Las ex monjas de Belorado valoran huir al extranjero, al no encontrar propuestas realistas para mudarse de convento en España
Las cismáticas "han recibido ofrecimientos de viviendas o espacios en el extranjero, especialmente en Francia, Bélgica, Portugal y Nueva York", como adelantó RD. Unas propuestas que se están valorando "como posibles alternativas"
"Son la selección española de las monjas y no las debemos perder, son un valor para nuestra sociedad". Cuando apenas restan dos semanas para el efectivo desahucio de su hogar en Belorado, la comunidad de exclarisas cismáticas estaría "valorando la opción de marcharnos al extranjero". Tal y como afirma en una nota su director de comunicación, Francisco Canals, las ex religiosas "han recibido más de una treintena de ofertas" a través de la campaña queremosunconvento.com, aunque ninguna de ellas cumple los requisitos, ni en tiempo, ni en forma (ni en lo económico) que precisan las cismáticas.
"Reubicarse lleva un tiempo y aún no se ha encontrado una solución definitiva ya que sería necesario contar con un margen de tiempo judicial más amplio", lamentan las cismáticas, que añaden cómo, en muchos casos, "las propuestas recibidas corresponden a espacios que no reúnen condiciones de habitabilidad, están pendientes de reformas o incluso se trata de conventos bajo el control de la Iglesia conciliar, donde no resulta difícil imaginar que podrían ser vetadas".
¿Qué se les ha ofrecido? Entre otras posibilidades, fincas rústicas, casonas y espacios ubicados en la España vaciada, la mayor parte de ellas en condiciones de semirruina, o con necesidades de reforma que las hermanas no pueden afrontar. "Han llegado propuestas desde Bilbao, Teruel, el País Vasco, Cataluña, Galicia, Castilla y León, Valencia o Andalucía, así como ofrecimientos de espacios vinculados a empresas mineras, inmuebles desatendidos en zonas despobladas, residencias de mayores e incluso habitaciones en domicilios particulares", apunta Canals.
Junto a ello, "las religiosas desean compartir con la opinión pública que también han recibido ofrecimientos de viviendas o espacios en el extranjero, especialmente en Francia, Bélgica, Portugal y Nueva York", como adelantó RD. Unas propuestas que se están valorando "como posibles alternativas".
"De concretarse alguna de ellas, las monjas pasarían a residir fuera de España, donde continuarían su vida comunitaria y su labor, aunque ello implicaría aprender idiomas o adaptarse a nuevos entornos culturales", apunta la nota, que sostiene cómo las ex religiosas "en España se sienten poco valoradas y, en ocasiones, incluso maltratadas, en un proceso de criminalización sin precedentes".
"Si somos tan malas en España, debemos considerar la opción de marcharnos al extranjero", aseguran, aunque como culmina Canals, "continúan trabajando día y noche para encontrar una solución viable que les permita preservar su vida comunitaria".