Arzobispo de Miami alerta: "La expulsión de migrantes provocará una crisis en los hospitales y pérdidas millonarias"

Pide a Trump que mantenga el TPS: "Están aquí trabajando legalmente y se perdería una fuerza laboral de 113.000 personas, quienes contribuyen 1.300 millones de dólares en impuestos estatales"

Thomas Wenski, arzobispo de Miami
Thomas Wenski, arzobispo de Miami
RD/Efe
28 ene 2026 - 10:17

El arzobispo de Miami, Thomas Wenski, alertó este martes de una posible "crisis" en hospitales y asilos en Florida por el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) que protege de la deportación en Estados Unidos a migrantes, que son una cuarta parte de los trabajadores de cuidados en el estado.

Wenski, la American Business Immigration Coalition (ABIC), y otros líderes políticos, religiosos y empresariales presentaron una campaña en Miami para pedir a la Administración del presidente Donald Trump que mantenga el TPS, en particular para más de 350.000 haitianos cuya protección termina el 3 de febrero.

La campaña 'Care for Seniors, Care for America' (Preocúpate por los mayores, preocúpate por EE.UU.) argumenta que Florida, destino emblemático de los jubilados, perdería una fuerza laboral de 113.000 personas con la deportación de los haitianos con TPS, quienes contribuyen 1.300 millones de dólares en impuestos estatales.

Campaña 'Care for Seniors, Care for America'
Campaña 'Care for Seniors, Care for America'

Los trabajadores con TPS representan a nivel nacional el 15 % de todos los empleados de salud que no son ciudadanos, mientras que más del 20 % de los haitianos en Estados Unidos trabajan en este sector, según datos de la ABIC.

"No deberíamos forzar a los haitianos a regresar a una crisis en Haití, ni deberíamos crear otra crisis aquí porque los estamos sacando de sus trabajos a la fuerza. Están aquí trabajando legalmente, tienen documentos, no están violando ninguna ley", argumentó el sacerdote.

Los integrantes de la campaña advirtieron de una "profundización de la crisis" de la atención de adultos mayores con la deportación de estos migrantes, pues en Florida los inmigrantes representan uno de cada cuatro trabajadores del sector de cuidados y más del 30 % de roles de apoyo en asilos o casas de retiro.

El arzobispo, uno de los principales sacerdotes defensores de migrantes en Estados Unidos, enfatizó que Florida "tiene una de las mayores poblaciones de beneficiarios de TPS en el país, con 100.000 fuertemente concentrados en el sur de Florida".

Cuando cuidadores experimentados pierden su autorización para trabajar, los pacientes pierden su cuidado

"Ellos ayudan en esos trabajos que permiten que sigan funcionando los hospitales, asilos y casas de asistencia. Cuando cuidadores experimentados pierden su autorización para trabajar, los pacientes pierden su cuidado", consideró Wenski.

La Administración Trump ha ordenado terminar el TPS de los haitianos a partir del 3 de febrero, al asegurar que la situación ha cambiado en Haití, donde el mismo Gobierno estadounidense ha implementado una prohibición de viaje por la violencia de las pandillas.

La actual lucha migratoria está despedazando a nuestra nación y lastimando nuestra economía
Cuidadores
Cuidadores

La ABIC pide al Gobierno extender estas protecciones, no solo para los haitianos, sino también para otras nacionalidades afectadas, como venezolanos y cubanos que también obtuvieron permisos laborales gracias al TPS.

"Esto es algo que impactará a todos los adultos mayores, a todos los estadounidenses, especialmente aquí en Miami. La actual lucha migratoria está despedazando a nuestra nación y lastimando nuestra economía. Las soluciones son posibles, expresó Luis Zaldívar, director de proyecto de ABIC.

Arzobispo José H. Gómez: "Después de Minneapolis, necesitamos seguir"

Estoy profundamente preocupado por la violencia en Minneapolis y el clima actual de miedo e incertidumbre aquí en Los Ángeles y en ciudades de todo el país, mientras continúan las acciones de control federal de inmigración.

Como pastor, mi corazón se duele por nuestra gente y por nuestro país.

Oramos por quienes han perdido la vida o han resultado heridos. Oramos por la seguridad de nuestros agentes del orden y por sabiduría para nuestros líderes. Oramos especialmente por nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, quienes se encuentran indefensos y atrapados en medio de esta lucha , viviendo con el temor por su futuro.

Una joven llora ante el memorial de Mneapolis
Una joven llora ante el memorial de Mneapolis | Tim Evans

El país no puede seguir así. La primera tarea es restablecer el orden y la paz en nuestras calles, e insistir en la calma y la moderación en nuestro discurso público. 

