La advertencia de los canonistas: "El caso HAM puede convertirse en un nuevo Belorado si no desalojan las residencias en las que vivían"
Tras haber perdido la personalidad jurídica que la vinculaba a la Iglesia católica después de la disolución decretada por el Arzobispado de Madrid, las personas que siguen integrando esta organización tendrían que desalojar ya este mes las residencias y conventos que habitaban, propiedad de congregaciones religiosas
Un mes después de que –como había adelantado RD–, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, firmase la disolución de la Asociación Pública de Fieles Hijas del Amor Misericordioso (HAM), esta organización con tintes sectarios e investigada por una amplia gama de abusos, puede estar a punto de sufrir otro importante varapalo, fruto precisamente de haber perdido la personalidad jurídica que la vinculaba a la Iglesia católica, según señalan especialistas consultados por este portal.
Así, las personas que continúan integrando esta entidad fundada en 1983 por el sacerdote Antonio Mansilla, y aprobadas canónicamente en 2007 bajo el mandato en Madrid del cardenal Antonio María Rouco Varela, tendrían que desalojar en breve las residencias y conventos en las que residen, y que se encuentran desperdigados por varias diócesis, dado que esos lugares pertenecen a congregaciones religiosas católicas.
“Ayer, 31 de agosto, fue el último día para que las HAM desalojasen esos lugares. No sabemos muy bien qué va a pasar. Hay laicos que siguen a favor. Hay sacerdotes que también. Pero este 1 de septiembre deberían tener las casas desalojadas. Algunas podrían estar volviendo a casa con sus familias o familiares. Pero no sabemos si para quedarse... o mientras se reorganizan”, señala a Religión Digital una de las víctimas de esta organización, con denuncias por abusos de todo tipo.
Estas residencias se encuentran en Los Molinos (Madrid), Carmona (Sevilla) y Escalona y Ocaña (Toledo), y en algunas las mantendrían bajo alquiler (se habla de 2.500 al mes en la de Los Molinos) o cedidas en usufructo durante 25 años, tras lo cual pasaría a su propiedad, en el caso de la de Ocaña, según las mismas fuentes.
"Hablan de marcharse a vivir juntas en pisos"
“No sé sabe dónde van a ir a vivir. Hablan de marcharse a vivir juntas en pisos. Y parece que hay laicos que estarían dispuestos a financiar esos pisos”, añade un exintegrante de las HAM, que mantiene contactos con algunas de las jóvenes que siguen integrando esta comunidad, que siguen contando con el apoyo de las ramas laical y sacerdotal de esta organización.
“Queda también el chalet adosado de la calle de los Arfe, en el que cabrían unas 30 personas bien hacinadas. Salvo la superiora. Qué disponía de un apartamento individual con habitación, baño y oficina integrado en el chalet , en su planta baja. Y que no sabemos exactamente a nombre de quién está, aunque parece que a nombre de un particular o alguna hermana...”, remarca esta fuente.
Salvo en este caso, que podría ser propiedad de una de las hermanas o de un particular que lo cediese, en el resto de los casos las integrantes de las HAM se exponen a un desahucio si no abandonan los lugares que hasta ahora habían disfrutado bajo el paraguas de la Iglesia católica.
"A las puertas de un juevo Belorado"
Antes, claro, tiene que haber una denuncia, y en estas circunstancias algunos canonistas consultados señalan que “podemos estar a las puertas de un nuevo Belorado”, en alusión al rocambolesco caso cismático que acabo hace unas semanas con una sentencia firme de desahucio de la una parte de la comunidad de clarisas del histórico cenobio burgalés.
“Se puede iniciar una investigación y será necesario un informe de los servicios sociales correspondientes, determinación de situación de vulnerabilidad…, con lo cual el tema del desahucio se complica”, añade este canonista, recordando el procedimiento a las exreligiosas de Belorado, y que, en todo caso, remite al artículo 1290 del Código de Derecho Canónico, en el que se viene a determinar que para la resolución de estos asuntos se actuará en cada territorio según lo que establece el derecho civil.
Las fuentes, por otra parte, remarcan que si bien en algunos casos cuentan con ingresos y donativos con los que han hecho frente alquileres y otros gastos, en otros, en caso de una investigación de los servicios sociales correspondientes no será difícil determinar que económicamente se encuentran en situación de vulnerabilidad.
“Una vez disuelta la asociación, ¿de qué van a vivir?”
“Una vez disuelta la asociación, ¿de qué van a vivir?”, subraya una de las víctimas. “Ellas colaboraban en las parroquias, dando catequesis de primera comunión y de confirmación o animaban celebraciones, como bodas, bautizos, fiestas litúrgicas... en las parroquias. También participaban en retiros de Effetá y de Emaús, igualmente organizados por las parroquias. Además daban ejercicios espirituales y organizaban campamentos de niños de verano. Pero como bien me dice otra víctima: ¿qué sacerdote va a acoger ahora en sus parroquias a miembros de una comunidad que ha sido disuelta por la Iglesia, por el Arzobispado de Madrid, junto con Roma, tras un proceso de investigación en el Tribunal de la Rota, y disuelta por causas tan graves como las que han ido saliendo y publicando todo este tiempo?”.
En todo caso, se remarca el hermetismo que hay en estos momentos sobre su situación y por dónde puede pasar su futuro. Se hablaba de que podrían irse a México o a Polonia, donde estarían abriendo centros. Pero, por el momento, no se sabe siquiera si abandonarán las residencias que las han acogido en los últimos años u optarán por quedarse en ellas todavía un tiempo.
