Los tres grandes desafíos de León XIV en España

León XIV
León XIV

La historia de España con los papas no ha sido precisamente fácil. Pablo VI tuvo que habérselas con el franquismo y un país nacionalcatólico que no aceptaba la renovación del Vaticano II. Eso sí, su talante democrático y pastoral repercutiría en la transformación de nuestro país, que desembocaría en la aparición del cardenal del cambio, Vicente Enrique y Tarancón, lo que se llamó “el desenganche” de la Iglesia española ante la nueva Constitución. Carta magna que, por cierto, por no nombrar a Dios, no gustó al nuevo papa Juan Pablo II, nostálgico de una nueva cristiandad para Europa, su “Sueño de Compostela”. Una imagen simbólica de ese viaje, el más largo de los cinco que hizo a nuestro país, fue la tensión que se mascaba en el interior del papamóvil entre el pontífice polaco y el cardenal defensor de un Estado aconfesional y de la convivencia de la Iglesia española con el nuevo pluralismo político.

Benedicto XVI vino tres veces. Las cosas ya habían cambiado. "En España —dijo en Santiago— ha nacido una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como se dio en la década de los años treinta. Y ese enfrentamiento, disputa entre fe y modernidad, ocurre también hoy de manera muy vivaz". Pero la vida eclesial española seguía impregnada, en muchos de sus obispos, de una involución nostálgica en la herencia del largo pontificado de Woytyla.

Juan Pablo II en 1982 en Sevilla
Juan Pablo II en 1982 en Sevilla | EFE

¿Por qué Francisco no vino a España? Recuerdo ver indignada a Paloma Gómez Barrero, “Papaloma”, por esta ausencia, durante un programa de televisión, en el que participé, indignada por no haber venido durante el centenario de Santa Teresa. A un amigo jesuita el Papa argentino le confesó que no lo hacía porque quería evitar los multitudinarios viajes a los grandes países, y privilegiar a destinos marginados, si no era con ocasión de acontecimientos obligados, como, por ejemplo, la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa. De hecho, se murió sin visitar su querida tierra argentina. Sin embargo, tenía proyectada una visita a Canarias, como puerto de desembarco de pateras, tal como hizo en Lampedusa. Sueño que el papa León va a cumplir finalmente este mes de junio. 

El desafío de la política    

 Recuerdo que nada más elegido Prevost escribí en El País: De esta primera salida al balcón de San Pedro se deduce el doble rumbo que León XIV quiere imprimir a su pontificado. En las formas no va a ser rompedor como Francisco, ya que se ha demostrado que la facción más ultra, respondiendo a la obsesión formalista de toda derecha, no lo soporta. ¡Qué más da revestirse de una estola más, si los tranquiliza! O ser más sobrio en expresiones o número de declaraciones. En eso Prevost va a regresar a la tradición”. Y añadí: “Pero no renunciará al espíritu evangélico de Francisco: llevará a la Iglesia hacia un plus de ternura, abrir puertas y puentes, progresando en el mayor logro teológico y pastoral de su predecesor: el camino sinodal. Sin renunciar a la defensa de los derechos y la justicia social (claro homenaje en su nombre a León XIII) de inmigrantes, pobres y marginados de todo el mundo, una Iglesia inclusiva, cercana, madre y enfermera”.

Francisco, con el entonces obispo Prevost
Francisco, con el entonces obispo Prevost

Creo que mi pronóstico se está cumpliendo. No es el carismático, creativo y entrañable Francisco. Pero no ha renunciado a la libertad y el fondo del mensaje de Bergoglio. Es más, al ser estadounidense, está demostrando una valentía frente a Trump sin precedentes en afrontar sus insanias en la historia del papado. Es valiente, pero sereno. Contundente, pero desapasionado; lanzado y ortodoxo.

¿Cómo va a actuar en España? Creo que su discurso al Parlamento español va a ser el momento clave de su viaje. La recomendación de este acto, que ha adelantado el presidente de la Conferencia, Luis Argüello, supone que seguramente ya conoce el discurso. Intuyo que no van a estar ausentes recomendaciones sobre la honestidad política, la justicia social, la inmigración y la moral cristiana, también en materia de aborto y eutanasia. Quizás no falte un tirón de oreja a una ultraderecha que presume de católica y machaca a los inmigrantes con una xenofobia claramente antievangélica. En todo caso será sin duda un testimonio valiente, nada partidista, pero contundente.

