Fiesta en 'modo pandemia' desde el Santuario bonaerense de de Liniers Cardenal Poli: "Dejemos que la vergüenza de 7 millones de niños pobres nos golpee el corazón"

El obispo auxiliar de Buenos Aires, Juan Carlos Ares, hizo la apertura virtual del santuario de San Cayetano e invitó a pedirle al santo que "no falte el pan y el trabajo de cada día"

Recordó que san Cayetano, en su vida, también tuvo que hacer frente a una peste, refiriéndose a la "sífilis", y explicó cómo hizo el santo para que un hospital de Vicenza, muy prestigioso, se convirtiera en "hospital de incurables"

Monseñor Poli pidió no ser indiferentes ante la realidad que avergüenza y humilla de 7 millones de niños en pobreza, y recordó que ellos son "la promisoria infancia que espera se legisle para la vida y nunca para la muerte"

El obispo auxiliar de Buenos Aires, Juan Carlos Ares, hizo la apertura virtual del santuario de San Cayetano, que este viernes vive su fiesta patronal sin presencia de peregrinos y siguiendo las misas a través de medios digitales y redes sociales.

El prelado lamentó que las puertas de esta “casa grande” estén cerradas todo la jornada en el marco de las medidas preventivas por el coronavirus. No obstante, invitó a participar desde los hogares unidos al lema "Junto a San Cayetano confiamos en Dios y nos ponemos en sus manos".

Tras proponer un breve momento de contemplación delante de la imagen de San Cayetano que tengan en sus casas, el obispo invitó a pedirle al santo que “no falte el pan y el trabajo de cada día”.

“Queremos pedirle que las puertas de los hogares, puesto de trabajo, los barrios, nuestros lugares de cuidado, hospital, los geriátricos, los lugares de formación, los colegios, la universidad, los distintos lugares del campo, de la ciudad, para que estas fiestas como siempre sea el encuentro de Dios providente con su pueblo, por medio de nuestro amigo San Cayetano”, subrayó.

Ares invitó a los peregrinos que, desde las casas, extiendan la mano hacia la imagen del santo de manera que “estemos más cerca y unidos más que nunca, como tantas veces lo hizo aquí nuestro querido hermano y hoy nuestro papa Francisco”.

En la homilía, Ares negó que, pese a la virtualidad, ésta sea una celebración sin peregrinos: “Ustedes están allí (en sus hogares). Esta es la fiesta de San Cayetano con su pueblo”.

El prelado destacó una frase del Evangelio: “Acumulen un tesoro inagotable en el cielo” y consideró que en esa frase se puede resumir “la vida de San Cayetano”, este santo que asumió “el Reino de Dios como un gran tesoro. Ahí tenía puesto el corazón”.

Al recordar que San Cayetano, en su vida, también tuvo que hacer frente a una peste, refiriéndose a la “enfermedad francesa” o “sífilis”, explicó cómo hizo el santo para que un hospital de Vicenza, muy prestigioso, se convirtiera en “hospital de incurables”.

“San Cayetano hoy está en la cama de cada enfermo, en las manos de cada médico, enfermero. También nos sigue asistiendo, pero nos recuerda que el tesoro de la vida se prolonga en el cielo”, agregó.

El obispo señaló que el papa Francisco, en su bendición del 27 de marzo, nos decía: “Tenemos que escuchar el llamado de Dios. No hemos escuchado quizás el grito de los pobres, el grito de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos seguido pensando mantenernos siempre sanos, en un mundo enfermo”.

“A lo largo de todo el día vamos a repetir este lindo lema de esta fiesta de San Cayetano. Junto a San Cayetano confiamos en Dios y nos ponemos en sus manos”, destacó.

Monseñor señaló que el lema tiene dos cosas: "Confiar en Él como lo hizo Cayetano. Buscar siempre la providencia de Dios, pero también ponernos en sus manos, también que nuestras manos, sean providencia para otro, sea la forma de poder compartir aquello que Él nos da y buscar su reino”.

“Este paso, que Cayetano siempre nos invita a hacer lo hacemos bajo su protección y amparo”, concluyó.

Por su parte, el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Aurelio Poli, presidió hoy la misa central de la fiesta grande de San Cayetano.

“En la tierra bendita del pan, como dice una bella canción, hoy vamos a pedir para que no les falte el pan y todo lo necesario para una vida digna a todos los argentinos, pero muy especialmente pediremos por estos más de 7 millones de chicos y chicas pobres, con niveles de indigencia que nos avergüenza y nos humilla”, expresó

En este sentido, el primado argentino pidió: “Que nadie se escandalice, porque escandalizarse no sirve de nada, dejemos que nos golpee el corazón, porque sabemos que en la indigencia la supervivencia se hace difícil y deja huellas y marca la vida entera”.

“Es la promisoria infancia que espera se legisle para la vida y nunca para la muerte, para la muerte de nadie; para que haya trabajo, educación y justicia e igualdad de posibilidades para todos, en especial para los más postergados”, aseveró.

San Cayetano

El cardenal imploró a San Cayetano: “Santo patrono del pan, vos que fuiste abogado y asumistes las causas justas de los pobres de tu época, ayúdanos a que siempre seamos solidarios con los más vulnerables, ayudanos para que nosotros también levantemos la voz por sus causas. Vos que hiciste de la misa diaria fuente de caridad y esperanza, que no falte en la vida de tus devotos el pan que salva y el pan cotidiano que pedimos en el Padrenuestro”

“Desde este espacio santo, este santuario que sabe de conversiones, de gracias, pero también lágrimas y dolores, elevamos nuestra oración para que Dios bendiga las manos de todos los trabajadores”, precisó, y sostuvo: “Sí, las manos de ustedes que están en las oficinas, en los puertos, en el campo, en los talleres, en las fábricas; y también las manos de todos esenciales que por la cuarentena no pueden ir a trabajar. Les pido que levanten las manos con las que ganan el pan con un trabajo honesto”.

“Que levanten las manos también todos los trabajadores de la salud que están al servicio de los enfermos, a ellos, muy especialmente, tenemos presentes en esta Eucaristía. Le pido a Dios que no les falten las fuerzas en estas jornadas que sabemos son agotadoras para todos ustedes. Llegue esta bendición en especial a los que trabajan en los hospitales, las clínicas y lugares donde son atendidos los afectados por la pandemia y por toda otra afección”, añadió.

"Sepan que si estamos aquí en el santuario, es porque queremos rezar por ustedes. Los bendecimos, merecen todo nuestro respeto y cordial gratitud por el esfuerzo que hacen por sus semejantes. Que el Señor mire sus manos y los bendiga: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén”, concluyó.

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