Ciento treinta y cinco años de encíclicas sociales: Las palabras del Papa pueden inspirar nuevos caminos

La primera encíclica de León XIV será de carácter social, abordando el cuidado de los más pobres y nuevas cuestiones antropológicas, incluida la inteligencia artificial, ciento treinta y cinco años después de Rerum novarum

León XIII y León XIV
León XIII y León XIV
Marie Larivé Leduc/ Temoignage Chretien
19 may 2026 - 07:52

(Marie Larivé Leduc/ Temoignage Chretien).- La Iglesia Católica siempre ha defendido las cuestiones sociales, tanto en sus enseñanzas como en sus acciones, como parte integral del Evangelio —en particular las obras de caridad (caritas, que significa amor)—, pero la publicación de la encíclica Rerum novarum de León XIII en 1891 marcó un punto de inflexión en la forma en que la Iglesia Católica abordaba los asuntos sociales. Europa atravesaba entonces una transformación radical impulsada por la industrialización. Los trabajadores se encontraban hacinados en fábricas y suburbios, viviendo en condiciones de explotación que ni el liberalismo económico ni el incipiente socialismo parecían capaces de resolver satisfactoriamente. En su texto, León XIII afirmó la dignidad del trabajador, el derecho a un salario justo y la legitimidad de las asociaciones obreras.

Este punto de inflexión fue tan significativo que los papas posteriores establecieron la tradición de conmemorar el aniversario de la encíclica fundacional con un nuevo texto social: Quadragesimo anno de Pío XI en 1931, Octogesima adveniens de Pablo VI para el octogésimo aniversario en 1971 y Centesimus annus de Juan Pablo II en 1991. Cada texto lleva la impronta de su época, pero todos forman parte de la misma tradición de compromiso social. No es casualidad que León XIV eligiera su nombre en referencia a León XIII.

León XIII
León XIII

Entre estos textos conmemorativos, otras encíclicas importantes han marcado esta línea de pensamiento. Populorum progressio de Pablo VI, en 1967, centró la atención en el Sur Global y planteó la cuestión del desarrollo de los pueblos. Sollicitudo rei socialis de Juan Pablo II, en 1987, profundizó esta reflexión en un mundo bipolar. Caritas in veritate de Benedicto XVI, en 2009, abogó por un tipo de economía diferente. En 2015, la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco provocó un auténtico despertar en torno a la cuestión ecológica, no como un tema ajeno al Evangelio, sino como un imperativo espiritual para cuidar nuestra “casa común”. Fratelli tutti, en 2020, nos recuerda, en medio de la pandemia, que el mundo no se recuperará sin un renovado sentido de solidaridad. Estos textos comparten el denominador común de ser respuestas a las fracturas de nuestro tiempo: la cuestión de la clase trabajadora, las desigualdades globales, la crisis ecológica y el auge del nacionalismo. La Iglesia busca interpretar los «signos de los tiempos» con el fin de iluminarlos con la luz del Evangelio.

Este conjunto de obras, aún conocido hoy como la «doctrina social» de la Iglesia, no está exento de críticas. En 1979, el teólogo dominico Marie-Dominique Chenu, en su libro La «doctrina social» de la Iglesia como ideología, señaló que este pensamiento social podría haber operado a la inversa, deduciendo normas concretas de principios abstractos e inmutables, en lugar de partir de las realidades vividas por hombres y mujeres. Así, criticó a León XIII por su preocupación por los trabajadores, que no lo llevó a «un análisis estructural de las causas de esta angustia». Para Chenu, recurrir particularmente a las ciencias sociales es necesario porque la Iglesia debe reconocer los límites de la “conversión del corazón” y analizar los mecanismos sociales que producen la miseria. La tentación de forjar doctrinas tranquilizadoras no desaparece con el tiempo. Sin embargo, el Evangelio a menudo subvierte el orden social, y es este poder el que no debe ser reprimido.

Las declaraciones sociales de los Papas nos recuerdan que es posible vislumbrar un mundo deseable basado en el Evangelio, no mediante un idealismo ingenuo, sino como un horizonte confiado a «toda persona de buena voluntad». Las encíclicas no son la última palabra: corresponde más bien a las comunidades locales, a los activistas y a los creyentes comprometidos traducirlas en acciones concretas.

Hoy, León XIV, al enfrentarse a Trump, demuestra que la voz de la Iglesia en el mundo sigue siendo esencial. A medida que la inteligencia artificial plantea profundas interrogantes sobre el empleo, la autonomía humana y la sostenibilidad ecológica, y a medida que las desigualdades continúan aumentando, las palabras del Papa pueden inspirar nuevos caminos hacia el futuro.

Las noticias de Religión Digital, todas las mañanas en tu email.
APÚNTATE AL BOLETÍN GRATUITO

También te puede interesar

Lo último

stats