Mujeres a imagen de la Divinidad: teología desde las entrañas (Convocatoria #8M-Cuaresma)
#8MCuaresma
¿De qué debemos convertirnos como Iglesia cuando el morado feminista y el morado cuaresmal se encuentran?
Morado de la liturgia cuaresmal y morado feminista el 8 de marzo
No puede haber verdadera Cuaresma sin escuchar el grito de las mujeres. Y ese grito no es abstracto: tiene cuerpos, historias, nombres y territorios marcados por la violencia y la desigualdad estructural. Cuando el morado litúrgico coincide con el morado feminista, no estamos ante una mera coincidencia cromática, sino ante un signo de los tiempos que interpela a la Iglesia.
Significado del color morado: tradición y feminismo. Morado litúrgico: en la tradición católica simboliza penitencia, introspección, preparación para la Pascua y conversión del corazón. Es color de solemnidad, de reflexión y de esperanza en la misericordia de Dios.
Morado feminista: resignificado por el movimiento de mujeres, expresa denuncia activa, resistencia frente a la opresión, memoria de mujeres silenciadas y compromiso por la justicia.
El encuentro de ambos nos llama a conjugar espiritualidad y transformación social.
Cuaresma: ceniza y memoria
La Cuaresma comienza con ceniza. La ceniza recuerda fragilidad, límite, finitud. Pero también recuerda incendio: algo ardió antes de convertirse en polvo. ¿Qué ha ardido en la historia de las mujeres? Han ardido sus cuerpos en hogueras simbólicas y reales; ha ardido su palabra silenciada; ha ardido su credibilidad negada. La ceniza en la frente, en clave feminista, puede leerse como memoria de vidas consumidas por la violencia patriarcal.
El 8 de marzo no es solo celebración, sino memoria de lucha: trabajadoras explotadas, mujeres organizadas y comunidades que no aceptaron el silencio como destino. Es un día que denuncia estructuras económicas, políticas y culturales que siguen reproduciendo desigualdad.
Preguntas para la conversión comunitaria
El cruce de fechas nos interpela:
¿De qué debemos convertirnos como Iglesia cuando el morado feminista y el morado cuaresmal se encuentran?
No basta la conversión individual si las estructuras eclesiales siguen reproduciendo exclusiones. La Cuaresma es, en su raíz bíblica, un tiempo de retorno a la justicia de Dios. Y la justicia de Dios siempre tiene rostro histórico.
El pecado, en perspectiva feminista, no es solo transgresión moral individual. Es sistema, cultura, estructura, normalización de la desigualdad. El camino cuaresmal hacia la Pascua debe atravesar el desmontaje de aquello que produce muerte.
El morado feminista grita:
“¡Ni una más!”
El morado cuaresmal susurra:
“Conviértanse y crean en la Buena Noticia”
Ambos colores, leídos juntos, forman una sola proclamación:
No hay Buena Noticia mientras continúe la violencia contra las mujeres.
Contextos que claman justicia: Gaza: niñas y niños huérfanos, mutilados, asesinados; madres que buscan entre los escombros los cuerpos de sus hijas e hijos; periodistas y activistas silenciados; médicas, médicos y enfermeras que curan sin descanso bajo las bombas. Gaza muestra la brutalidad que clama justicia y la urgencia de la Buena Noticia de Dios en medio del sufrimiento.
Comunidad de Migrantes en Estados Unidos: familias enteras viven encarceladas en sus propias casas, con miedo de salir al hospital, a la escuela o al supermercado sin ser detenidas por ICE. Sin embargo, surge comunidad: mujeres que organizan redes de apoyo, que cocinan, empacan, entregan y cuidan; ciudadanos y ciudadanas que cubren con sus cuerpos a quienes son perseguidos. Esa es la mística del Reino: proteger la vida cuando el poder la amenaza.
