El Papa agradece al Gobierno la "ayuda humanitaria concreta" desde Las Raíces, y recuerda que "todos, de algún modo, somos migrantes"
"Somos un país de migrantes, un país con memoria y un país de acogida. Hace años tuvimos que irnos nosotros, y ahora miles de personas llegan a nuestro país con la misma esperanza", señala la ministra de Inclusión, Elma Saiz
"Queridos hermanos y hermanas, todos —de algún modo— somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial. Ayudémonos a hacer de esta travesía un lugar más humano para todos, aportando lo que esté al alcance de cada uno". El Papa León abrió la última jornada de su histórico viaje a España trasladándose a Tenerife para participar en un emocionado encuentro con migrantes en el Centro 'Las Raíces', el mayor lugar de acogida de las islas canarias.
Y lo hizo con un agradecimiento al Gobierno (entre los que hablaron antes que el pontífice, se encontraba la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Sáiz, quien trasladó "el compromiso de España con una visión profundamente humana de la movilidad" y trazó las claves de la política migratoria del Gobierno, con tres palabras: "Humanidad, responsabilidad y convivencia", inspirada en la dignidad inviolable de una persona, y en que "una persona no puede ser definido únicamente por el lugar del que procede") por su compromiso con estos hombres y mujeres llegados del mar, buscando una vida mejor para sí y los suyos, y huyendo del horror y de la muerte. "Agradezco la colaboración por parte del Gobierno, de las diversas instituciones y de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que hacen posible esta ayuda humanitaria concreta, que devuelve la esperanza y dignifica a tantas personas", señaló el Papa.
Antes de León, intervinieron el obispo de Tenerife, Eloy Santiago, Elma Sáiz -cuyas palabras repitió después Prevost, en el sentido de que "Somos un país de migrantes, un país con memoria y un país de acogida. Hace años tuvimos que irnos nosotros, y ahora miles de personas llegan a nuestro país con la misma esperanza"-, el saludo del director del centro y dos testimonios (un migrante y una migrante, que relataron el drama y la lucha por la dignidad) , que puedes leer AQUÍ, en el mayor lugar de acogida de Canarias. En sus palabras, pronunciadas en francés en deferencia el idioma de la mayor parte de los presentes, el Papa recordó que hoy se celebra la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que para los cristianos significa cómo "más allá de nuestro lugar de proveniencia, el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad".
"Viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos, generosos y misericordiosos", admitió León XIV, quien reivindicó "la universalidad del amor" que "nos ayuda a sanar las heridas y a ser caritativos con los que sufren", y que invita a la misión, como hicieron el santo Hermano Pedro y san José de Anchieta. "Ellos también fueron migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza y la caridad".
"En aquellas desconocidas tierras, los santos migrantes y misioneros supieron dar de lo que tenían y asimismo acoger lo nuevo que se les ofrecía. Les invito también a ustedes a ofrecer el tesoro de humanidad, de sueños y de cultura que han traído a estas islas, y a estar abiertos a recibir aquello que se les brinda", señaló, promoviendo vivir ese intercambio "con responsabilidad, pensando en el futuro de las generaciones venideras".
Yendo al nombre del centro, 'Las Raíces', Prevost recordó al Papa Francisco, "que tanto anheló poder estar con ustedes" y al que "le gustaba utilizar la imagen de las raíces para indicar la necesidad de no olvidar los orígenes, de permanecer unidos y de confiar en el Señor". "Que esta imagen de las raíces también les ayude a ustedes a estar firmemente arraigados en el Señor para que ninguna tormenta pueda alejarlos de su presencia, que fortalece y da vida", finalizó. "Queridos amigos, les llevo en mi corazón y en el recuerdo de mis oraciones. Que Dios les bendiga, que bendiga a sus familias y a todos los que les hacen el bien".