Dios interviene en la discusión entre Job y sus amigos. Y para resaltar su superioridad que no puede ser medida con esquemas humanos comienza aludiendo a la creación. El mar (tema del texto, y del Evangelio) sólo recibe los límites que el creador le asigna.
La unión entre Cristo y los cristianos es tan estrecha que estando unidos a Él estamos ya integrados en un nuevo tiempo que esperamos. La nueva creación, anunciada por los profetas, ya es una realidad “en Cristo”.
Cansado de predicar Jesús pide pasar a la otra orilla. En el mar se desata una tormenta mientras Jesús duerme. El contraste entre la confianza de Jesús y la falta de fe de los discípulos se manifiesta en una enseñanza “práctica” que el “Maestro” les dará mostrando su palabra con autoridad.
En un contexto de crítica a las autoridades que no se han preocupado por su pueblo, surge una nota de esperanza. Ese pueblo crecerá, y dará fruto, y una sombra capaz de albergar a todos.
El don del Espíritu de Dios asegura al creyente a mantenerse en el camino y poder vivir coherentemente con lo que de hecho es.
El Reino es ejemplificado en parábolas vegetales en las que se destaca nítidamente la iniciativa de Dios y su capacidad de dar fruto sorprendente, aunque nada lo indique en el comienzo.
El texto del varón y la mujer en el jardín, y la sentencia posterior que “marca” a toda la especie humana destaca la rivalidad perpetua entre la serpiente y la descendencia de la mujer. La relectura mariana del texto a partir de la traducción latina explica su introducción en la liturgia de hoy.
Pablo, como predicador en la comunidad no se fija en sí mismo sino en aquello que beneficia (edifica) la comunidad, la fe. Ese es el sentido de su apostolado.
Un contraste entre quienes quieren escuchar a Jesús y quienes quieren impedir que predique se señala como quienes están dentro o quienes permanecen fuera de un encuentro de verdadera familia.
Moisés, luego de estar a solas con Dios repite al pueblo las palabras que Dios le ha dirigido y el pueblo confirma su aceptación y obediencia. Esto queda confirmado en una alianza en la que la sangre rocía el altar y el pueblo en señal de comunión.
En el contexto del sumo sacerdocio de Cristo, el autor de la carta a los Hebreos insiste en la eficacia de su ofrenda presentada metafóricamente como “sangre” y “tienda” (haciendo referencia a la cruz y la resurrección) y la eficacia perfecta en contraste con los sacrificios antiguos.
En el contexto de la pasión, Jesús come con sus discípulos una comida pascual. En ella interpreta el pan y el vino en clave de su pasión inminente dando entrada a la alianza que sella con los suyos y compartirá en el banquete escatológico.
Los ministerios del Nuevo Testamento no muestran a los ministros en relación al "altar" sino en función de la comunidad
Muchos Padres de la Iglesia destacan diferentes aspectos de los ministros siempre en función del Pueblo de Dios
La triple misión (enseñar - santificar - gobernar), propia de reyes - sacerdotes y profetas es propia de todo el pueblo de Dios por el Bautismo, aunque los ministros ordenados beben vivirla con la dimensión propia de su ministerio
Se ha presentado, por ejemplo, a Carlos Mugica como "sacerdote", pero en algunas ocasiones o fotos, un "sacerdote sin pueblo". Creo que limitar el ministerio ordenado a lo "sacerdotal", invisibiliza lo pastoral y lo profético que también le es constitutivo. En ocasiones, se presenta un ministerio propio del "invierno eclesial" antes que un pastor y profeta para el Pueblo
El obrar de Dios con Israel debe llevarlo a reconocer no sólo este accionar, y la unicidad de Dios (“no hay otro”) sino también a obrar en consecuencia respetando sus mandamientos.
El bautismo sumerge a los creyentes en Cristo de tal manera que se unen al espíritu de Jesús. De ese modo, la plenitud de la filiación de Jesús y su relación filial y confiada con el Dios Padre se comunica a la comunidad y es testimonio de la propia filiación.
