desde muy pronto, a portar la medalla de santa Quiteria, signo de su pertenencia  a la Hermandad

La fe popular es un tesoro de gracia que puede enseñarnos mucho

La idea de ser mayordomo de santa Quiteria, una mártir del siglo II, patrona de mi pueblo, surgió de repente con un comentario que alguien hizo en mi grupo de senderistas, mientras caminábamos por las hermosas rutas que hay en los montes de mi pueblo, Fuente el Fresno, en las últimas estribaciones de los Monte de Toledo, cuando ya La Mancha se abre paso con inmensas llanuras que nos acercan  a las Tablas de Daimiel y al castillo de Calatrava la Vieja, rodeado en su foso por el  río Guadiana, ahora en una sequía pertinaz, que nos sobrecoge  a  todos los manchegos.

 ¡Quién diría que aquel comentario en una ruta por el monte iba a ser el comienzo de una hermosa aventura que llegará a ser inolvidable para todos los amigos senderistas y lo que nos acompañan en algunas ocasiones.

  • - Parece que este año no hay mayordomos de santa Quiteria, decía uno.
  • - Es que en años pasados algunos mayordomos se ha metido en gastos excesivamente altos y eso hace que otros no se atrevan a  ser mayordomos por si no pueden soportar el gasto que supone ser mayordomos, le respondía otro.
  • - (Es que ser mayordomos de santa Quiteria en Fuente el Fresno, supone hacer “Caridades” (Panecillos ácimos que el sacerdote bendice y se reparten el día 21 de mayo a todos los habitantes del pueblo -unos 3200- y a todos los visitantes que estén en el pueblo en esos días)

Santa Quiteria
Santa Quiteria Alejandro Fernández Barrajón

Las “Caridades” se hacen en unos grandes salones donde se reúnen muchos voluntarios, el día 19 de mayo por la noche, para hacer esos panecillos en medio de  una guerra  de harina entre todos los participantes, mientras los mayordomos invitan a los voluntarios e invitados a limonada, flores, barquillos y rosquillas, típicos de esta tierra. Esta fiesta de la harina ha sido declarada recientemente de “interés turístico regional”

Una vez que se elaboran esos panecillos, se llevan a la panadería para ser cocidos y repartidos a todos los vecinos y visitantes el día  21 de mayo por la mañana. Muchos hombres, de dos en dos, como los discípulos, van repartiendo con sus cestas por todas las calles del pueblo, casa por casa, las caridades que les corresponda según el número que sean en esa familia.

Isidro colaborador
Isidro colaborador Alejandro Fernández Barrajón

Nuestro grupo senderista ha hecho para esta ocasión más de 7000 caridades y cientos y cientos de flores, barquillos y rosquillas para que no les falten a los voluntarios en la fiesta de la harina ni a los invitados a las vísperas de la patrona. ¿Qué son las vísperas? Se componen de dos partes: una religiosa y otra festiva.  La religiosa consiste en ir todos los mayordomos, sus madrinas ataviadas para la fiesta y sus invitados, acompañados, por las autoridades municipales y la banda de música por las calles hasta la iglesia para rezar las vísperas del común de un mártir, presididos por el párroco y los sacerdotes presentes. Una vez rezadas las Vísperas, todos los participantes salen de nuevo en desfile hasta el salón donde el mayordomo correspondiente agasaja a sus invitados con la típica limonada y las flores y barquillos que en los días previos han elaborado para la ocasión. Mientras estallan los cohetes en los alto signo de la fiesta que está en marcha. 

Unos días de fiesta local que culminan con la procesión de santa Quiteria en una hermosa carroza barroca y dorada, adornada con sus "cintillos" que son  elaborados con medallas de oro, rosarios y campanillas que los fuenteros prestan a la santa para que las luzca en su carroza en su recorrido procesional por la calles. Resulta muy emocionante escuchar el tintineo de las campanillas a medida que avanza por las calles. Más emocionante aún es contemplar los rostros de las personas, sobre todo las mayores, cuando no pueden controlar su emoción al ver pasar a su santa tan hermosa y las lágrimas se deslizan por sus rostros curtidos por el sol y el frío del campo, sin poder reprimirlas, mientras hacen las señal de la cruz. Todo un espectáculo de fe popular sencilla y conmovedora, que ya quisieran para sí muchos teólogos.

