¡ESCÚCHENLO! LEVÁNTENSE Y CAMINEN JUNTO A ÉL

#LectioDivinaFeminista

MATEO 17,1-9

¡Escúchenlo!
¡Escúchenlo!
Yolanda Olivera Alberca
25 feb 2026 - 07:00

Ambientación:

Hoy Jesús estamos nuevamente en tu presencia, invocando tu suavidad profunda, que mueve y renueva todas las cosas. Calma nuestras angustias y preocupaciones, has de ellas fermento de esperanza, que en la oscuridad irrumpa tu luz, como suave brisa que cobija y consuela en el desierto. Sostén nuestras dudas y has que se transformen en confianza y seguridad. Puedes escuchar la canción “Que tu luz alumbre” de Salomé Arricibita. https://www.youtube.com/watch?v=aK-kDhK9hf4

Lectura ¿Qué el texto?

Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte alto. A la vista de ellos su aspecto cambió completamente: su cara brillaba como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz. En seguida vieron a Moisés y Elías hablando con Jesús. Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, levantaré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Estaba Pedro todavía hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz que salía de la nube dijo: «¡Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido, ¡escúchenlo!» Al oír la voz, los discípulos se echaron al suelo, llenos de miedo. Pero Jesús se acercó, los tocó y les dijo: «Levántense, no tengan miedo.»  Ellos levantaron los ojos, pero ya no vieron a nadie más que a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No hablen a nadie de esta visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.» 

Meditación: ¿Qué me dice el texto?

El Evangelio de este domingo nos conduce al misterio de la transfiguración de Jesús, quien revela su gloria divina a Pedro, Santiago y Juan en una montaña, anticipando su resurrección y confirmando que es el hijo de Dios. Esta experiencia es un llamado al movimiento, al dinamismo y a la apertura; una invitación a salir de nuestras comodidades y seguridades para abrazar lo nuevo y lo desconocido que Dios padre y madre nos propone.

Los discípulos que acompañaban a Jesús se quedan sobrecogidos, estupefactos por la visión, ven cómo Jesús “cambió completamente: su cara brillaba como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz”. Escuchan, además, el diálogo de Jesús con Moisés y Elías, quienes aparecen hablando con Él. “En seguida vieron a Moisés y Elías hablando con Jesús”. Un encuentro que, desde la experiencia humana, resulta difícil de comprender y describir; sólo se puede acogerse desde la interioridad abierta y disponible ¿Quiénes formar parte de tu red de apoyo?, ¿Quiénes son testigos de tus luchas y conquistas cotidianas? Jesús escogió a sus amigos y amigas para compartir este momento. ¿Qué cualidades valoras de tus amistades?,¿Te consideras una persona segura y acogedora para ellos/as?

A través de la transfiguración, Jesús nos invita a salir de nuestros miedos y mezquindades, a mirar más allá de nuestros cálculos y sesgos. La luz de la verdad nos impulsa a romper las barreras de nuestro egoísmo y nos hace conscientes de que a nuestro lado está presente el dolor que necesita ser sostenido y acompañado.

Pedro, al vivir la transfiguración, se arriesga a expresar su libertad interior, sus miedos e inseguridades se fortalecen en el vínculo seguro y circular con el Maestro. Deja que su corazón hable sin cálculos humanos, y por eso exclama: “Señor, ¡qué bueno que estemos aquí! Si quieres, levantaré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Pedro experimenta la descentralización de su yo y se atreve a soñar con una comunidad donde sea posible construir y compartir. ¿Cómo es tu relación con las personas con quienes convives, trabajas y te encuentras cada día?, ¿Cómo acoges e integras las diferencias intergeneracionales e interculturales? El sueño de Pedro sigue vigente.

La simbología que acompaña a la transfiguración es profunda, “una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz que salía de la nube dijo: “¡Este es mi Hijo, el Amado; este es mi Elegido, ¡Escúchenlo!” con estas palabras, Jesús reafirma su identidad como hijo de Dios y nos invita a confiar y construir relaciones basadas en la verdad y la transparencia, tan necesarias en nuestra sociedad. Es un llamado a dejar de lado las apariencias y la mediocridad que tanto daño causan. Vivir desde la verdad es permitir que la transfiguración de Jesús abrace nuestra fragilidad y vulnerabilidad, porque solo desde Él, la vida y las relaciones adquieren pleno sentido.

El miedo y la angustia que experimentaron los discípulos y que también nosotros/as lo vivimos, se agravan en contextos donde la inseguridad y la violencia aumentan, como en nuestras sociedades latinoamericanas. Por eso, necesitamos con urgencia Escuchar a Jesús que nos dice “Levántense, no tengan miedo”. Que este tiempo de cuaresma sea un espacio para vivir en itinerancia y discernimiento, permitiendo que en nuestra interioridad resurja la conversión auténtica orientada al encuentro con los demás.  

Oración: ¿Qué me hace decirle a Dios?

Jesús, permíteme comprender el misterio de tu transfiguración. Ayúdame a acoger mis miedos y a desvelar aquello que supuestamente me da seguridad, pero que en realidad me ata. Quiero aprender, como Pedro, Santiago, Juan y María Magdalena a vivir en tu cercanía. En muchas ocasiones, el miedo, la inseguridad y la desconfianza se apoderan de mí, y me vuelvo incapaz de escuchar el susurro de tu presencia; más aún cuando contemplo cada día la violencia y la injusticia, y en mi corazón me pregunto ¿Dónde estás Jesús de Nazaret?

Contemplación: ¿Qué me da a conocer?

Te sugiero volver a leer el texto bíblico de manera pausada y serena. Escucha y contempla a los personajes; observa cómo cada uno se relaciona con Jesús. Entra en la dinámica del relato, déjate sorprender y permite que el Maestro también te hable a ti, invitándote a confiar y confirmar su identidad de hijo de Dios.

Acoge el gesto tierno y fundante de Jesús: al ver a sus discípulos postrados por el temor, Él se acerca, los toca y les dice “Levántense, no tengan miedo”. Su gloria no aplasta, sino que levanta. Su divinidad no anula; su humanidad es cercana y compasiva. En ese toque de proximidad, se me revela el corazón de Dios: una gloria que se inclina para sanar nuestro miedo y ponernos en camino.

Compromiso ¿Qué camino de vida me invita a tomar?

Jesús, aquí me tienes. Quiero colaborar contigo; me coloco a disposición para caminar al lado de mis hermanos/as. Ayúdame a ser instrumento de Paz, Esperanza y Reconciliación en un mundo fragmentado. Que mi vida, transformada por tu encuentro, sea testimonio de que es posible vivir desde la verdad, la acogida y la valentía que brotan de haberte escuchado.

Yolanda Olivera Alberca, FMMDP

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