Jesús resucitado se encuentra con los Once en Galilea. Allí pronuncia el último discurso del Evangelio enviándolos de un modo misionero. Pero les garantiza que él estará siempre en medio de los suyos acompañándolos.
los apóstoles están juntos en Jerusalén, según Jesús les ha indicado, esperando “la promesa” de Dios, a fin de que habiéndolo recibido, puedan salir a anunciar a todos el Evangelio, la predicación de Jesús. El espíritu viene sobre ellos y se manifiesta en las lenguas que deben proclamar a todo el mundo y en la palabra única que deben anunciar, “la buena noticia del reino”. Al recibir el espíritu, la Iglesia recibe el impulso desde Dios para el desempeño de su misión evangelizadora “hasta los confines de la tierra”.
El espíritu es el que anima y fortalece a la comunidad. El que hace que los diferentes miembros de la ekklêsia estén al servicio los unos de los otros enriqueciendo el “cuerpo” y siendo gestores de unidad en la plena vivencia de la diversidad.
Jesús se va, pero el espíritu es derramado para continuar en la comunidad con sus mismas características, y así poder vivir conforme al testamento que Jesús deja en su discurso final.
Como el comienzo del Evangelio, el comienzo de Hechos muestra el despliegue de los preparativos para el fiel cumplimiento de la misión. Los Apóstoles deben continuar la obra de Jesús expandiendo por todas las regiones la Palabra de Dios hasta que Él vuelva. Aunque antes, deben esperar la fortaleza que Dios mismo le garantiza con el envío del Espíritu Santo.
La estrecha unión entre Cristo y su Iglesia marca un camino. Allí donde ya está el Señor se dirige su “Cuerpo”. Utilizando los Salmos el autor muestra que Jesús ya está junto a Dios habiendo vencido a las fuerzas del mal y la muerte y hacia donde nos dirigimos.
Miembros de la comunidad de Marcos añaden una serie de textos al final abrupto del Evangelio incorporando, entre otros, la referencia a la ascensión tomada de Lucas. A él remitimos (primera lectura)
Dios no hace acepción de personas es el punto de partida. También los paganos pueden recibir los dones de Dios; pero para que la Iglesia pueda dar este paso fundamental el Espíritu se manifiesta con claridad mostrando los caminos de vida para todos.
La insistencia – como en toda la carta – en el amor tiene también otros elementos propios: “conocer a Dios”, haber “nacido de Dios”. El amor tiene en Dios su origen y es el modelo de cómo debe ser el amor de los creyentes hacia sus hermanos.
Jesús destaca una cadena de amor que comienza en el Padre y pasando por Jesús (y su amor ejemplar) llega a los discípulos que deben amarse y salir al mundo mostrando ese amor a todos.
"Lucas quiere mostrar a Pablo, inmediatamente después de su encuentro con el resucitado, predicando en todas partes y con valentía el Evangelio, aunque su vida esté en peligro"
"Algunos en la comunidad joánica parecen “decir” que son discípulos, pero su vida no es coherente con esto"
"Remitiendo a los dichos originarios, el autor de la carta invita a volver a los orígenes de la comunidad, al amor mutuo como signo de la permanencia en Dios y el don del espíritu"
"Usando el característico 'yo soy', Juan presenta a Jesús como 'la vid' destacando la interrelación entre el Señor y sus discípulos, la voluntad del padre (dar frutos) y la importancia de “permanecer” en esta inter-pertenencia mutua"
"Cada año, cuando se aproxima un nuevo aniversario de su asesinato, empiezan a repetirse escenas en torno a la persona, vida y muerte de Carlos Mugica"
"Este año, al conmemorarse los 50 años de su martirio, no podía ser de otra manera; es más, se multiplican"
"No pretendo aquí tener la última palabra ni mucho menos; sólo pretendo pensar"
Pedro justifica su actitud destacando el contraste entre el obrar de las autoridades y el obrar de Dios ante Jesús. Al resucitar a su Hijo, Dios lo hace causa de salvación siempre eficaz para nosotros.
