ENCUENTRO EN LA TARDE, CAMINO DE EMAÚS

#8MPascua

Él se fue… de sus palabras y su vida qué nos queda, hacia dónde dirigir los pasos en busca precisamente de sus huellas.

#traslashuellasdesophía (41)
#traslashuellasdesophía (41)
Carmiña Navia Velasco
16 abr 2026 - 22:47

El evangelio que nos trae el domingo próximo la liturgia, es uno de los más ricos en contenido que podemos releer en los tiempos de Pascua. Nos cuenta Lucas en sus memorias de Jesús, que éste se apareció a dos discípulos que regresaban de Jerusalén con el pesar de haber pedido a su maestro. El encuentro de realiza en el camino, donde ellos comentan su inconformidad y su tristeza ante el asesinato que sufrió su profeta, a quien escucharon, creyeron y siguieron. No está especificado el género de los caminantes y muchos piensan modernamente que se podía tratar de una pareja de hombre y mujer.

Jesús con su identidad muy poco clara, se les acerca se les suma a su recorrido y comparte con ellos las ideas y los sentimientos que los habitan. Ante el dolor que experimentan les explica el sentido profundo de los acontecimientos que ellos no logran comprender. Su palabra les llega a lo profundo y le piden al extraño viajero que se quede con ellos porque “ya es tarde para seguir”, pero sobre todo porque su palabra abrigó sus corazones.

Es importante señalar que Jesús les sale al encuentro en el camino. Esta manifestación del resucitado es distinta a otras, se da en un camino escondido… Los discípulos no están paralizados: por el contrario, están inquietos y activos. Salen de su espacio para buscar, revuelven en sus palabras el sentido del acontecer: es decir sus palabras también están en un camino de ida y vuelta. Él se fue… de sus palabras y su vida qué nos queda, hacia dónde dirigir los pasos en busca precisamente de sus huellas. Igual que la primera manifestación a las mujeres se da porque ellas han preparado su corazón para ello velándolo y pensando en ungir su cuerpo… esta manifestación se da también porque los discípulos del camino se han preparado a fuerza de sus interrogantes y memorias. Jesús les habla y los va iluminando.

93f0c736-80e6-4f33-9ae8-90adbf417b65
93f0c736-80e6-4f33-9ae8-90adbf417b65

Lo invitan a permanecer con ellos. Esta invitación es muy importante, ellos han experimentado una chispa de luz y no la quieren perder. Los atardeceres siempre nos llaman a “recoger el día” y este día ha sido significativo porque este “extraño” ha llegado a sus corazones, lo quieren retener, no lo dejan marchar. Es necesario en nuestras vidas retener los destellos de luz que nos llegan, las presencias que nos alimentan… hay que luchar contra la fugacidad del instante y retener los rostros de Jesús que nos han acompañado en nuestros días.

Finalmente el texto nos dice que “lo reconocieron en el partir del pan”. Es importante profundizar en el sentido más profundo de estas palabras. La expresión viene de la tradición judía: en ocasiones festivas y cada semana al reunir a la familia, el padre familiar, “parte el pan” en un ritual sagrado de Acción de Gracias. En la Pascua, máxima fiesta del judaísmo también se parte el pan. Son rituales de bendición, de agradecimiento y de comunión.

A lo largo de toda su vida, Jesús se reúne en torno al “partir el pan” muchas veces: Alrededor de la mesa: Celebra, comparte, enseña, denuncia, ora… A este significado se suma en los primeros cristianos la invitación del maestro de hacerlo en memoria suya. Es decir, partamos en pan, en memoria de Jesús, su memoria significa hacer presente sus palabras, sus gestos, su entrega de vida, su mandato de amarnos. En ese partir el pan, cuando no es un gesto vacío los y las seguidores de Jesús comulgamos entre nosotros y lo reconocemos a él, es decir lo hacemos presente en nuestras vidas… Los discípulos del camino se sintieron iluminados. Esa memoria, ese reconocimiento también ilumina nuestros caminos y nuestra vida, con la LUZ del maestro resucitado y presente en nuestras vidas.

Carmiña Navia Velasco

En el camino de Emaús.

También te puede interesar

Lo último

stats