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El milagro de Gaudí, ¿sorpresa del Papa en la Sagrada Familia?

¿Podría haber algún anuncio sobre la santidad del 'arquitecto de Dios' el mismo día en que se cumple el centenario de su muerte? Prevost rezará en su tumba, presidirá una misa en la Sagrada Familia, y bendecirá el último de los grandes pináculos de la obra: la torre de Jesús

Prevost, en la Sagrada Familia, en una imagen de IA | Imagen generada por IA

Este miércoles, se cumplen cien años de la muerte del genial Antoni Gaudí. El ‘arquitecto de Dios’, que trazó una obra infinita en mitad del Eixample, llega al centenario de su muerte con una visita, que no por esperada se convierte en menos apasionante: la de León XIV.

El Papa matemático, amante de la geometría y de las formas, quedará maravillado al contemplar el inmenso bosque de columnas helicoidales, que se elevan casi hasta el cielo en el templo más alto del mundo: la Sagrada Familia. Un magnífico ejemplo de la construcción de la iglesia en mitad de la sociedad, en mitad del mundo, y que casa perfectamente con la reconstrucción de las murallas de Jerusalén que Prevost propone en Magnifica Humanitas como contrapunto a la torre de Babel. Un templo construido entre todos (a día de hoy, se sigue sufragando con donativos y dinero de las entradas), y que, 144 años después de su inicio, ve cómo el Papa bendice la última de sus Torres, la de Jesucristo, en una fecha marcada en rojo desde hace meses: el centenario de Gaudí.

Retirada de los andamios de la Torre de Jesús | A. Codinach

El gran ‘milagro’ del arquitecto de Reus (o Riudoms) ve culminada su torre, que Prevost bendecirá al término de una misa que se está preparando con mimo. El Papa rezará ante la tumba de Gaudí, y glosará su figura, y hará un anuncio. O, al menos, dejará una puerta abierta.

Al final, el pontífice se dirigirá a la impresionante fachada del Nacimiento, la más gaudiniana de todas, con la Torre de San Bernabé como único pináculo que Gaudí consiguió terminar antes de ser atropellado por un tranvía el 7 de junio de 1926, y fallecer tres días después.

Obras en la fachada del Nacimiento | Xavier Pete, Agencia Flama

Casi a la misa hora (Gaudí falleció a las cinco y ocho de la tarde), mirando el magnífico atrio del Nacimiento, y alzando la mirada al cielo, Prevost bendecirá la torre. Allí, si no lo ha hecho antes en la homilía, podría proclamar a los cuatro vientos la santidad ‘oficiosa’ del artista. ¿Cómo? Algunas fuentes señalan que la ‘sorpresa’ podría venir con el anuncio de la aprobación del milagro atribuido a su intercesión. Otras, mostrando en público su deseo de que la beatificación no se demore.

En pleno Año Gaudí, el anuncio de que el ‘venerable’ (una de las últimas declaraciones que firmó Francisco, una semana antes de morir) pasa a ser beato, sería el broche final a un encuentro, el de Barcelona, que está marcado por la búsqueda de la belleza, que lleva a la salvación. Como trató de hacer Gaudí con su vida, y con su obra. Desde la torre de San Bernabé a la de Jesús. Casi, casi, rozando el cielo.

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