8 de septiembre. La Natividad de María.
Nada nos dice el Nuevo Testamento sobre la natividad de María. La reconstrucción de este celestial acontecimiento solo puede ser fruto de deducciones más o menos lógicas y naturalmente de las aportaciones procedentes de la tradición, los evangelios apócrifos y el libro sobre la natividad de María. Todo ello habrá de ser tenido en cuenta y ser tratado con cautela para no confundir la realidad con la fantasía. María descendía de la estirpe de David, muy posiblemente nació en Nazaret ,aunque esto no es seguro, en tiempos del emperador romano Augusto en que se disfrutaba de la “pax romana”. En el nacimiento de esta niña no hubo milagros, ni signo prodigioso alguno, a no ser que se tomara como tal, el hecho de que fue el engendro tardío de un matrimonio, ya entrado en años, que contra toda esperanza rogaba a Dios para que les concediera descendencia y Dios les escucho, pero solamente en parte, porque lo que ellos le pedían era un hijo varón. Las suposiciones basadas en el protoevangelio de Santiago, donde se habla de la concepción de María sin concurso paterno, carecen de fundamento.
Tampoco hubo nada reseñable durante la infancia apacible de esta niña nazaretana. Seguramente por lo que respecta a su aspecto físico no se distinguió de las demás niñas con el cabello y los ojos oscuros, piel morena y de estatura mediana más bien pequeña. No hubo cortejo de ángeles, ni milagros, ni signos físicos ostentosos, nada que llamara la atención al exterior. La sublime grandiosidad de su ser estaba en su alma y en la divina vocación a la que estaba predestinada desde el mismo día de su nacimiento. Es lógico pensar que su alma purísima a medida que iba creciendo fuera tomando consciencia de que debía estar atenta por si era llamada por Dios a participar en algo extraordinario, que ella de alguna manera, pudo vislumbrar, pero que todavía permanecía envuelto en el más impenetrable de los misterios y que solo un ángel habría de revelárselo llegado el momento.
Ahora que ya conocemos la revelación del misterio de Dios a través del ángel anunciando que era ella la elegida para que en su seno se alojara el Hijo del Altísimo, caemos en la cuenta de que el nacimiento de esa niñita no pudo ser un nacimiento cualquiera, sino que necesariamente tuvo que ser el nacimiento de una criaturita sí, pero plena de gracia y esta certeza nos lleva a concluir que María en el instante de su nacimiento fue ya inmaculada, lo cual quiere decir inmune a todo tipo de pecado. La gracia de Dios en toda su plenitud y esplendor encontró acomodo en su cuerpecito diminuto, haciendo de ella la criatura más privilegiada y santa. Desde su nacimiento todo hermosa fue María, sin que hubiera defecto alguno en ella. Discutirán los teólogos sobre siMaría pudo crecer desde su nacimiento en santidad y gracia delante de Dios. Todo parece indicar que así debió ser .
A partir de la Inmaculada Concepción de María cabe preguntar ¿que supuso la Natividad de María tanto en el orden natural como sobrenatural? Si hemos de dar por cierto que la venida al mundo de cualquier ser humano es ya un acontecimiento reseñable, único e irrepetible que enriquece al género humano. ¿Qué no podremos decir de la venida al mundo de la llamada a ser estrella de la mañana, refugio de los pecadores, salud de los enfermos, consuelo de emigrantes y afligidos, reina de todos los santos, reina de la familia? De no haber nacido María nos sentiríamos huérfanos del sentimiento mariano extendido por todo el mundo especialmente por Europa e Hispano-américa
En el orden sobrenatural el nacimiento de María tiene un alcance aún más relevante. Cierto que la infinitud de Dios lo llena todo pero de alguna manera puede decirse que con el nacimiento deMaría la gloria de Dios fue engrandecida “ad extra.”
Ella representa la aurora como preludio del sol naciente en nuestra tierra, personificado en Jesucristo. La historia de la salvación comienza con la Natividad de María, que representa el puente entre el Antiguo y Nuevo Testamento; luego vendría su “sí” comprometido al anuncio del ángel para acabar en la maternidad divina con loque María cumple la misión para la que fue elegida.
Reflexión en el contexto actual
Esta festividad de la Natividad de María, bien pudiera ser el preludio de la Natividad de Jesús. ¡Que la alegría de tener a María entre nosotros disponga nuestro corazón para cuando aparezca Dios en nuestra tierra! . La estrella matinal que un día iluminó el cielode Nazaret, habrá de ser el destello del sol que inundará de luz toda la tierra.
Canten hoy, pues nacéis vos
Los ángeles, gran señora,
Y ensáyense, desde ahora
Para cuando nazca Dios. ( Lope de Vega)