Cobo, tras la visita del Papa a Madrid: "Nos ha dejado muchas tareas para el futuro"
En entrevista con Vatican News, Cobo ha dicho que querían que este viaje no fuera un evento, sino que fuera un proceso. Y ha sorprendido a todos: en sus expectativas, "la respuesta que se ha recibido y la respuesta que ha recibido el Santo Padre. No solo de número, sino del calor de la Iglesia de Madrid".
(Patricia Ynestroza /Vatican News).- La visita del papa León XIV dejó una profunda huella en la capital y en todo el país. En una entrevista exclusiva con Vatican News el lunes al final del día, el cardenal José Cobo compartió sus impresiones iniciales, visiblemente emocionado y con una valoración sumamente positiva de lo vivido en unas jornadas que define como de una intensidad arrolladora. «Aquí, intensamente viviendo», respondía el cardenal al inicio de la entrevista, contagiando el entusiasmo que ha marcado este viaje apostólico.
Un proceso trabajado "con mucho mimo"
Al ser consultado sobre el balance de estos días históricos en los que el Pontífice ha tomado contacto con las distintas realidades del país, el arzobispo de Madrid quiso destacar que el éxito no ha sido casualidad, sino el fruto de un planteamiento profundo y prolongado en el tiempo.
“«Han sido días, primero, intensos de preparación. Ha habido una preparación con mucho mimo, porque no queríamos que fuera un evento, sino que fuera un proceso este viaje»”
Esa planificación meticulosa dio paso a una realidad que acabó desbordando todas las previsiones de la archidiócesis: «Y luego nos ha sorprendido, en nuestras expectativas, la respuesta que se ha recibido y la respuesta que ha recibido el Santo Padre». El cardenal Cobo no ocultó su grata sorpresa ante el respaldo masivo y el afecto de la comunidad, matizando que el impacto va mucho más allá de las cifras estadísticas: «No solo de número, sino del calor de la Iglesia de Madrid».
El aplauso unánime del Parlamento
Uno de los momentos más comentados y extraordinarios de la visita tuvo lugar en el ámbito institucional. Al recordarle la ovación unánime de toda la clase política al Papa, un aplauso ensordecedor que se prolongó durante casi diez minutos al grito de "¡Viva el Papa!", mostrando una aceptación total a un extenso e importante discurso de siete páginas, al respecto el purpurado analizó este hecho inédito vinculándolo a la coyuntura actual:
Una necesidad de guía: «Yo creo que se ha manifestado que la situación política y la situación social tienen sed de estos discursos»; Ir más allá de las diferencias: Definió la intervención del Papa como un discurso «en el que participa la Iglesia» y que «habla siempre de alzar la mirada, es decir, de ir más allá de las diferencias»; Consolidación internacional: Para el Cardenal, se ha consolidado la figura del Pontífice a nivel global: «Yo creo que el Papa ha crecido en esta mañana como una autoridad moral y un referente ético y con sus propuestas, con las propuestas de la Iglesia, en el escenario político europeo de nuevo».
Mirar al futuro: el reto de una Iglesia en salida
Al preguntarle sobre el llamamiento del Pontífice a no mirar hacia el pasado ni basarse únicamente en el patrimonio cultural católico español, sino a tener la valentía de mirar hacia adelante. El Cardenal Cobo interpretó estas palabras en perfecta sintonía con la línea programática del actual pontificado, viendo el mensaje no como una ruptura, sino como una evolución natural y necesaria:
“«Yo creo que tal cual como él lo dice, es decir, yo creo que la Iglesia tiene el reto de crecer y de crecer, y ya viene en continuidad con lo que decía el Papa Francisco, ¿verdad? En este cambio de época, en este momento tan especial, la Iglesia tiene una tradición muy concreta, unas experiencias muy concretas, pero que no tiene por qué repetirlas».”
