El guiño del Papa a las monjas contemplativas españolas: ¿Por qué sabe que "gracias a Dios son muy numerosas"?
Ellas mismas se lo habían hecho saber unos días antes en Madrid... con un libro muy oportuno
"Quiero dar las gracias a cuantos han rezado por el éxito de este viaje apostólico. Especialmente a las comunidades de monjas contemplativas, que en España, gracias a Dios, son muy numerosas. Siguen rezando para que, mediante la intercesión de la Virgen María, las semillas que he esparcido den frutos abundantes".
Lo dijo el Papa al final de su catequesis de la audiencia general del pasado miércoles, que dedicó íntegra a glosar el viaje que, del 6 al 12 de junio, realizó por España y del que dijo que había sido "acogido en todas partes con entusiasmo y apertura a la escucha".
Pero, ¿por qué, justo al final de esa catequesis quiso dejar un mensaje de gratutud explícito a las monjas contemplativas españolas? La razón está en el encuentro que tuvo en la Nunciatura en Madrid con sus hermanos agustinos, donde también había lógicamente representantes de las agustinas contemplativas, y donde se le hizo saber explícitamente que los más de 300 conventos contemplativos de España (la inmensa mayoría, femeninos) estaba orando intensamente por los frutos de ese viaje apostólico a nuestro país.
Y así se lo hizo saber durante ese encuentro del Papa agustino con sus hermanos agustinos el obispo agustino recoleto Eusebio Hernández Sola, quien preside también Claune, el instituto pontificio que ayuda espiritual y materialmente a las comunidades religiosas de vida contemplativa. "Hay tantas necesidades en tantos monasterios, que se están cayendo, que tienen goteras, que tienen problemas...", señala el obispo emérito de Tarazona en conversación con Religión Digital.
Y una de las iniciticas puestas en marcha de cara a la visita de Robert F. Prevost era que todas estas comunidades de vida contemplativa en España le escribiesen a León XIV una carta. "Unos días antes de venir el Papa, los distintos monasterios de España, unos 300, 400, ya no me acorde el número, le escribieron su carta y no las mandaron a Claune".
"Recogimos todas estas cartas, que eran de un folio enviado por cada convento para entregárselas. Y elaboramos un libro con todas las cartas de las monjas, y con una carta introductoria mía, donde se manifestaba la cercanía, el cariño de la vida contemplativa al Papa, que durante todos los días de su estancia entre nosotros, estarían rezando por él en todo momento".
Un libro muy oportuno
Y allí fue donde pudo hacerle entrega del libro con las cartas de la vida contemplatica española, regalo que apreció mucho, y que, según monseñor Hernández, fue muy oportuno pues en ese encuentro con los agustinos y agustinas españoles "nos habló de la oración y del silencio".
"Dijo específicamente que veía allí, entre todos, a agustinas contemplativas y que estaba contento por la importancia de la oración, de la contemplación y del silencio. Y luego nos habló también de la comunión. Nos habló de la necesidad de la comunión en todos los estados. También en la vida religiosa", subraya el obispo agustino recoleto, deseoso también de que esa unión llegue a la familia agustiniana.
