#LectioDivinaFeminista
Soy tu imagen
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Busca un lugar tranquilo y cómodo. Encuentra tu propio espacio, aquieta tu corazón y permite que tu respiración se vuelva lenta y profunda. Deja por unos instantes las preocupaciones cotidianas y disponte a escuchar la Palabra desde otro lugar: con el cuerpo, con la mente, con el corazón y con la sabiduría que habita en ti.
Lectio (Lectura)
Mateo 22, 15-21
15 Entonces se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. 16 Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. 17 Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?». 18 Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? 19 Enseñadme la moneda del impuesto». Le presentaron un denario. 20 Él les preguntó: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?». 21 Le respondieron: «Del César». Entonces les replicó: «Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». 22 Al oírlo se maravillaron y dejándolo se fueron.
Meditatio (Meditación)
Jesús se encuentra ante una pregunta-trampa. Fariseos y herodianos quieren obligarlo a tomar posición frente al poder político: ¿es lícito pagar el impuesto al César?. La pregunta parece sencilla, pero es profundamente política, ya que el impuesto recuerda la dominación romana y afecta directamente la vida económica de la población. Jesús no entra en esta vana discusión, más, aprovecha sabiamente el momento para dar la vuelta a la pregunta, respondiendo desde otra orilla del conocimiento, desde la profundidad del ser, desde el camino de Dios, desde la sinceridad conforme a la verdad.
Jesús, desde la mayéutica socrática, revira la mal intencionada pregunta para agregar profundidad y conciencia: “al Cesar lo que es del Cesar” punto final. Y aquí inicia la sapiencia: “a Dios lo que es de Dios”. Con esta simple respuesta, el Maestro nos instruye a dar pasos hacia adelante para cuestionarnos: si la moneda lleva la imagen del César, ¿quién lleva la imagen de Dios?
Él da la vuelta a la pregunta e invita a voltear a ver a cada ser humano como imagen de Dios (Imago dei), a TODOS los seres humanos, también a las mujeres. Enfatizo esta ideas porque en la tradición cristiana antigua, hubo pensadores que negaron, limitaron o problematizaron que la mujer fuera plenamente imagen de Dios como lo hace Tertuliano (c.155-220) en De cultu feminarum por su filiación a Eva, o no totalmente completa imagen de Dios como lo es el varón como lo destacan Orígenes (c. 185-253), Agustín (354-430), y Juan Crisóstomo (c. 349-407), basándose en la cita de la primera carta de Pablo a los Corintios 11,7.
La respuesta “dar a Dios lo que es de Dios” abarca a toda persona humana creada a imagen de Dios: también las pobres, las esclavizadas, las migrantes, las indígenas, las niñas, las ancianas, las mujeres violentadas, las mujeres que han sido expulsadas de espacios de decisión y aquellas cuya inteligencia, espiritualidad o autoridad han sido cuestionadas por el simple hecho de ser mujeres.
Entonces aparece una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando una institución pretende apropiarse de aquello que pertenece a Dios? Si la mujer ES imagen de Dios, ningún poder puede convertirla en propiedad, objeto, subordinada o silenciada. En este sentido, la frase de Jesús puede convertirse así en una afirmación de límites claros frente al poder: el “César”, dígase Estado, economía, política, Iglesia o jerarquía patriarcal no lo abarca todo. Hay una dignidad que no puede ser comprada, tributada, confiscada ni administrada por ningún poder porque es divina.
Terminamos esta meditación rumiando estas preguntas:
¿Quién decide quién puede representar a Dios?
¿Qué imagen de Dios estamos silenciando?
¿Qué sabiduría estamos perdiendo?
¿Qué dignidad estamos vulnerando?
¿Qué parte de la humanidad estamos excluyendo?
Canción: "Al César lo que es del César" Canción de Salomé Arricibita: https://www.youtube.com/watch?v=YvqP1JOnJHM
Oración (Oratio)
Divina Sabiduría,
enséñanos a reconocer tu imagen
en cada mujer y en cada hombre.
Que no confundamos tu voz
con la voz de quienes han acumulado poder.
Que aprendamos a distinguir
entre aquello que pertenece al César
y aquello que pertenece a Dios.
Devuélvenos la capacidad
de escuchar las voces que fueron silenciadas.
Que ninguna niña crezca pensando
que su palabra vale menos.
Que ninguna mujer tenga que renunciar
a su inteligencia, a su cuerpo, a su espiritualidad
o a su capacidad de decidir
para ser reconocida como hija tuya.
Que podamos descubrir tu imagen
allí donde la historia dejó tantas veces
solo silencio.
Amén.
Contemplatio (Contemplación)
Toma un espejo y mírate. ¿Me reconozco como imagen de Dios? En mi rostro, en mi cuerpo, en mis tareas cotidianas, en mi historia, en mi capacidad de amar, en mi capacidad de pensar, en mi libertad, en mi palabra...
Actio (Acción)
¿Soy capaz de reconocer en otras mujeres la imagen de Dios, incluso cuando son diferentes a mí?
El cambio inicia en mí. Transformar mi mirada, pensamiento y conciencia cambia mi actitud hacia las demás. Actuar con sororidad es reconocer la divinidad que me habita y fluye en todas y todos. Avoquémonos a ello estas semanas.
Terminamos con esta canción:
“Sólo tú”, Hermana Glenda: https://www.facebook.com/watch/?v=1847983206610976
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