Se dice que los socialistas en el poder apoyan el viaje del Papa por ser “antitrump”, porque les conviene como distracción en un momento crítico para el PSOE. Es posible, pero creo que también recibirán su cuota de corrección, como todos los políticos en este momento de ínfima convivencia y ética democrática. Si algunos partidos, como parece, pretenden ofenderle con su ausencia, eso les retrata, con evidente falta de magnanimidad y tolerancia ante un líder mundial, reconocido referente de ética y lucha por la justicia y la paz, más allá de las creencias. Se trata de un acto que se ha repetido en la historia reciente con respeto y éxitos en otros grandes foros internacionales y que se produce por primera vez en nuestro país. Los ultras se servirán posiblemente del comodín desfasado de Cuelgamuros para reivindicar más sus muros de la nostalgia franquista que la verdadera cruz reconciliadora que, más que nunca, en la España actual, debe erguirse no tanto en un valle sino en los corazones.

Protesta en Añastro por la resignificación del Valle de Cuelgamuros
Protesta en Añastro por la resignificación del Valle de Cuelgamuros | RD/JL

El desafío de la pastoral

Hace seis meses, el porcentaje de católicos tocaba fondo y caía a su cifra más baja: un 53 % del total de la población, mientras que hace una década la cifra rondaba el 69 %. Sin embargo, la última encuesta publicada la semana pasada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revela que esa cifra ha subido cuatro puntos, alcanzando el 56,7 %. Pero solo un 19% en la práctica La secularización sigue dominando en nuestro país, por lo menos en el ambiente, con sorprendentes contradicciones como la religiosidad popular de las procesiones y el Rocío, por ejemplo.

El pretendido florecimiento de nueva religiosidad juvenil se caracteriza por ser "líquida", personalizada y "a la carta", combinando la fe tradicional con espiritualidades alternativas (karma, energías, reencarnación, tarot). Aunque la juventud es el grupo menos religioso, se observa cierto resurgimiento del interés, con un 15% de católicos practicantes y mayor apertura a lo sagrado, buscando sentido ante la incertidumbre, siempre en grupo. Me temo que se trata de moda digital y sentimental más que otra cosa, aunque hay un fondo de búsqueda de lo trascendente en la depresión sociológica colectiva. La tendencia general es que el catolicismo sigue decreciendo y los ritos católicos clásicos (boda, funeral, bautizo) al parecer también siguen cayendo de forma sostenida y sin recuperación.

 De lo que no hay duda es que vivimos en un momento de generalizado desencanto, con falta de ilusiones y ausencia de futuro en trabajo, vivienda y estabilidad. Por otra parte, al sector joven le va la marcha, como se ha puesto de manifiesto en las últimas Jornadas de la Juventud, y aunque sea una explosión puntual, León XIV llenará los estadios de Madrid, Barcelona y Canarias como se prevé. Encuentro que el Papa aprovechará para “alzar la mirada”, como reza la letra del himno oficial del viaje. Conociendo su trayectoria, les dejará frases hondas y generosas de alegría, compromiso y esperanza.

Enfermos, marginados, presos y sobre todo inmigrantes recibirán el abrazo de un padre, que en la herencia de Francisco, reivindicará sus derechos en Canarias, cárceles y hospitales. Sin duda es de esperar un rechazo de Vox, que solo con su presencia puede recibir un bofetón a su xenofobia. Es para ellos un tema delicado, pues en este país, donde el catolicismo siempre ha sido una baza de la derecha, no creo que alejarse del papa les reporte votos.

El tema de la culpabilidad eclesial por la pederastia parece que de un modo u otro aparecerá en su agenda, al menos con algún encuentro privado y discreto con las víctimas. E intuyo que, sin dejar de animar y confortar al clero, no faltarán exhortaciones en la misma línea de la denuncia y contundencia de Francisco.

El Venerable Gaudí y los actos en la Sagrada Familia serán símbolos destacados de este viaje para subrayar la alianza entre la fe, la mística y el arte. Como ha dicho el papa Prevost en una ocasión refiriéndose a las artes plásticas: "Lo que la escritura ofrece a quien lee, la pintura lo ofrece a quien no sabe leer, porque en ella los ignorantes ven aquello a lo que deben conformarse, en ella leen quienes no saben leer; por lo tanto, la pintura es verdaderamente como la lectura para el pueblo". Las cámaras del mundo entero darán testimonio de ese prodigio incomparable de fe y cultura.

