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CONVIVIUM: los curas de Madrid toman la palabra

"Ser la aurora de una nueva Venezuela": La Iglesia urge a superar la violencia, liberar a los presos políticos y poner el petróleo al servicio de los más pobres

Exhortación pastoral de la Conferencia episcopal venezolana

El episcopado venezolano denuncia «empobrecimiento generalizado» y reclama soberanía, derechos humanos y reconciliación nacional

Cúpula de la CEV

En una dura, profética y esperanzada exhortación pastoral, los obispos de Venezuela radiografían el "empobrecimiento generalizado", la crisis institucional y la vulneración de derechos humanos que sufre el país, y reclaman reconstruir la soberanía democrática, superar la violencia mediante procesos de reconciliación y destinar los recursos petroleros a salarios dignos y programas sociales que prioricen a los más pobres, llamando a todos los sectores a convertirse en “instrumentos de paz” y “aurora de una nueva Venezuela”

Los obispos enmarcan su mensaje en la grave situación social, política y económica del país, acentuada tras los acontecimientos del 3 de enero, y dicen querer “comunicar un mensaje de esperanza a todo el pueblo venezolano”. Inspirados en el Evangelio de la tempestad calmada y en las palabras del Papa León XIV, subrayan que “el bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración” y debe conducir a “superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz” respetando la Constitución, los derechos humanos y la soberanía nacional.

Cupula de la Conferencia episcopal venezolana

El texto denuncia que la vida de los venezolanos está marcada por “el empobrecimiento generalizado”, la falta de trabajos justamente remunerados, “una corrupción generalizada e impune” y “violaciones de derechos humanos y ciudadanos”, con un “deterioro alarmante” de la educación, la salud, los servicios públicos y la seguridad.

Los obispos expresan su “cercanía y solidaridad” con presos políticos y sus familiares, migrantes, víctimas de trata, personas sin ingresos suficientes, ancianos abandonados, enfermos sin medicamentos, jóvenes sin oportunidades, trabajadores con “salarios paupérrimos”, comunidades indígenas olvidadas y quienes han perdido bienes por “confiscaciones arbitrarias”.

En el plano ético y espiritual, la exhortación apuesta por superar la violencia “desterrando la mentira, el odio, los rencores, la venganza y la guerra de las palabras”, retomando la promesa de Isaías: ‘brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía’, cuando se combata la opresión y se comparta el pan con el hambriento.

Los prelados de Venezuela reclaman “procesos de reencuentro, reconocimiento mutuo, perdón y reconciliación, purificación de la memoria, en la verdad y en la justicia”, y vinculan el ‘Año Santo Franciscano’ con un camino de educación para la paz que “no es olvidar, sino hacer memoria, reparar el daño y reconstruir lazos de fraternidad”.

Familiares de presos politicos en Venezuela piden su liberación inmediata

En el terreno político, recuerdan que “la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo” y denuncian que esta se vio ‘desconocida’ al omitirse “la publicación detallada de los resultados” de las presidenciales del 28 de julio de 2024.

Señalan la injerencia de “factores externos”, la presencia de grupos irregulares y la extracción irregular de recursos, y plantean como tareas urgentes “reconstruir la institucionalidad democrática”, “restituir la independencia de los poderes públicos” y contar con un TSJ y un CNE “creíbles que garanticen elecciones libres y justas”, en un clima de respeto e inclusión de todos los venezolanos, dentro y fuera del país.

El documento episcopal insiste en garantizar los derechos humanos y civiles sin distinción, pide derogar leyes que “coartan los derechos fundamentales” —en especial la libertad de expresión, el voto libre y la acción de las organizaciones civiles— y valora como “un signo positivo” algunas excarcelaciones, aunque exige “la plena liberación de todos los presos políticos”.

También apoya la aprobación de “una ley de amnistía general”, que sea “amplia e inclusiva”, fruto de una “extensa consulta” a la sociedad civil, como paso clave para “la reconciliación nacional y el restablecimiento de la convivencia social y democrática”.

De cara al futuro, los obispos afirman que la libertad y la justicia pasan por “el regreso a una patria que sea casa de todos”, que vuelva a ser “un lugar de oportunidades de progreso y felicidad, especialmente para los más pobres”.

Bandera de Venezuela | ADN Celam

 Reclaman fortalecer la familia, promover “un gran acuerdo nacional” y superar el empobrecimiento que impulsa el éxodo, destinando los recursos de la reactivación petrolera a “mejorar la calidad de los salarios” y a programas sociales no clientelares que aseguren “trabajo y remuneración digna”, para cubrir las necesidades básicas, “materiales, sociales e intelectuales”.

La Iglesia, por su parte, se compromete a que diócesis, parroquias e instituciones sean espacios de “encuentro, escucha y acompañamiento”, donde toda persona halle “consuelo, sanación de las heridas, perdón y misericordia.

La exhortación episcopal concluye invitando a encontrar en la oración “luz y fortaleza” para afrontar la coyuntura, animando a iniciativas cuaresmales —como la lectura orante de la Palabra, la adoración eucarística, el vía crucis y la ‘conversación en el Espíritu’— que ayuden a reconocerse como “hijos de una misma tierra”.

Confiados en la Virgen de Coromoto, los obispos piden que todos asuman “con valentía y generosidad” sus responsabilidades para buscar “el progreso de nuestra patria por caminos de libertad, justicia y paz” y concluyen bendiciendo “a todo el pueblo venezolano”.

Nuestra Señora de Coromoto - Venezuela | Kevin Quiroz

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