Para concluir, el arzobispo de Madrid subrayó que el verdadero legado de este viaje es una invitación directa a la renovación interna y a la adaptabilidad: «Significa el aprendizaje en la historia: cómo cambiamos los lenguajes, cambiamos las estructuras», dejando claro que el futuro de la Iglesia pasa por la valentía de transformarse para seguir comunicando su mensaje en los nuevos tiempos.
El papel del laicado y el camino sinodal
Al abordar las dificultades y el acompañamiento en el ámbito de las vocaciones laicas, el cardenal Cobo insistió en que el momento actual es de crecimiento, pero exige una articulación profunda. Siguiendo la línea trazada por el Santo Padre, el arzobispo señaló que la clave reside en «la participación de los laicos, con la formación y con el fiarnos de ellos».
Para el purpurado, el gran desafío es asumir responsabilidades compartidas dentro de la comunidad eclesial:
Según Cobo, esta corresponsabilidad ha sido una de las notas más recurrentes y transversales en todos los discursos que el Pontífice ha pronunciado durante sus jornadas en Madrid.
“«Yo creo que todo el camino sinodal es el que ofrece la luz para esto y es el camino en el que estamos embarcados. Es decir, que cada uno según su vocación vaya ocupando su puesto dentro de la Iglesia y vaya asumiendo las responsabilidades»”
Una «Iglesia samaritana» al lado de las víctimas
Otro de los puntos álgidos de la visita fue el llamamiento del Papa a los obispos para acoger, de forma progresiva y constante, a las personas heridas por los abusos. El cardenal Cobo profundizó en esta idea, recordando la esencia fundacional de la institución: «La Iglesia nació al pie de una cruz, al pie de una víctima».
Para el arzobispo madrileño, la identidad eclesial es inseparable del sufrimiento humano: Identificación. La Iglesia debe ser reconocida como aquella que está «al lado de las víctimas, de los vulnerables, de aquellos que están siendo crucificados»; La postura del Papa. El Pontífice ha recolocado a la comunidad en esa dirección exacta: «El Papa nos ha puesto ahí y ha vuelto a recordar que esa es la posición de la Iglesia. Y una posición para acompañar, para sostener y para nunca olvidar».
El "despertar" de la Generación Z: más allá de las cifras
Al mencionar a las nuevas generaciones —la llamada Generación Z— que por elección propia siguen y van marcando el rumbo de una nueva Iglesia, el cardenal reconoció este impulso con optimismo («Sí, evidentemente. Yo creo que hay un despertar»), pero puso un matiz de prudencia y alta responsabilidad pastoral. «El despertar hay que conducirlo», advirtió.
“«Nos decían algunos informes que la gente quiere el despertar a la trascendencia, pero también tenemos que ofrecerles el despertar a lo que es la esencia de Jesucristo, del Evangelio, de la tradición de la Iglesia, es decir, a no desviarnos».”
Cobo insistió en que el verdadero reto con estos jóvenes que tocan a las puertas de la Iglesia no es el entusiasmo pasajero, sino «conducirles a la experiencia de la fe en Jesucristo, a la experiencia de la fe de la Iglesia». En este sentido, lanzó un mensaje de autoexigencia para la comunidad católica: «No nos debemos quedar simplemente en los números, ni en el fragor de 'qué bien, cuántos somos, cuántos vienen'... esto es solo el comienzo».
¿Está España tan secularizada como se dice?
El cierre de esta parte de la entrevista confrontó un dato sociológico incuestionable con la narrativa habitual sobre la pérdida de fe en el país: la presencia de más de un millón de personas en la misa papal y 600.000 jóvenes de rodillas rezando en la vigilia. Y en el Bernabéu a tope, repleto, viene la pregunta de si España está realmente tan secularizada como se afirma, el cardenal Cobo concluyó de forma contundente, definiendo la situación no como un motivo de autocomplacencia, sino como un mandato urgente: «Esto es una responsabilidad y es una llamada a la responsabilidad de toda la Iglesia ahora mismo, y en concreto a la Iglesia de España».
