El mensaje del Papa al mundo de la cultura, el deporte y el trabajo: "Os invito a tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida"
Llama en el Movistar Arena a "entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza"
De Rozalén a Sara Baras. De la Zarzuela a Antonio Banderas. Danza, música, teatro. Pero también deporte, en las figuras de Carolina Marín o Teresa Perales. O la empresa (y los sindicatos), con Antonio Garamendi, Unai Sordo o Ángela López de Miguel. O la educación, con el rector de la Complutense. Distintas disciplinas del mundo de la cultura, el arte y la civilización alzaron la voz en un emocionante e intenso acto en el Movistar Arena de Madrid (que así se llama ahora). Con una ovación de diez minutos por parte de artistas y gente del mundo de la cultura, que demuestran que otro mundo es posible.
Un día después de la eliminación del Real Madrid en los play offs de la liga ACB (mañana, el otro mausoleo blanco, el Bernabéu, acogerá el último gran acto del Papa en España), León XIV se hizo eco de todas las voces, lanzando su propia propuesta: "Os invito a ser hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza".
Tras un nuevo y multitudinario traslado en papamóvil, Prevost escuchó los testimonios de artistas y figuras públicas de todos los ámbitos de la sociedad, introducidos por el cardenal Cobo (lee todas las intervenciones AQUÍ), admirando "la huella de creatividad" que atraviesa la historia de España "y da forma a su identidad". "Una hermosura visible en sus ciudades, en sus calles y monumentos, en sus plazas y jardines, en sus universidades e iglesias, en la música, la pintura y la danza, en su gastronomía", concedió el Papa.
"¿Qué herencia estamos dejando al futuro y por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo?", se preguntó el Papa, quien subrayó la "extraordinaria capacidad" de la sociedad española "para producir, innovar y comunicar", para después admitir que "todavía necesitamos aprender a custodiar el alma de aquello que esta genera".
"De lo contrario, corremos el riesgo de ser expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del porqué, para qué, con quién y para quién se produce", señaló. En este contexto, añadió, "la Iglesia, consciente tanto de sus aciertos como de sus errores a lo largo de la historia, anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo", proponiendo "caminos para una vida digna y el bien común".
La Iglesia no puede desentenderse de la cultura
Porque, hoy como ayer, "la cuestión decisiva sigue siendo la misma: ¿qué significa ser verdaderamente humano?", trazó Prevost, insistiendo en que "Jesucristo responde a las grandes preguntas sobre la vida humana y su plenitud, ya en este mundo y hasta su culmen en la eternidad". Por eso, la Iglesia "no puede desentenderse de la cultura, porque a través de ella, el hombre en cuanto hombre “es” más". Por eso, también, hay que continuar haciéndose "preguntas profundas, necesarias y que no pueden ser ignoradas", desde un "diálogo social" basado en "el arte de tejer redes, que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto".
"En los varios sectores de la actividad humana debemos cuidar el lenguaje que se utiliza: escrito, oral y, en el entorno digital, también el de las imágenes; porque la comunicación nunca es neutral", proclamó el Papa, quien añadió que "toda expresión habla, transmite; puede herir o sanar, destruir expectativas o abrir horizontes, sembrar división o despertar la esperanza en la posibilidad de construir juntos algo genuinamente humano".
Debemos cuidar el lenguaje que se utiliza: escrito, oral y, en el entorno digital, también el de las imágenes; porque la comunicación nunca es neutral
Así, animó a "tejer redes" entre distintas instituciones para avanzar en la defensa de la dignidad humana. "Ello comporta, por ejemplo, que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz".
En segundo lugar, el Papa planteó proclamar la Buena Nueva con belleza, como hicieron en su día Lope de Vega, santa Teresa de Jesús o san Juan de la Cruz, Calderón de la Barca, "o en la prosa serena de santo Tomás de Aquino". Y, también, tejer redes "de modo desinteresado", como aquellos que, "movidos por la fe, han edificado hospitales y escuelas, dieron pie a iniciativas solidarias y hablaron con un lenguaje que dignifica a las personas".
"Por eso cabe preguntarse con honestidad si el mundo —y en particular Europa— habría forjado su identidad sin la huella espiritual que ha impregnado su historia". En este sentido, León XIV se preguntó: "¿En serio es posible creer que la Europa —a la que tanto amamos—, sería ella misma sin la huella de la fe? ¿Por qué temer que la eternidad impregne la cotidianidad?". La respuesta, en "el grito de mis Predecesores: ¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo".
No podemos ignorar que la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y a la Iglesia
"Quiero preguntarme en voz alta: ¿Quiénes están siendo excluidos a pesar de sus virtudes y capacidades? No podemos ignorar que la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y a la Iglesia", recalcó el pontífice, quien insistió en que la Iglesia, aunque a veces "camina contrracorriente", reclama que "las estructuras económicas e institucionales son justas sólo en la medida en que sirven al desarrollo integral de la persona y favorecen la participación responsable de todos".
Finalmente, y refiriéndose al mundo del deporte, el Papa abogó por "el respeto por el adversario", que a veces se encuentra antes "en un campo de juego más que escuchando un discurso". "Cuántos deportistas nos enseñan a perder sin odiar, a ganar sin humillar o a levantarse después de caer.", señaló, invitando a "dar un testimonio luminoso de cohesión, de paz, de unión", al mundo.