Tejiendo el lienzo de nuestra historia
Sanamos mientras tejemos
al ritmo de la canción
Somos un ovillo de vivencias,
un entramado de relaciones
que va creciendo al calor de la experiencia.
Somos un telar de emociones y sentimientos
que entretejemos haciendo memoria,
dando puntadas con nuestras historias
e hilvanando hacia el futuro.
Y, de pronto, lo que antes
era un ovillo gigante
se vuelve una obra de arte
tejida con sueños
y renovada esperanza.
Con cercanía y escucha
nos tocamos el interior,
tejiendo con compasión
cada experiencia vivida,
saboreada
y compartida.
Contemplamos el telar
y las manos que han tejido
el lienzo de nuestra herencia,
reivindicando a nuestras ancestras.
Honramos su presencia y lealtad
al linaje heredado,
que sigue siendo rescatado por
nuevas generaciones
que buscan en su pasado
aquellos hilos de plata
que conectan con los recuerdos
que no deben ser borrados.
Benditas memorias vivas
que mantienen el telar
y nos invitan a sanar
con tanta delicadeza,
aunque a veces nos aprieta
con cierta melancolía,
como las historias de la abuela
que se liberó con rebeldía.
Lo siento si, en el proceso de tejer
aquel apretado lienzo,
se dio una puntada fuerte
que atrevió a romper la aguja
que sostenía el hilo
de aquella herencia de violencia y tradición.
Con el perdón queda resuelto todo estilo de opresión
y se vuelve a tejer la historia desde nuestra sanación.
Sanamos mientras tejemos
al ritmo de la canción
que cada una cantamos
y que se vuelve oración.
Somos un ovillo de existencia
que cobija nuestras mentes
y nos abre el corazón.
Y danzamos al ritmo del tambor
que lleva la melodía
de la risa y la alegría
de ser un tejido multicolor.