Comités Óscar Romero de Europa, ante los sucesos de Ceuta: "Todo migrante merece respeto y acogida"
Todos miramos lo que aconteció, pero no todos vemos lo mismo. Nosotros nos detenemos en los hechos y en las reacciones de algunos líderes políticos de la derecha y ultraderecha española que calificaron esta 'avalancha' de 'invasión', Es lamentable.
(SICSAL-Óscar Romero).- Los días 30 y 31 de julio unas 72.000 personas, según la última estimación del Ministerio del Interior, entraron en Ceuta desde Marruecos. Casi todos eran jóvenes y adolescentes e incluso algunos niños y niñas. Salieron, según decían, porque en su tierra no tienen futuro. La mayoría eran marroquíes. Los había también subsaharianos, sobre todo sudaneses que huyen de la guerra, y algunos palestinos de Gaza que perdieron a toda su familia en los bombardeos israelíes. Todos se dirigieron hacia la frontera, unos a pie, otros se echaron al mar y a nado trataron de llegar a Ceuta. Más de cien personas murieron ahogadas y detrás de cada cuerpo está el sufrimiento de una familia. No deja de afectarnos la muerte de todas y de todos ellos ¿Quién no llora al contemplar los cadáveres de decenas de adultos, jóvenes y niños apilados en la morgue de Ceuta?
Todos miramos lo que aconteció, pero no todos vemos lo mismo. No entramos a analizar las causas que originaron este acontecimiento. El gobierno de España señala a las mafias, otros a la monarquía marroquí. Es una incógnita que refleja la posibilidad de que los migrantes fueron manipulados o engañados por intereses ocultos.
Nosotros nos detenemos en los hechos y en las reacciones de algunos líderes políticos de la derecha y ultraderecha española que calificaron esta “avalancha” de “invasión”, lanzando discursos de odio y criminalizando a los inmigrantes, para generar miedo en la población española. Afirmamos que no fue “invasión”. No llevaban armas. Son gente pacífica, gente pobre que busca una vida digna. El fenómeno migratorio es resultado de la injusticia y desigualdad global existente en el mundo y una consecuencia de la situación del empobrecimiento que viven en sus respectivos países. Todo ciudadano tiene derecho a emigrar y buscar mejores condiciones de vida y buscar asilo en cualquier país, como señala la Declaración Universal de Derechos Humanos (Artículos 13 y 14) y los Convenios de Ginebra.
Es lamentable que haya políticos y políticas en España que no se conmuevan por la muerte de estos hermanos y hermanas. Y centren la causa de estos acontecimientos en la reciente regularización de casi un millón de migrantes, que ya vivían en España, empadronados y trabajando. Este fue un gesto necesario, digno y humanitario, señala la Conferencia Episcopal Española. No es ético politizar el sufrimiento humano, como hacen los partidos de derecha y ultraderecha.
La Unión Europea contempla estos acontecimientos desde una visión xenófoba. Su prioridad es impedir que entren, y no por qué arriesgan la vida para salir de su tierra. Dentro de España, el drama queda atrapado en la polarización política, que está afectando a la convivencia y el respeto a la diversidad.
Nosotros, como seguidores de la espiritualidad de san Óscar Romero, afirmamos rotundamente que todo migrante, sea del país o de la confesión religiosa que fuere, es un hermano y hermana, con dignidad humana y derechos, y por lo tanto, merece todo respeto y acogida.
