"Deténganse. Conviértanse": El vibrante llamamiento del Papa contra las mafias que trafican con migrantes en su último acto Canarias

En La Laguna, León XIV agradece la labor de la Iglesia diocesana con los migrantes, que "va más allá del primer auxilio y acompañan procesos de protección, promoción e integración", e insta a los que llegan a "abrirse con confianza a la comunidad que les recibe, aprender su lengua, respetar sus leyes, conocer sus costumbres"

El Papa hace el gesto del 'six seven' con un joven migrante en La Laguna
El Papa hace el gesto del 'six seven' con un joven migrante en La Laguna | RD/Captura

"Deténganse. Conviértanse". Vibrante llamamiento del Papa contra las mafias que trafican con migrantes en el último acto en Canarias, en La Laguna, broche a un viaje a España que deja algo más que mensajes: deja desafíos para la sociedad, pero también para la Iglesia en España. "Desde esta plaza quiero dirigir una palabra clara a quienes se aprovechan de la desesperación; a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio. Deténganse. Conviértanse", clamó León XIV

"El dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro", prosiguió el Pontífice su discurso [que puede leer aquí]. "Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado habrán de comparecer ante la justicia divina. Rompan esas cadenas y liberen a quienes tienen bajo dominio. Devuelvan lo arrebatado y reparen cuanto puedan", exhortó Robert F. Prevost en su discurso, tras escuchar las palabras de bienvenida del obispo de Tenerife, Eloy Santiago, y varios testimonios [puede leerlos aquí].

Pero su discurso, potente, contundente, sin margen para la ambigüedad, llevaba también contenido de calado para la propia comunidad cristiana de la diócesis, y por extensión para toda la Iglesia en España, así como para el conjunto de la sociedad, y no sólo la canaria, también en la península, donde se ha inoculado en los últimos tiempos el rechazo al extranjero.

El grito del Papa contra las mafias desde Canarias
El grito del Papa contra las mafias desde Canarias | RD/Captura

Le sirvió para introducir todo ello la hermosa imagen utilizada previamente por el obispo local al definir La Laguna como una "ciudad sin murallas". "Quizá este detalle nos ayude a comprender que las barreras más difíciles de derribar no siempre son de piedra. A veces están en la mirada, en el miedo o en la indiferencia", expresó el Papa. "Por eso necesitamos aprender el lenguaje de la cercanía, ese que se comprende más con las manos que con las palabras", añadió. 

"La integración exige aprender a leer de otra manera. Hay miradas que ven y, sin embargo, no reconocen; convierten un rostro en cifra, una historia en expediente y una diferencia en distancia", expresó, marcando en este punto la pauta que deben seguir los cristianos: "Nuestra presencia quiere testimoniar que la solidaridad nace del reconocimiento de la dignidad humana y supera toda concesión secundaria o simple obra de filantropía. Está llamada a comprometerse y a tomar forma de proceso. La acogida abre la puerta; la integración ayuda a cruzar el umbral. La asistencia coloca bálsamo en la herida y la integración reconstruye el futuro"

El sacerdote y el migrante que intervinieron ante el Papa en La Laguna
El sacerdote y el migrante que intervinieron ante el Papa en La Laguna | RD/Captura

Pero, advirtió, "integrar no significa borrar la historia de quien llega ni exigirle que deje atrás todo lo que forma parte de su memoria. Tampoco significa crear mundos paralelos", por lo que también invitó a los "queridos hermanos migrantes, a "abrirse con confianza a la comunidad que les recibe, aprender su lengua, respetar sus leyes, conocer sus costumbres, participar en la vida común y ofrecer con gratitud sus dones".

En este punto, agradeció la labor de Cáritas diocesana, de la Delegación diocesana de Migraciones, las parroquias "y a tantas realidades eclesiales y civiles que van más allá del primer auxilio y acompañan procesos de protección, promoción e integración", a la vez que instó a la comunidad cristiana a "dejarse también evangelizar por ellos", en alusión "a tantos migrantes que, provenientes de Latinoamérica, de Filipinas y de otras latitudes, forman ya parte viva de la comunidad y, con su fe, su trabajo y sus dones, ayudan a renovarla". "Así, el extranjero de ayer puede ser el hermano y vecino de hoy", remarcó el Papa estadounidense.

Una petición más a los católicos 

Y, en concreto, León XIV quiso poner deberes específicos a los fieles, sabiendo que el suyo puede ser un papel de bisagra en la llegada de los migrantes a una nueva realidad social: "A los católicos quiero pedirles algo más: que la integración no quede reducida a una tarea social, por necesaria que sea. Quien llega a nuestras parroquias necesita pan, techo, lengua, trabajo y protección; y también debe encontrar una comunidad capaz de ofrecer, con el testimonio de la vida y de la palabra, caminos para conocer a Jesucristo, respetando siempre la conciencia y la libertad de cada persona", destacó el papa Prevost.

El Papa, en el encuentro con las realidades de acogida en La Laguna
El Papa, en el encuentro con las realidades de acogida en La Laguna | RD/Captura

Finalmente, y en línea por supuesto con su jornada de ayer en la diócesis grancanaria, pero también con otros discursos que han jalonado toda su estancia en España desde el pasado sábado, 6 de junio, el Papa afirmó, ante un público en el que había una notable presencia de migrantes, que "una conciencia humana, y más aún una conciencia cristiana, no puede permanecer indiferente ante las víctimas de los naufragios y de la falta de ayuda, ante esos cementerios del mar".

"Cada vida perdida en estas rutas es un fracaso para la familia humana. No obstante, existe también un naufragio silencioso después de la llegada: quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad. Integrar es impedir ese segundo naufragio. Es ayudar a que quien llegó lastimado no quede fijado para siempre en su dolor, sino que pueda volver a ponerse en pie, reconocer sus dones y ofrecerlos a la comunidad", finalizó el Papa. 

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