Un Poema que expresa lo inconfesable del abuso sexual y otro esperanzador

 El poema “Podredumbre” está al inicio de la investigación “¿Cueva de abusadores o iglesia segura?”. Hay personas perversas, podridas, enfermas, disfrazadas con mantos sagrados y discursos piadosos. Al final del libro hay otro poema esperanzador: “Iglesia segura”. Creo, que podemos descubrir y apartar las manzanas podridas y abrir espacios seguros en las iglesias, si tomamos consciencia de un problema estructural y actuamos con valentía.

Cueva de abusadores o Iglesia segura
Cueva de abusadores o Iglesia segura | Reinaldo Nann

«PODREDUMBRE»

Defendía la fe, decía,

contra los débiles que caían,

contra los herejes que ardían,

contra todo, menos su porquería.

Defendía la iglesia, decía,

contra sus enemigos internos y externos que la consumían,

pero ayunaba su propia hipocresía.

Eminencia ante todos los hombres,

defendiendo su honor y su buen nombre,

pero en las sombras, otro era su rostro y su nombre.

No le tentaban ni carne, ni piel,

ni varón ni mujer.

Solo tenía una debilidad, un deseo cruel:

el gusto por los niños,

silencio… Un infierno fiel.

Frágiles inocentes,

De diez, de once, de doce años,

cuerpos dañados.

“Los preferidos de Dios”, decían sus labios,

mientras sembraba miedo y engaño.

Los “adoraba”, así lo expresaba.

Con los regalos los atrapaba,

y, cuando el monstruo lo dominaba,

sus cuerpos tomaba.

¿Era un pecado mortal o el más puro amor espiritual?

Se excusaba en su falso camino,

pero no se imaginaba lo que sentían estos niños.

Miedo, terror, y un desgarro de silencio interior.

“Agradezcan”, decía sin pudor,

mientras mataba su fe y su valor.

A él también lo rompieron un día

cuando era niño… Cuando no podía,

y en vez de romper la cadena impía,

la hizo su ley, su “justicia divina”.

¿De Dios? ¿Del demonio?

¿Quién lo dirá?

Si el mal que no muere… Se repetirá.

Cuerpo por cuerpo, sin piedad.

Alma por alma, en oscuridad.

Y así, en silencio,

sin redención,

se pudre la fe y su institución.

Iglesia segura

Sueño con una iglesia segura

Refugio fiel de toda criatura,

Que abrace a los vulnerables

Con manos justas, limpias y amables.

Sueño con una iglesia samaritana

Que al herido nunca abandona ni engaña

Que cuida a los frágiles y diversos

Como cristo vivo en sus cuerpos.

Sueño con una iglesia madre

Que no condena, que no arde

Que sostiene sin juzgar

Que alimenta, cuida y sabe amar.

Sueño con la iglesia de Jesús

De camino, polvo y cruz

Discípulos con misión

Pescadores y pecadores con corazón

Sueño con una iglesia comunidad

Sin muros de identidad

Donde no hay mujeres ni varones,

Donde no hay católicos ni evangélicos

Ni clérigos, ni laicos

Ni conservadores ni progresistas

Porque en Cristo somos uno

Y fuera de él ninguno.

Esta Iglesia no es de piedra, ni de frio

Ni de templos sin sentido

Vive en quien ama, vive en quien siente

Vive en quien ora y en quien actúa valiente.

Ambos poemas son del autor y publicados en su libro:

Cueva de abusadores o Iglesia segura. Los abusos sexuales contra menores en la Iglesia peruana y su futura prevención. Reinaldo Nann, Lima 2026, 160 páginas. Pedidos al autor, a la librería EL Virrey, Miraflores y como ebook en Amazon Kindle.

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