“Ora, confía y espera” San Francisco de Sales
#sentipensaresblog
La confianza necesita ser sostenida por la esperanza
Cuando se escucha esta frase en la actualidad es importante interpelarnos si este hombre que nació en la segunda mitad del siglo XVI y murió en los inicios de la tercera década del XVII; cómo es que la fue acuñando y aprendió a vivir bajo estas normas a pesar del mundo agitado de su tiempo que muchas veces perturbó su actuar, su pensar, su ser con y en Dios de manera continua.
Es el patrono de los que escriben y de los periodistas. Y nosotras las MUJERES que nos atrevemos a escribir hoy en día denunciando y anunciando lo que el evangelio nos invita a realizar con perspectiva feminista, el “ora, confía y espera” es una invitación madura a que una siga perseverando en la creencia continua de la presencia fiel de Dios al lado. Por ello la necesidad de una incesante comunicación con Él. La forma de hacerlo es a través de la oración, sostenidas por una constante lectura y escucha de su Palabra. Para así, poder invitar con fuerza y respaldo desde los decires feministas. Para ello, es vital contar con la presencia de la Ruah divina que guíe y sostenga, pensares y haceres. Y es sabido que sólo a la luz de la Palabra es como fructifican. Donde solamente se puede tener la certeza de ser escuchadas, guiadas y fortalecidas en la ORACIÓN.
Para entonces poder CONFIAR aún contra toda desesperanza. Hacerlo depositando en el Señor nuestros miedos, afanes, inconformidades, enojos, insatisfacciones en medio de la lucha por hacernos oír, por visibilizarnos en un ambiente patriarcal que de muchas formas va adoptando formas actuales para reprimir, desmoralizar y confundir. Por lo que es importante confiando en el Señor que todo lo puede, pero que nos da la capacidad con multiplicidad de dones para nosotras realizar lo necesario para ir estableciendo un reinado de justicia, a la manera evangélica.
Confiar aún contra corriente, aguardando en que la oración es escuchada y que la respuesta divina será dada en el tiempo (en el Kairós) divino que es el adecuado, aunque a nosotras no nos toque ver o escuchar el resultado de nuestra petición en oración.
La confianza necesita ser sostenida por la esperanza, virtud teologal que se nos da en el bautismo, y que de nosotras depende de incrementar cotidianamente. Cómo mantener la ESPERA confiada en el Señor, en tiempos de incertidumbre o acoso o dolor o pérdida. Es ahí donde el crisol templa nuestro ser, no obstante, el Señor que todo lo ve, sabe darnos el confort de su presencia a través de los que nos rodean, de su actuar, aunque nosotras no entendamos o nos sintamos desoladas.
Siendo uno de los retos actuales para las MUJERES el de hacer visible su ser en un mundo donde la invisibilidad es mejor tolerada por muchos, por lo que se promueve con constancia el que la MUJER permanezca a donde culturalmente se le ha puesto y donde muchas creen que están bien. Siendo que cuando, por el contrario, la MUJER hace escuchar su voz y trabaja fervientemente en buscar mejores medios de realización a la manera evangélica, los obstáculos son tantos, que a veces el cansancio hace desistir de los propósitos. Y es ahí donde la sororidad requiere ocupar su lugar, para que las MUJERES unidas en un mismo propósito se fortalezcan y trabajen en conjunto por un bien común.
Martha Eugenia,
Mujer Mariposa.