Una chacona
¡Feliz lunes! Qué duda cabe de que el sonido de la chacona es hipnótico a más no poder, cosa que vamos a poder comprobar en el ejemplo de hoy. Si mis cálculos fallan, creo que el maestro que nos trae la música nunca ha estado por aquí.
Se trata de Jan Antonín Losy (1650-1721), laudista y guitarrista checo nacido en Praga. Su familia era de origen suizo, por lo que obtuvo desde el principio un privilegiado acceso a la cultura. En Praga consiguió un grado en filosofía en la universidad y fue especialmente reconocido como laudista. Viajó mucho, lo que probablemente le procuró una reputación internacional. En Leipzig, hizo amistad con Kuhnau, quien quedó tan impresionado por su música que le dedicó una serie de obras para teclado. Era tenido en tan alta estima como laudista que nada menos que Silvius Leopold Weiss compuso un sentido y profundo tombeau cuando supo que Losy había fallecido. Aunque incluyó mucho en sus composiciones el style brisé, también hallamos un fuerte gusto por la melodía y la línea más grave.
Disfrutemos de su Chaconne en fa mayor. Este género solía ser favorito de los compositores para mirar hacia adentro y producir una obra sentida y llena de emoción. Losy la compone a base de un patrón armónico repetido, de solo cuatro compases, en el registro grave. Podemos hallar esta composición en varias fuentes, algunas más elaboradas que otras, de forma que permite a los intérpretes tener una gran libertad para improvisar en determinados momentos.
La interpretación es de Jakob Lindberg al laúd.