Groenlandia: territorio vivo y sagrado, habitado por pueblos que viven en armonía con la naturaleza. Jóvenes, mujeres y comunidades indígenas han alzado la voz para mostrar que su bienestar nace del equilibrio con la tierra, el agua, el hielo, los animales y el viento. Esta forma de vida encarna lo que el papa Francisco llama cuidado de la casa común y enfrenta amenazas extractivistas y coloniales.
Escándalo mundial de pederastia y caso Epstein: sobrevivientes niñas y adolescentes, han denunciado cómo la complicidad y el silencio institucional protegieron a los poderosos. Sus voces son proféticas: el pecado estructural tiene nombres y lugares, y la esperanza se construye cuando se les reconoce, escucha y acompaña.
Cuba: las sanciones prolongadas por décadas, la amenaza de aranceles a los países que le venden petróleo, la falta de electricidad han hecho que hospitales y escuelas dejen de funcionar, afectando a toda la población. La situación constituye una forma de genocidio económico y social. Sin embargo, las comunidades resisten sostienen la vida a pesar de la escasez, mostrando solidaridad y resiliencia.
La razón de nuestra esperanza: Nace en las madres buscadoras de México , de Argentina de toda América Latina de ayer y de hoy.
Nace en las mujeres que sostienen la vida en silencio.
Nace en quienes se niegan a obedecer órdenes injustas de Trump
Nace en cada gesto que pone la dignidad humana por encima del poder y comparte procesos de liberación para bajar de la Cruz a las y los crucificados de hoy, y proclamar después de Cuaresma una verdadera Pascua.
María y el Magníficat
El Magníficat (Lc 1,46-55) canta la justicia, derriba a los poderosos y eleva a los humildes. Su corazón creyente, abierto a la Ruah, inspira la misma esperanza que nos llama hoy: reconocer los signos de los tiempos y actuar para que la Buena Noticia sea visible en la vida de las y los oprimidos.
El Magníficat es un mapa espiritual para los tiempos oscuros.
Es un llamado a encarnar la esperanza, a luchar por la justicia, a acompañar a mujeres migrantes, enfermas, desplazadas, violentadas, empobrecidas, silenciadas o invadidas en su territorio. Es un canto para quienes sostienen la vida aun con lágrimas en los ojos. El Magníficat nos invita a poner el cuerpo, a hacer de nuestra vida una profecía activa y una promesa hecha gesto.
La Cuaresma es el camino que nos conduce a la Pascua, la proclamación del Kerigma, el anuncio central de la resurrección y la liberación de Dios Padre y Madre . El susurro de “conviértanse, crean y difundan la Buena Noticia” nos acompaña y nos confirma que La Pascua solo será verdadera cuando seamos capaces, como Iglesia horizontal, de hacer el Evangelio creíble en la vida y la cotidianidad de las mujeres de carne y hueso, como las madres buscadoras, las sobrevivientes de abuso y todas quienes enfrentan violencia y exclusión en Minneapolis, Groenlandia, Gaza y Cuba.
Preguntas para examen comunitario:
¿Cómo se distribuyen los espacios de decisión en nuestras comunidades?• ¿Qué voces siguen siendo consideradas secundarias?•
¿Qué teologías hemos repetido que justifican la subordinación?•
¿Qué silencios hemos sostenido frente a abusos?
La Cuaresma, leída desde el morado feminista, se convierte en un tiempo de revisión estructural. No para culpabilizar, sino para transformar.
Que nuestro cruce de caminos —morado feminista y morado en el altar, sea un signo de los tiempos.
Un signo de que otro mundo es posible.
Un signo de que otra Iglesia es posible.
Con esta maravillosa reflexión de nuestra amiga y compañera Lucha Castro, te invitamos a participar en la convocatoria abierta del #8M2026- Cuaresma, enviando tus #sentipensares al correo
sentipensaresblog@gmail.com
para ser publicados en el blog Religión Digital-Tras las huellas
¡Esperamos escuchar tu VOZ!