Las Hermanas Reparadoras de la Virgen de los Dolores asumen el cuidado de la Casa Sacerdotal de la Diócesis de Getafe
Las religiosas amplían su labor asistencial con la atención a los sacerdotes mayores de la diócesis, una misión que se suma a las residencias y hogares sociales que gestionan desde hace décadas
La comunidad de las Hermanas Reparadoras de la Virgen de los Dolores ha asumido la atención y el cuidado de la nueva Casa Sacerdotal integrada en la Casa de la Iglesia de la Diócesis de Getafe, inaugurada recientemente como un espacio destinado a ofrecer acompañamiento, cuidados y un entorno digno a los sacerdotes mayores o dependientes de la diócesis.
Durante la inauguración, el obispo de Getafe agradeció expresamente la labor de las religiosas, destacando su dedicación diaria al servicio de quienes han entregado su vida al ministerio sacerdotal. La nueva casa, concebida como un lugar de fraternidad y misericordia, pretende garantizar que los presbíteros de mayor edad continúen viviendo acompañados y plenamente integrados en la vida de la Iglesia.
Esta nueva responsabilidad se suma a una extensa trayectoria asistencial desarrollada por las Hermanas Reparadoras, vinculadas a la obra social nacida en torno a la Fundación Benéfica Virgen de los Dolores, cuya misión se centra en la atención a personas vulnerables, especialmente mayores y personas en situación de necesidad.
Una red de hogares al servicio de los más necesitados
La comunidad cuenta con cerca de 80 hermanas consagradas y desarrolla su actividad en distintos centros residenciales repartidos por España, donde combina la atención asistencial con una intensa vida de oración y acompañamiento espiritual.
Entre sus centros destaca la residencia de El Escorial, inaugurada en 1988, así como otros hogares y residencias situados en diferentes localidades españolas bajo el paraguas de la Fundación Benéfica Virgen de los Dolores y de la Fundación Canónica que lleva el mismo nombre.
La residencia Jesús del Buen Amor, un referente en Griñón
Uno de los proyectos más emblemáticos de la comunidad es la Residencia Jesús del Buen Amor, situada en el municipio madrileño de Griñón.
El centro fue inaugurado en 1996 y adaptado posteriormente a la normativa vigente para albergar a 27 personas mayores, ofreciendo un ambiente familiar y una atención integral basada en el cuidado humano, la cercanía y el acompañamiento espiritual. En la residencia, una quincena de hermanas se ocupa diariamente de tareas como la atención personal, la cocina, la lavandería, la costura y el cuidado sanitario de los residentes.
La filosofía del centro se resume en una idea sencilla: considerar a cada anciano como una persona digna de recibir un trato personalizado y afectuoso, creando un auténtico hogar donde la atención humana y material se complementa con el acompañamiento espiritual.
Con la incorporación de la Casa Sacerdotal de Getafe a sus responsabilidades, las Hermanas Reparadoras refuerzan un modelo de servicio basado en la cercanía, la dedicación y el cuidado de quienes más lo necesitan, ampliando una labor social y eclesial que desarrollan desde hace más de tres décadas.