Hazte socio/a
Última hora:
TODO el viaje del Papa a España, #primeroRD

"No podemos creer en Jesús y promover la guerra": la proclama antibelicista de León XIV en el centenario de Gaudí

"Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente incluso antes de que nazca. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria"

El Papa en la Sagrada Familia

Corría la brisa en la Sagrada Familia cuando, después de descansar en el palacio Arzobispal, León XIV encaró uno de los grandes eventos que marcan este viaje a España: la misa de inauguración y bendición de la Torre de Jesús en la Sagrada Familia. En una fecha marcada en rojo, desde hace tiempo, en las agendas vaticanas: 10 de junio, centenario de la muerte de Antoni Gaudí. A la espera de saber si el 'arquitecto de Dios' será elevado a los altares (parece que el milagro atribuido a su intercesión está al caer), Prevost entró por primera vez en la basílica del genial arquitecto, y quiso rezar en su cripta. ¿La tumba de un santo? Solo el tiempo lo dirá.

No pudo León XIV no emocionarse al contemplar las columnas helicoidales que suben entrelazándose hacia el cielo, como un bosque de su querida Amazonía, ni dejar de percibir los infinitos tonos de luz que arrojan al interior de la basílica las inmensas vidrieras de colores. Después, saldría por la fachada primigenia, la del Nacimiento, para una bendición especial, la de la Torre de Jesús, con un espectáculo de drones que dará la vuelta al mundo, y la iluminación de las torres. Barcelona vuelve a estar en el centro del mundo.

Entró en la misa el Papa León. Allí le esperaban los Reyes, Felipe VI y Letizia; el presidente Sánchez; Salvador Illa; el alcalde Collboni o Esteve Camps, junto a Jordi Faulí, actual director de las obras. Antes, el Papa visitó el taller de Gaudí, y acompañó a una niña invidente. 500 cantores adultos de diversos coros de Cataluña ocuparon las tribunas de Gloria y las naves laterales, mientras que un centeanr de niños y niñas de coros infantiles hicieron lo propio en el espacio de voces blancas alrededor del ábside. Una sinfonía de voces plena, que también se hizo notar en la homilía de esa tarde, que el Papa definió como "una tarde de fiesta para toda la ciudad de Barcleona y el pueblo español, particularmente el catalán", alternando indistintamente el catalán y el castellano.

"Hoy, la Basílica de la Sagrada Familia nos da la bienvenida a esta hermosa ciudad, abriendo sus puertas como si fueran brazos para invitar a todos a este altar a escuchar la Palabra de Dios", glosó el Papa, quien reivindicó que "la ciudad condal y toda Cataluña se reúnen en este templo, signo de unidad y concordia, y alzan la mirada para encontrarse con el rostro de Dios Padre, resplandeciente en su Hijo hecho hombre, Jesucristo".

El Papa enciende una vela ante la tumba de Gaudí

León recordó la consagración del templo, llevada a cabo por Benedicto XIV el 7 de noviembre de 2010, y anunció la bendición de la torre más alta de una iglesia que, admitió, "es un único edificio, compuesto por muchas piedras".

"Una casa que crece con constancia a lo largo de los años, siguiendo un mismo proyecto. Todos nosotros somos las piedras vivas de esta obra, que tiene a Cristo como fundamento y culmen, principio y fin", recalcó Prevost, quien insistió en que, "mucho más que un monumento, la Basílica de la Sagrada Familia sigue siendo hoy una obra en construcción, que nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo".

"No habitamos, pues, una obra inacabada, sino un templo aún en construcción", continuó con su metáfora el pontífice, subrayando que la gratitud y la coherencia por la obra "se convierten en compromiso, al tiempo que cooperamos en el proyecto de Dios, es decir, en la construcción a la que Él mismo nos llama". El hombre, a ser la "obra maestra de Dios". Y no al contrario.

"No somos nosotros quienes damos un lugar a Dios, como si fuera un elemento de una serie o parte de un todo mayor que Él. Es Dios en cambio quien nos da un lugar, y el lugar que nos regala es su propio corazón: el lugar del Hijo, para nosotros que éramos extraños; el lugar del Amado, para nosotros que somos pecadores", explicó, haciendo una "invitación a la salvación, es decir, un llamamiento a la libertad por parte de Cristo, que quiere para nosotros el bien definitivo, eterno".

Sánchez en la Sagrada Familia con su esposa
Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente incluso antes de que nazca. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria

"Ante la amenaza del mal, el Señor está siempre con nosotros, siempre a nuestro favor", subrayó León XIV. "Es por ello que, si no creemos en Jesucristo, permanecemos en el pecado y no sólo morimos nosotros, sino que provocamos la muerte del prójimo", advirtió el Papa, quien hizo la referencia más explícita a laviolencia en el mundo. "Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente incluso antes de que nazca. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria".

Refiriéndose a las tres fachadas del templo, la del Nacimiento, la de la Pasión y la de la Gloria, el Papa colocó "la Cruz de Cristo, que corona esta basílica, es la Cruz de los últimos que se convierten en primeros, de los pecadores que se convierten en santos, de los muertos que resucitan". 

"Al admirar la torre de Jesucristo, elevamos nuestra mirada hacia Él, hacia Aquel que nos revela la verdad de Dios y la verdad de nosotros mismos", abundó León XIV, incidiendo en cómo así "la torre de la cruz se convierte entonces en un estandarte de caridad, pues así es como Dios nos ama, transformando un instrumento de muerte en un signo de esperanza".

Detalle de la Sagrada Familia

"Esta cruz brilla de día, reflejando la luz del sol, y brilla de noche, iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo", glosó.

"Es necesario pasar por la pasión del Crucificado para ser iluminados por la gloria del Resucitado: desde siempre, en efecto, el Padre enseña a dar la vida y el Hijo, que la recibe de Él, la da a todos con el poder del Espíritu Santo. He aquí por qué precisamente la cruz es el signo luminoso de su amor",'prosiguió el pontífice.

"Es precisamente la fe la que da forma a las piedras y sentido al edificio que habitamos juntos", añadió.

Y es Dios, y no el hombre, el autor de todo. "Él es el artista que ha impreso su esplendor en el cosmos. Creado a su imagen, el hombre responde a la obra de Dios con su propio ingenio: así es como el artista convierte el talento en alabanza y la creatividad en testimonio del mismo Creador". 

Así lo hizo, "como arquitecto ferviente en su fe, el Venerable Antoni Gaudí", quien "concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor: de este modo nos ha propuesto un peregrinaje espiritual que conduce al encuentro con Cristo, nacido, muerto y resucitado por nosotros". 

Interior de la sagrada Familia

"Junto con Gaudí, de quien conmemoramos el centenario de su muerte, esta tarde recordamos y damos gracias a todos los promotores y benefactores, a los artistas y a los obreros que cooperaron en la construcción de una obra maestra arquitectónica, que es también una elocuente catequesis hecha de piedra, color y luz", abogó el Papa, consagrando que "en la era de la imagen, resulta aún más evidente cómo el arte y la belleza son canales eminentess de evangelización ".

"Comprometámonos a levantar el rostro de quienes yacen en el así que la Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en Catalunya, con la cruz que ilumina el camino, como una lámpara encendida en la espera del regreso del Esposo", culminó.

El Papa en la Sagrada Familia

También te puede interesar

Lo último