Felipe Berríos abandona la Compañía de Jesús: "Es evidente que se rompió la hermandad que existía entre nosotros"
El sacerdote, declarado inocente por Doctrina de la Fe ante varios casos de abusos, lamenta el maltrato sufrido desde su orden religiosa. "He pasado de la sorpresa a la resignación y del dolor a la molestia, y así un sin fin de sentimientos encontrados"
"No puedo aceptar el ultimátum que me dio la Compañía tanto por lo desproporcionado de las medidas que me impone así como porque es evidente que se rompió la hermandad que existía entre nosotros”. El sacerdote chileno Felipe Berríos, quien el pasado octubre fue exonerado por Doctrina de la Fe de varias acusaciones de abusos que pesaban en su contra, ha solicitado la salida de la Compañía de Jesús, después de un proceso en el que, como él mismo subraya en una carta pública, "he pasado de la sorpresa a la resignación y del dolor a la molestia, y así un sin fin de sentimientos encontrados".
En su carta, Berríos recuerda el proceso vivido, que califica como "una persecución y un escarnio públicos que no le deseo a nadie", en el que tardó en conocer "de qué se me acusaba y por quiénes", y aduciendo una profunda indefensión por parte de la Compañía.
“Hubiese sido noble, justo y misericordioso que la Compañía hubiera especificado los hechos en vez de alimentar el morbo con sus omisiones" relata Berríos, quien toma la decisión de abandonar después de observar cómo, pese a "la resolución del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que desacreditó tajantemente las acusaciones en mi contra”, los jesuitas mostraron una "nula capacidad" para reflexionar. "¿No cabe en el corazón de quiénes redactan esas comunicaciones la posibilidad de haberse equivocado? ¿No vale la pena al menos pedir disculpas por los cuatro casos que ellos sí aceptan de la resolución del Dicasterio?”.
La gota que colmó el vaso fuer la decisión del provincial de Berríos, "quien al notificarme del Decreto del Dicasterio – sin manifestar alegría o al menos alivio por el resultado a mi favor- me comunica siete medidas disciplinarias, entre ellas restricciones a mi ministerio sacerdotal".
"No tengo rencor ni rabia, solo una profunda tristeza por el comportamiento de algunos hermanos jesuitas", finaliza el sacerdote, quien anuncia que "ante la actitud del gobierno de la Compañía de Jesús, no me queda otra decisión, en conciencia y delante de Dios, que solicitar la salida de la Compañía de Jesús".
