Entrevista al cardenal primado de México
Carlos Aguiar: "La sinodalidad ha venido a la Iglesia para quedarse"
Entrevista al cardenal primado de México
"A mí me tocó el privilegio de estar en el grupo de obispos elegidos, y encabezados por el cardenal Bergoglio, para la redacción del documento de Aparecida en 2007". El cardenal primado de México, Carlos Aguiar, sonríe al recordar a Francisco. Una sonrisa, emocionada y agradecida, que se completa al hablar de León XIV y su apuesta decidida "por una Iglesia sinodal y en salida", tal y como quedó en evidencia tras el consistorio, y en algunas de las propuestas de futuro, como 'ampliar' los encuentros de los cardenales, y hacerlos extensibles a las conferencias episcopales de todo el mundo.
"El Papa quiere que pueda darse una asamblea continental y que así se exprese la vida de la Iglesia en cada lugar del mundo", explica Aguiar, quien también confía en que el pontífice pueda viajar a México antes de que concluya el año. "Yo espero que pronto lo podamos recibir en México", estima, en entrevista exclusiva con RD.
Pregunta. Estamos con Carlos Aguiar, cardenal primado de México, don Carlos buenos días, ¿qué tal?
Respuesta. Hemos estado muy contentos aquí en Roma, saludando a unos y otros de los cardenales que ya nos habíamos encontrado para la elección del Papa León. Ya empieza a haber un poco más de conocimiento entre todos, y a trabar una relación más amigable, más cercana.
P. Acaba de concluir un consistorio que se va a convertir en habitual, al menos una vez al año, para que los cardenales puedan ayudar al Papa en el Gobierno de la Iglesia. ¿Cómo fue?
R. Con un estilo muy adecuado, con un momento inicial donde estuvimos conversando. Algunos pedían la palabra y ya el Santo Padre, escuchaba, respondía, tomaba notas… Nos presentaron cuatro puntos de debate y los votamos. Me pareció excelente que el primer tema que se abordó, en pequeños grupos de ocho cardenales, fue el de la sinodalidad. Debemos seguir caminando sinodalmente, promoviéndola en la Iglesia. El segundo tema fue la misión: es decir, no solamente hay que trabajar con los que ya están con nosotros, que son activos y viven su fe y también su apostolado, hay que ir por los demás.
P. Son dos temas que marcan una continuidad casi expresa con el pontificado de Francisco...
R. Exactamente, Iglesia sinodal y en salida. Y, al final, el Papa nos dijo que este consistorio había sido muy corto, así que nos esperaba de nuevo en junio, los días 27 y 28, cada año, como le pedimos después de ser electo. Ya nos vamos a librar de este invierno tan fuerte que hemos tenido acá, y va a haber un poco más de calorcito en junio (risas).
P. Posteriormente, usted y monseñor Acero, el obispo auxiliar de México, mantuvieron un encuentro privado con el Papa…
R. Sí, y pudimos explicarle el camino del proceso sinodal que llevamos en la Arquidiócesis de México, y le pareció excelente. Le expliqué que tratamos de relacionar los procesos pastorales con las estructuras diocesanas. La primera, la parroquia, después el decanato, la zona pastoral, la diócesis, la provincia eclesiásitca y la conferencia episcopal. En esos niveles de estructura debemos ir caminando, pero desde la estructura de la base. De lo contrario, caemos en el mismo clericalismo de siempre, y aquí la idea es escucharnos todos: fieles, ministros, agentes de pastoral y presbíteros, obispos.
P. El consistorio, ¿genera también sinodalidad? Las diócesis llevan sus experiencias a Roma para que la curia ‘aprenda’ de ellas…
R. Yo así lo expuse en mi círculo, y después al Santo Padre, y él me dijo que transmitiera lo que estamos haciendo, y eso hacemos con mucho gusto. Hemos elegido a laicos para que participen no solo en la actividad pastoral, sino en las decisiones pastorales, los ‘enlaces decanales’, que con el apoyo de los párrocos son los artífices de reuniones de todos los consejos parroquiales. Eso nos da esperanza, nos permite continuar el camino para llegar a muchas otras personas que están distantes, alejadas, o hasta enojadas con la Iglesia. Siempre hay personas que se disgustan por algo, y tenemos que hacerles llevar la Buena Nueva. También a los hospitales, las escuelas, academias, universidades… Hay que conseguir que todos sean parte del proceso sinodal.