El desafío de la superficialidad

 Los que, como periodistas veteranos, hemos venido observando la evolución de la sociedad en España, y detectamos como tónica general un crecimiento del bajo nivel de las expresiones, la chabacanería y la violencia en el ambiente; y, sobre todo, por el impacto de los medios. Los iconos que dominan en nuestro imaginario revelan una subcultura, transmitida como descargas instantáneas y como ametralladas, donde escasean los valores humanos, por no decir que dominan los barriobajeros y antihumanos. La tecnología nos ha traído logros significativos, pero su inmediatez también nos está convirtiendo muchas veces en más estúpidos y superficiales, si no en algunos casos borrachos de imágenes, verdaderas víctimas de una pandemia tecnológica.

Valores de nuestra idiosincrasia han sido durante siglos la capacidad de diversión, de tertulia, de mesa camilla familiar, de alegría de vivir y aprecio de la terraza, la naturaleza y el aire libre, hoy disminuida por la presencia absorbente del smartphone y demás pantallas. Nos estamos convirtiendo en miopes “empantallados”.

Ha exhortado a los jóvenes a no dejar que dichos algoritmos escriban sus historias y a no permitir que la tecnología los utilice, invitándolos a mirar más allá de las pantallas.

León XIV aboga por custodiar la dimensión moral de la tecnología, advirtiendo que los algoritmos y la IA no deben deshumanizar ni reemplazar el encuentro humano auténtico. Ha alertado de que la concentración de poder tecnológico y económico en pocas manos amenaza la democracia, la concordia internacional y la dignidad humana. Ha exhortado a los jóvenes a no dejar que dichos algoritmos escriban sus historias y a no permitir que la tecnología los utilice, invitándolos a mirar más allá de las pantallas. La inteligencia artificial es uno de los temas centrales de su primera encíclica,  Magnifica humanitas, en la que aborda el análisis de los trascendentales cambios de la sociedad actual. “La innovación tecnológica puede ser, en cierto modo, una forma humana de participación en el acto divino de la creación”; por ello, para el Papa, estos desarrolladores tienen un “peso ético y espiritual, ya que cada elección de proyecto expresa una visión de la humanidad”. Ya había expresado repetidas veces su deseo de que todos los involucrados en la tecnología sepan atender las profundas necesidades espirituales del corazón humano , buscando modos de humanizar el ámbito digital y configurarlo como una oportunidad para la fraternidad y la creatividad.

           Pero lo más grave es que en España se ha impuesto en la vida parlamentaria, las tertulias, el debate político y la convivencia política la ley del insulto, el provecho partidista, la corrupción de nuestros mandatarios. Eso nos contagia de alguna manera a la gente de la calle, aunque se observa cada vez más el rechazo de ciudadanos con los pies en el suelo. La figura pausada, sencilla y reflexiva del actual papa puede ser al menos un refresco en este mundo protagonizado por las guerras, la confrontación internacional, la adoración al dinero y sobre todo el miedo y la desesperanza.

 No olvidemos que, según los que le conocen de cerca, como su compañero de estudios y biógrafo Rafael Lazcano, lo ven como un pontífice dialogante, sobrio y enfocado en una "Iglesia en salida", caracterizada por la armonía en la diversidad, la escucha y el compromiso social. Lazcano destaca su espiritualidad agustiniana, su enfoque en la paz y la dignidad humana y su liderazgo cercano. No como quien ocupa el centro, sino como quien crea un espacio donde los demás pueden situarse. "Decía poco, pero cuando hablaba, lo hacía después de haber escuchado bien”.

El Papa que viene a España ha dicho. “O reconquistamos nuestra dignidad moral y espiritual, o caemos como en un pozo de inmundicia”. Y esta frase que es todo un foco de esperanza para su peregrinaje por España: El amor es ante todo un modo de concebir la vida, un modo de vivirla. Pues bien, una Iglesia que no pone límites al amor, que no conoce enemigos a los que combatir, sino solo hombres y mujeres a los que amar, es la Iglesia que el mundo necesita hoy”.

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