Fieata de la Harina
Fieata de la Harina Alejandro Fernández Barrajón

En fin, una representación de fe popular de donde se pueden sacar muchas y admirables conclusiones. Los niños aprenden  de sus padres, ya desde muy pronto, a portar la medalla de santa Quiteria, signo de su pertenencia  a la Hermandad.

Nuestra mayordomía de este año 2023, la de los Senderistas “Rutas Duras”, que así nos llamamos, ha sido todo un éxito y el inmenso trabajo empleado, junto a los muchos colaboradores que nos han apoyado y ayudado, ha merecido enormemente la pena. Es más, nuestra mayordomía ha sido “pedida”, lo  que quiere decir que lo que hemos necesitado para sacar adelante la mayordomía y elaborar todos los dulces y las caridades, lo hemos conseguido pidiendo a los vecinos de la localidad.

Y no solo nos han ayudado con mucha generosidad sino que nos va  sobrar algo de dinero que le vamos a enviar a nuestro misionero fuentero, el P. Tomás  García, mercedario en República Dominicana, que trabaja con los niños “limpiabotas” de la calle a los que ofrece alimento, educación y sanidad en un ambicioso proyecto que va creciendo de día en día y con el que los fuenteros no sentimos muy identificados.  Esta colaboración misionera es también fruto de nuestra devoción a santa Quiteria.

Santa Quitria
Santa Quitria Alejandro Fernández Barrajón

Con lo cual, hemos demostrado que se puede hacer una mayordomía sin gastos excesivos, recurriendo a pedir a la gente su colaboración y, por tanto, cualquiera puede ofrecerse a hacer una mayordomía sin miedo a no poder afrontar los gastos que supone. Pedidas fueron siempre las mayordomías en Fuente el Fresno y pedidas deben volver a ser para que no se pierda nuestra tradición más antigua. La gente, generosamente, está dispuesta  a regalar aceite, huevos, harina, limones, azúcar, cestas, bandejas, jarras,  para que los mayordomos puedan salir adelante con sus mayordomías y sus obligaciones. Así lo hemos vivido nosotros y así queremos darlo a conocer para que nunca le falten mayordomos a nuestra santa mártir.

De aquí saco algunas conclusiones que son por otra parte más que evidentes:

  • 1) Que la fe popular es un tesoro de gracia que puede enseñarnos mucho y facilita, en gran medida, la transmisión de fe, en estos tiempos en que se está rompiendo la cadena de transmisión de padres a hijos.
  • 2) Que la fe popular en santa Quiteria y sus tradiciones en este caso es capaz de unir a todo un pueblo en su identidad, por encima de sus ideologías o clases ante santa Quiteria todos somos uno y un único pueblo en la profesión del amor  nuestra patrona y a la hora de gritar a una sola voz: ¡Viva santa Quiteria!
  • 3) Que la espiritualidad popular está llena de valores como la solidaridad y La capacidad de trabajar en común de manera altruista con un mismo propósito: festejar a nuestra patrona y hacer posible unos días de fiesta y de alegre descanso para todos.

    Santa Quiteria
    Santa Quiteria Alejandro Fernández Barrajón

La espiritualidad popular, lejos de ser una problema en el crecimiento de la fe, es un acicate para seguir adelante y una oportunidad para el crecimiento y la maduración de la fe cristiana, un verdadero valor de cohesión social y de crecimiento en los valores humanos más valiosos.

 No puedo terminar sin agradecer a mis compañeras mayordomas Adela Serrano Y Mari Carmen Rodríguez, la experiencia de trabajo compartido en alegría y entrega y sus esfuerzos, más que los míos, para que no faltara ni un solo detalle. ¡Y lo han conseguido! Y también a los muchos colaboradores que han estado muy cercanos para ir haciendo posible en cada momento lo que más falta hacía.  ¡Gracias!  ¡Viva santa Quiteria!´

Pinta de la Caridad
Pinta de la Caridad Alejandro Fernández Barrajón

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