P. Para dejarlo claro: ¿La sinodalidad y la Iglesia en salida han llegado para quedarse a la Iglesia?
R. Yo creo que sí. Esa es mi manera de entenderla, porque es la forma de construir fraternidad, de auxiliares y tomarnos de la mano.
P. Este año 2025 ha sido muy relevante en la vida de la Iglesia, con el Año Jubilar, la muerte de Francisco, la elección de León XIV. ¿Cómo recuerda esos momentos?
R. (Se emociona). A mí me tocó el privilegio de estar en el grupo de obispos elegidos, y encabezados por el cardenal Bergoglio, para la redacción del documento de Aparecida en 2007. Ese evento nos dio al Papa y a un servidor una gran relación de amistad. Trabajábamos todos los días, mientras los demás paseaban. Y lo hicimos con él, con el cardenal Óscar Andrés (Rodríguez Maradiaga) y el arzobispo de Medellín. Tuvimos una relación de amistad muy fuerte. Esa experiencia de Aparecida fue vital para que cuando lo eligieron Papa tuviéramos la confianza total en él.
P. Cuando es elegido Prevost, ¿cuál fue su sensación? ¿Se ha confirmado en estos meses de pontificado?
R. Tuve una gran alegría. Ya en las congregaciones generales al cónclave, sí conversábamos por quién pensaba votar cada uno. Alguien me preguntaba: ¿Va a durar mucho este cónclave? No, porque ya había un consenso. Su elección fue muy rápida, en cuatro votaciones, y porque faltaban pocos votos para alcanzar la mayoría (en la tercera).
P. ¿Cuáles son los ejes de la Iglesia que quiere León XIV?
R. Creo que León XIV quiere continuar con el Camino Sinodal, lo dijo explícitamente. Quiere tenernos muy en cuenta para conocer las circunstancias de cada área del planeta. De hecho, nos invitó a que estuviéramos atentos a que las conferencias episcopales de cada continente se reúnan, como hacemos en el CELAM o en Europa. El Papa desea que cada año haya un consistorio de cardenales, pero que también que pueda darse una asamblea continental y que así se exprese la vida de la Iglesia en cada lugar del mundo.
P. En su encuentro privado con el Papa, le invitaron a visitar México...
R. Eso se lo dije recién electo, al día siguiente. Le dije: “Santo Padre, nuestra madre lo espera, cuando usted quiera, cuando usted pueda, cuando usted desee. Así que ahí está la puerta abierta de su casa. Con el gesto le digo Muchas gracias, muchas gracias… le dio gusto. Ahora, en la audiencia, se lo reiteré.
Guadalupe es la Madre que me escucha, que me consuela y que me auxilia, porque sé que ella está detrás de su Iglesia
P. ¿Le esperamos para este año?
R. No está cerrado ese capítulo. Él sabe, tiene mucha esperanza de poder hacerlo pronto, pero ya tiene algunos viajes previos, como el que le llevará a España, y algún otro por ahí. Yo espero que pronto lo podamos recibir en México.
P. En México, concretamente en Guadalupe, ya se está comenzando a organizar un acontecimiento fundamental. En 2031 se cumplen 500 años de la Aparición de la Virgen a Juan Diego. ¿Cómo se está preparando la Iglesia en México para este evento?
R. Tuvimos la visión del novenario, y se hizo una propuesta, que se trabajó también en la conferencia episcopal, también al CELAM, y ahí vamos, caminando. Hacia el horizonte de 2031.
P. ¿Qué es Guadalupe para Carlos Aguiar?
R. Ah, es la Madre que me escucha, que me consuela y que me auxilia, porque sé que ella está detrás de su Iglesia.
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