La exclarisa cocinera y su familia se harán cargo del restaurante de Arriondas
Zaida Pinar (Sor Myriam), que abandonó el convento hace unas semanas, sigue manteniendo una estrecha relación con "mis hermanas". "Yo sigo imputada igual que ellas"
Nueva vida para el restaurante de las exclarisas cismáticas de Belorado. Santa María del Chicu, que cerró en enero tras la "ausencia comunitaria" por "agotamiento mental" de la cocinera de la comunidad, sor Myriam (Zaida Pinar en la vida civil). Tal y como adelantó El Fielato y confirma ahora Diario de Burgos, la ex religiosa y su familia han comprado el complejo, y se preparan para una reapertura diferente. De cara a Semana Santa, prevé reabrir el restaurante, y también el bar y el hotel, que no habían sido utilizadas por las ex monjas de Belorado.
Y es que la valenciana, su madre y su hermana, se han hecho con la propiedad del Hotel Ribera del Chicu, donde hasta la fecha se encontraba el restaurante de clausura. Una vez se consigan los permisos pertinentes, se pinte y se adecúe la parte del hotel y la del bar, esperan poder abrir. En declaraciones a los medios, Zaida Pinar señala que "nuestra intención es abrir tanto el hotel como el restaurante", estancias que "como monjas no habíamos utilizado". La intención, ahora, es "abrir algunas habitaciones, así que hay que pintar y hacer algunas remodelaciones".
El horario del restaurante-cafetería se ampliará, de 8 a 20 horas, permitiendo servir desayunos y comidas. Junto a ello, se abrirá la zona del bar. No habrá trufas ni chocolate, pero sí una amplia variedad de postres, pues sor Myriam es passtelera de oficio. En la carta, como buena valenciana, no faltarán los arroces, y tampoco la fabada asturiana que, confiesa, aprendió a cocinar al llegar a Arriondas.
Aunque vive alejada de la comunidad, sor Myriam sigue estando en contacto con las siete exmonjas que siguen acantonadas, al menos hasta el 12 de marzo, en Belorado. "Lógicamente siguen siendo mis hermanas y por supuesto que tengo relación; y luego porque yo sigo imputada igual que ellas... De hecho, el otro día estuvimos declarando", admite la cocinera, quien culmina que "a nivel personal y afectivo estoy con ellas, las quiero mucho... yo he vivido 25 años allí y hay unos vínculos", pese a que muchas de las últimas decisiones tomadas no contaron con su aprobación. Y, en buena medida, supusieron su salida, que cada vez parece más definitiva, de lo que en otros tiempos fue una comunidad religiosa católica.
