Cobo no miente. Hace algo peor: dice algunas verdades de un modo calculadamente ineficaz. Sabe lo que ocurre — las correcciones lo demuestran — y elige un registro que garantiza que esas correcciones no produzcan consecuencias. En ética del discurso eso tiene un nombre clásico: mentira por omisión cualificada, o más técnicamente, "adiáfora retórica": dejar dicho lo justo para no poder ser acusado de no haberlo dicho, sabiendo que no va a tener repercusiones reales. Exactamente la misma técnica empleada por José Antonio Satué en su reciente intervención ante más de medio centenar de Comunidades Neocatecumenales en el Palacio de los Deportes Martín Carpena.
Una institución que conoce abusos y responde con homilías de doble fondo no está protegiendo a las víctimas: está protegiéndose a sí misma. Por respeto a quienes han sufrido, y siguen sufriendo, asumimos el compromiso de seguir cada intervención institucional con una mirada crítica y constante.