Tras la tragedia del fin de semana pasado, espero que todas las partes en este conflicto —autoridades federales, funcionarios municipales y estatales, y quienes protestan contra las medidas de seguridad— den un paso atrás en aras del bien común. Estamos atrapados en un peligroso patrón de retórica furiosa, provocaciones y violencia. Esto debe cesar.

No cabe duda de que el gobierno federal tiene el deber de hacer cumplir las leyes de inmigración. Pero debe haber una mejor manera de hacerlo.

No beneficia a ningún interés nacional deportar a hombres y mujeres indocumentados que contribuyen al bienestar de nuestra sociedad; solo deja a niños sin sus padres

Un buen punto de partida sería que nuestros líderes en Washington limiten las deportaciones a los criminales violentos o a aquellos culpables de otros delitos graves.

No beneficia a ningún interés nacional deportar a hombres y mujeres indocumentados que contribuyen al bienestar de nuestra sociedad; solo deja a niños sin sus padres. Sin duda, podemos encontrar otra manera de exigir responsabilidades a estos hombres y mujeres por violar nuestras leyes.

Detenciones
Detenciones

Estados Unidos celebra este año su 250 aniversario y, aunque es difícil decirlo, lo que está sucediendo ahora parece alejarnos de los valores de la fundación de nuestra nación.

Estados Unidos fue la primera nación fundada sobre la creencia de que los derechos humanos provienen de Dios y que el propósito del gobierno es proteger estos derechos: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

nuestro gobierno parece estar tratando a los inmigrantes indocumentados —hombres, mujeres y niños— como si no tuvieran derechos

Las palabras de nuestra Declaración de Independencia no distinguen: afirman que “todos” los hombres y mujeres son creados iguales. Nuestros derechos no dependen de las decisiones de funcionarios gubernamentales ni de las fuerzas del orden; no los perdemos por el color de nuestra piel, el idioma que hablamos ni por no tener la documentación adecuada.

En este momento, nuestro gobierno parece estar tratando a los inmigrantes indocumentados —hombres, mujeres y niños— como si no tuvieran derechos. Eso no debería estar sucediendo.

La causa fundamental de la crisis actual es el sistema migratorio deficiente del país . Nuestros líderes han hecho poco en casi 40 años para intentar reformar nuestras leyes migratorias. Incluso hoy, con nuestras ciudades en crisis, nadie en Washington habla seriamente de esto.

Hay un proyecto de ley bipartidista en el Congreso, no es perfecto, tiene fallas, pero es realista en cuanto al panorama político y debería ser el comienzo de una conversación.

El proyecto de ley, llamado Ley de Dignidad ( HR 4333 ), reformaría los procesos de visa y asilo, reforzaría la seguridad fronteriza y las medidas de cumplimiento, y establecería un sistema de verificación electrónica obligatorio a nivel nacional para los empleadores; proporcionaría un camino hacia un estatus legal para los millones de personas indocumentadas que han estado viviendo y trabajando en el país durante cinco años o más, y también un camino hacia la ciudadanía para los 2,5 millones de “Dreamers”.

El proyecto de ley responsabiliza a los inmigrantes indocumentados por violar la ley federal, exigiéndoles que se sometan a una verificación de antecedentes penales, paguen los impuestos atrasados que deben e impone una multa severa.

El proyecto de ley también limitaría drásticamente las acciones de cumplimiento en “lugares sensibles” como iglesias, hospitales, escuelas y juzgados.

Para mí, hay mucho que mejorar en esta legislación, pero es un punto de partida genuino y de buena fe. Y tenemos que empezar por algún lado. Y tenemos que empezar ya.

Es hora de que volvamos a los principios fundamentales de nuestra nación

La Ley de Dignidad se presentó el verano pasado, pero aún no se han celebrado audiencias. Espero que eso cambie pronto.

De ahora en adelante, es hora de que volvamos a los principios fundamentales de nuestra nación. Somos una nación bajo Dios, y estamos juntos en esto. Debemos recordarlo.

Dios nos creó a su imagen y debemos tratar a los demás como creemos. Incluso en bandos opuestos, debemos hablar y escucharnos con respeto y con el corazón abierto a comprendernos mutuamente y a trabajar juntos por el bien común.

Oren por mí y yo oraré por ustedes, y oremos por nuestro país.

Que nuestra Santísima Madre María interceda por nosotros y reúna a nuestros líderes para encontrar una solución y una manera de salir de esta crisis.

Arzobispo José H Gómez
Arzobispo José H Gómez

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