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TODO el viaje del Papa a España, #primeroRD

Desde Montserrat, el Papa pide a la Moreneta que "nos ayude a revestirnos sólo con las armas de Dios"

En su segunda jornada en Cataluña, León XIV peregrina al milenario monasterio para ponerse "a los pies de la Moreneta para encomendarle, lleno de confianza en su intercesión maternal, mi servicio petrino"

El Papa con la Moreneta | Vatican Media

"Estoy contento de poder venir a los pies de la Moreneta para encomendarle, lleno de confianza en su intercesión maternal, mi servicio petrino y la misión de la Iglesia en el mundo que clama pidiendo justicia y paz". Así, y en catalán, comenzó esta mañana, tras el rezo del rosario, el histórico discurso del Papa en la abadía de Montserrat, cuando se acaba de celebrar el milenario de este emblemático monasterio catalán, y donde fue recibido por el obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, Xabier Gómez, y por el abad Manel Gasch.

"Los muros de este recinto podrían narrarnos las innumerables historias de devoción, gratitud y esperanza que han contemplado a lo largo de los siglos en torno a la Mare de Déu de Montserrat y también han sido testigos de la sangre derramada por amor a Jesucristo", prosiguió su discurso en catalán el Papa, que también recordó "con emoción mis años como rector de la parroquia de Santa María de Montserrat, en Trujillo. La Moreneta siempre me ha acompañado. Gracias Catalunya, por vuestra fe", exclamó en los primeros compases de su alocución, que puedes leer aquí.

Recordó también el Pontífice agustino que ya había peregrinado anteriormente hasta Montserrat que también allí, a sus pies, y tras una noche de oración, "entregó sus armas de caballero" san Ignacio de Loyola, "momento que marcó el inicio de una vida nueva al servicio de Jesucristo".  

El Papa lee su discurso a los pies de la Virgen de Montserrat | RD/Captura

En este punto, el Papa remarcó que "Jesús nos muestra el camino de la misericordia, la reconciliación, la verdad y la mansedumbre" y, al mismo tiempo, "desenmascara la violencia que puede esconderse en nuestras palabras y actitudes: la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide", violencia que "puede revestirse muchas veces de aparentes armaduras con las que intentamos proteger nuestras heridas". 

"Depongamos hoy a los pies de la Virgen las corazas que han endurecido poco a poco el corazón", exhortó de nuevo en catalán el papa Prevost. "El Niño Dios que María sostiene en sus brazos, no lleva armaduras y será Él mismo quien luego, desnudo en la cruz, se abandone totalmente al Padre para salvarnos con la fuerza desarmada y desarmante del amor", añadió. 

Fieles en la explanada de Montserrat durante el rezo del rosario con el Papa | RD/Captura

"Alcemos la mirada a María y supliquémosle que nos ayude a revestirnos únicamente con las armas de Dios", indicaría más tarde el Papa, recordando que la Moreneta "nos invita a reconocernos hermanos y hermanas, donde nadie quede excluido y donde la comunión sea más fuerte que toda división".

"Pidamos a María, Reina de la paz, que nos enseñe a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias. Y que aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz", concluyó el Papa, de nuevo en catalán.  

El abad Manel Gasch saluda al Papa dentro del santuario de Montserrat | RD/Captura

Tras su discurso, el canto de la Salve Regina y el himno mariano del Virolai, el Papa se retiró a la Capilla de la Virgen para un breve momento de reflexión y después salió al balcón para saludar a los fieles congregados en la plaza, entre ellos, un millar de niños, parte de los cuales forma la escolanía más antigua de Europa. "Hermanos y hermanas. Gracias por esta hermosa manifestación de fe. Todos unidos en una sola familia, con esta acogida de nuestra Madre María, la Virgen de Montserrat".

"La alegría, entusiasmo, profundo sentido de fe, primero en Madrid, luego en Barcelona y Cataluña, después en Canarias, toda España, ese deseo de dar gracias a Dios y de estar unidos. Gracias a Catalunya por haber recibido a tantas personas de tantos países, que enseña como integrar a todos en una única familia", prosiguió con su saludo.

El Papa saluda a los fieles desde el balcón en Montserrat | RD/Captura

"Gracias a cada uno de vosotros, que estáis aquí esta mañana, para recordar a todos, en Cataluña, en España, en el mundo, que la fe da vida, que la fe da esperanza. Y es María, a quien Jesús nos dio como madre desde la Cruz. Es María que nos acompaña. María que es expresión de amor materno que nos acompañará siempre".

Posteriormente, el Papa agustino almorzó con la comunidad benedictina de Montserrat, antes de partir de nuevo a Barcelona para visitar la parroquia de Sant Agustí, en el Raval, y luego, el broche en la Sagrada Familia, con la misa y la bendición de la torre de Jescristo cuando se conmemora el centenario de la muerte de quien las ideó, el genial Antoni Gaudí.

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