El inmenso amor de Dios por los suyos los engendra como hijos, y son ya ahora en el presente una realidad que – además – será más plena en la manifestación futura. Algo incomprensible para quienes no sean “hijos de Dios” sino que sean “del mundo” y por tanto sean incapaces de “conocer” y – por tanto – de vivir la justicia y la santidad como Jesús.
El pastor es inseparable de las ovejas, y lo es en función de la vida. Las ovejas reciben “vida” porque el pastor la “arriesga”. Hay quienes quieren “robarle” sus ovejas a Dios, pero el pastor bueno no permite que el lobo las disperse, sino que busca que haya un solo rebaño.
"Un fragmento de un discurso destaca sintéticamente el ministerio de Jesús a su auditorio y los invita a cambiar de vida y aceptar el mensaje de la resurrección y la conversión"
"Dirigida conflictivamente a miembros de la comunidad que están teniendo actitudes contrarias a la predicación del Evangelio, el autor de la carta invita a tener actitudes semejantes a las de Cristo – que 'da' la vida por sus amigos – ya que en ellas se “conocerá” verdaderamente la fidelidad"
"El resucitado se aparece a su grupo reunido y luego de darles signos que permitan creer que se trata de él mismo, y no una fantasía, los envía a predicar y ser sus testigos, para lo que debe abrirles el entendimiento para comprender las escrituras. Pero previamente a este desafío, deberán esperar la fuerza que Dios les enviará a fin de poder empezar la misión como discípulos de Jesús y continuadores de sus caminos"
"Lucas presenta una comunidad ideal para indicar el camino de hermandad y amistad que los creyentes deben vivir entre sí"
"La fe y el amor nos unen plenamente a Dios como hijos suyos. Y nos hacen vencer sobre el mundo, el ambiente hostil a Dios y sus proyectos. La muerte de Jesús y su resurrección nos llevan a creer, de eso son testigos los sacramentos"
"Con la resurrección de Jesús y su aparición a los discípulos Jesús comienza a otorgarles los dones escatológicos por excelencia: la paz, la alegría, el perdón, el Espíritu"
En medio del conflicto y de la incomprensión de todos, Jesús se revela contraculturalmente como "hijo de Dios".
Al llegar a su "gloria", a izquierda y derecha de Jesús no están Santiago y Juan sino dos salteadores. Al llegar ese momento, no están los tres preferidos de Jesús, sino tres mujeres.
Mientras buscamos signos, milagros y aleluyas para creer, el único que confiesa a Jesús, un pagano, lo hace ante la ausencia total de signos.
"La primera alianza fue rota por el pecado de los “padres”, pero Dios los perdonará y establecerá una nueva alianza con Israel. Una alianza que se caracterizará por el amor de todos a su Dios"
"El autor intenta presentar a Cristo como Sumo Sacerdote, para lo que muestra la solidaridad con la humanidad y la intimidad con Dios de Jesús como clave para entender el sufrimiento solidario de Jesús en su Pasión"
"En un interesante discurso con reminiscencias de los sinópticos, Jesús anuncia la llegada del tiempo de la salvación que se derramará sobre todos"
El conocido texto de los “Diez Mandamientos” aparece como síntesis del obrar que Dios espera de su pueblo como respuesta a su accionar liberador
Jesús expulsa del atrio del Templo a los vendedores con lo que muestra que en su persona se reemplazan todas las instituciones de Israel, Él es el nuevo Templo.
Pero en la explicación hace referencia a su cuerpo como Templo aludiendo a la resurrección. Y a la comunidad de sus seguidores como nuevo Templo.
Esto es un signo que los que creen pueden entender en el que Jesús se revela.
Comenzando un himno conclusivo, Pablo refuerza su confianza en que “nadie” puede separar de Dios a sus amigos
Las situaciones de conflicto de la comunidad se ven como una oscuridad que desconcierta. En medio de esa "noche oscura", la transfiguración actúa como un relámpago que ilumina y permite vislumbrar caminos
La voz de los profetas, en la Biblia, representan una palabra de Dios frente a las dudas o los caminos errados. Jesús es presentado como la voz superadora, la voz el Hijo