Cabrejos, presidente de CELAM, también manifiesta su indignación ante las cargas policiales Mon. Carlos Castillo, arzobispo de Lima : "'Mátalo, mátalo, dispara, dispara', hemos escuchado. Esto no es ético"

Mon. Carlos Castillo, arzobispo de Lima
Mon. Carlos Castillo, arzobispo de Lima

Expresó su solidaridad con Percy Pérez y Luis Aguilar, los jóvenes heridos en las protestas contra Manuel Merino. "Si se quiere hacer algo, se tiene que retroceder en varias cosas. Una de ellas es la represión…"

Señaló que no se debe minimizar las protestas, realizadas desde el lunes 9 de noviembre en Lima y en varias ciudades del país, luego de la vacancia presidencial

"Estamos en una situación demasiado difícil como para minimizar las manifestaciones, que son realmente las más enormes que hemos tenido en nuestra historia"

"Es necesario tomar conciencia de que estamos ante un problema profundo que se ha ido acumulando por el proceso de corrupción gravísimo que hemos vivido y seguimos viviendo"

Monseñor Carlos Castillo Mattasoglio, Arzobizpo de Lima, expresó su solidaridad con Percy Pérez y Luis Aguilar, los jóvenes heridos en las protestas contra Manuel Merino. 

Castillo lamentó que los manifestantes hayan sufrido ataques «por manifestar su conciencia cívica, su indignación y la necesidad de un cambio profundo en nuestro país».

Asimismo, señaló que no se debe minimizar las protestas, realizadas desde el lunes 9 de noviembre en Lima y en varias ciudades del país, luego de la vacancia presidencial.

«Estamos en una situación demasiado difícil como para minimizar las manifestaciones, que son realmente las más enormes que hemos tenido en nuestra historia», expresó.

«Si bien creo que el camino siempre es el diálogo (…) nosotros no podemos minimizar y decir simplemente que solo se trata de una falta de comunicación o de que la gente es ignorante. Eso no es ético», añadió el Monseñor.

En ese sentido, el representante de la Iglesia Católica invocó a las autoridades a tomar conciencia de lo que pide el pueblo y a hacer valer su reclamo.

«Es necesario tomar conciencia de que estamos ante un problema profundo que se ha ido acumulando por el proceso de corrupción gravísimo que hemos vivido y seguimos viviendo. Una verdadera salida tiene que ser una propuesta por todos, pero sobre todo escuchando el sentir, la inspiración y la profunda visión que se esconde detrás de estas manifestaciones, que es la de un pueblo que quiere resucitar», recalcó.

El Arzobizpo de Lima también pidió detener la represión contra los jóvenes que salieron a las calles. «Me parece que hay una ligereza que no podemos mantener», indicó.

«Si se quiere hacer algo, se tiene que retroceder en varias cosas. Una de ellas es la represión… las muestras evidentes es de que ha habido heridos, ha habido intenciones: ‘Mátalo, mátalo, dispara, dispara’, hemos escuchado. Eso es una cosa gravísima y eso viene de cabezas, de personas infiltradas, cuando los muchachos en ningún momento han querido hacer daño a nadie», sostuvo.

Asimismo, Castillo Mattasoglio manifestó que se necesita que las autoridades atiendan el sentir de los peruanos y rectifiquen los errores para encontrar una solución al reclamo de la población.

«El diálogo también tiene sus formas de manifestarse, por eso es que la indignación que esta manifestando la gente debe saber escucharse con nitidez y sinceridad, no modificar la intencionalidad, es cierto que la gente debe estar asediada por la pandemia, pero el problema no es ese. La cosa se dirige directamente hacia la conciencia democrática y defensa democratica del país», apuntó.

Comunicado de monseñor Cabrejos, presidente de CELAM: “He visto la aflicción de mi pueblo, he escuchado su clamor... conozco sus sufrimientos”

Estimados hermanos, hermanas y muy estimados jóvenes:

El Perú en estos momentos está inmerso en una grave crisis política, institucional y sanitaria. Estamos todos en una misma barca como en un mar agitado con grandes olas y necesitamos que Dios nos ilumine en estos momentos cruciales de nuestra historia.

A partir del pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Peruana, deseo subrayar lo siguiente:

  1. Cada día la desconfianza, incertidumbre e inseguridad que sufre nuestra población, dañan irreversiblemente el progreso del Perú. Se necesita una ruta clara para salir de esta crisis. Es esencial escuchar y atender los gritos y el clamor de la población, para recuperar la confianza, la tranquilidad y la paz social. Por eso es fundamental el esfuerzo para un profundo y amplio “dialogo social” que busque soluciones alternativas a la confrontación y al conflicto.

  2. Todos los peruanos estamos llamados a cuidar y velar por el orden Constitucional. En este sentido el Tribunal Constitucional en la brevedad posible debe pronunciarse con claridad y contundencia sobre la legalidad de lo decidido por el Congreso de la República.

  3. Tenemos también que custodiar el orden Institucional, garantizando el respeto de las normas y la independencia de poderes, para que estas instituciones puedan ser fieles al cumplimiento de su misión y podamos llevar en paz y estabilidad el impostergable proceso electoral de abril del próximo año. En este contexto, es urgente continuar y promover la lucha contra todos los rostros de la corrupción.

    Me permito recordar un adagio latino “cuida el orden y el orden cuidará de Ti”.

  4. Las autoridades están llamadas a servir a la población que las eligió; esto implica por un lado, garantizar el derecho constitucional a la libertad de expresión de la población; y por otro lado,

    este derecho debe manifestarse de manera pacífica y proactiva.

  5. Ciertamente, esta crisis no debe llevarnos a empobrecer cada vez más a nuestra querida patria,

    donde los más afectados son los niños, los más pobres y vulnerables. El bien común debe ser

    siempre nuestra opción prioritaria.

  6. También las autoridades están llamadas a promover la calidad académica y educativa de

    nuestros niños, niñas y jóvenes, donde los estándares de exigencia deben ser cada vez mayores.

    Necesitamos alta calidad del servicio educativo nacional.

  7. Queridos hermanos, no nos dejemos robar la esperanza de forjar una gran nación.

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