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El cardenal Chomali interpela a los políticos: “La política no puede defraudar a nuestro pueblo”

En una carta dirigida a quienes ejercen responsabilidades públicas en Chile, el arzobispo de Santiago cuestiona la corrupción, las promesas incumplidas, la polarización y la pérdida de confianza en las instituciones. “La política no puede defraudar” a un pueblo que espera ser cuidado y respetado, advierte, al tiempo que recuerda que el poder solo se justifica cuando está al servicio del bien común.

El cardenal Chomali

(Micaela Alejandra Díaz Miranda /ADN Celam).- El cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile, dirigió una carta a los políticos del país en la que los invita a recuperar el sentido de la vocación pública, actuar con honestidad y poner las necesidades de las personas por encima de los intereses particulares. El documento, titulado Carta a los políticos. Ustedes son el rostro de su pueblo, sus representantes, constituye una reflexión sobre la responsabilidad ética de quienes gobiernan, legislan y representan a la ciudadanía.

Una de las advertencias más contundentes del cardenal aparece en la introducción: “A este pueblo, nuestro pueblo, la política no lo puede defraudar”. Con esta manifestación, Chomali recuerda a los representantes públicos que la confianza ciudadana no es un privilegio adquirido, es una responsabilidad que debe renovarse mediante decisiones coherentes, transparencia y compromiso con el bien común.

El arzobispo explica que su preocupación nace de una realidad marcada por el desempleo, las dificultades económicas de numerosas familias, la pobreza, la corrupción, la inseguridad y la polarización política. También cuestiona el uso de redes de bots para difundir falsedades y manipular la opinión pública. Ante estas situaciones, sostiene que la Iglesia no puede permanecer en silencio, pues su misión incluye contribuir a una sociedad más justa, fraterna y respetuosa de la dignidad humana.

La política no es una lucha por el poder

En el primer apartado, dedicado a la política como vocación, el cardenal plantea que ejercer responsabilidades públicas no puede reducirse a una carrera personal ni a la búsqueda de privilegios. Por el contrario, debe entenderse como una entrega al servicio de la sociedad.

“La política es una noble vocación”, sostiene, y recuerda que su sentido se pierde cuando queda subordinada a intereses partidistas o particulares. En esa línea, advierte que “la degradación resulta tan dolorosa” precisamente porque se trata de una actividad llamada a procurar el bien de las personas.

El cardenal Chomali también cuestiona el desencanto de la ciudadanía ante la clase política. A partir de los datos de la encuesta del Centro de Estudios Públicos de Chile citados en la carta, señala que los partidos políticos registran un 6 % de confianza y el Congreso un 13 %. Para el arzobispo, las malas prácticas, las descalificaciones, las promesas incumplidas y los casos de corrupción han contribuido a profundizar esta distancia. Frente a esto, propone recuperar el diálogo y reconocer la legitimidad de quienes piensan diferente. La diversidad de posiciones, escribe, no debería convertirse en una descalificación permanente del adversario, pues “antes de pertenecer a un partido o a una coalición, todos somos personas”.

“El poder se justifica cuando sirve”

El cardenal sostiene que el poder político pierde su razón de ser cuando deja de proteger la dignidad de las personas y de abrir caminos para su desarrollo. “Estoy convencido de que el poder se justifica cuando sirve”, sostiene. Invita a quienes ejercen cargos públicos a examinar su conducta a la luz de cuatro exigencias: probidad, responsabilidad, transparencia y cercanía con las necesidades de la población.

La probidad, explica, comienza en las decisiones cotidianas y en la capacidad de no confundir los bienes públicos con los intereses personales. La responsabilidad exige asumir las consecuencias de las propias decisiones, mientras que la transparencia permite que la ciudadanía conozca y fiscalice la gestión pública.

La cercanía, por su parte, supone escuchar a las familias que no logran cubrir sus necesidades, a los adultos mayores que esperan atención médica, a los jóvenes que buscan empleo y a las comunidades que se sienten olvidadas.

Contra el odio, la polarización y las noticias falsas

En su reflexión sobre la política como artífice de la paz, El Card. Chomali advierte que las palabras de quienes ocupan cargos públicos tienen una responsabilidad particular, porque pueden contribuir al encuentro o alimentar la división. “La paz no se decreta, sino que se construye”, recuerda, al señalar que esta tarea requiere cuidar el lenguaje, hacer justicia y generar espacios de reconciliación.

El documento también dedica un apartado a las redes sociales y a la responsabilidad de quienes producen, publican o comparten contenidos. El cardenal cuestiona que estas plataformas se conviertan en espacios de agresión, descalificación y difusión de información falsa.

“Antes de publicar, verificar; antes de acusar, contar con antecedentes de fuentes fidedignas; antes de compartir, preguntarnos si aquello es verdadero”, recomienda. Asimismo, recuerda que reconocer un error, disculparse y rectificar son gestos necesarios para recuperar el valor de la palabra y la confianza pública.

La confianza se demuestra con hechos

Para el arzobispo de Santiago, recuperar la credibilidad exige mucho más que declaraciones o promesas. Quienes ejercen responsabilidades públicas deben demostrar coherencia entre lo que dicen y lo que hacen, cumplir sus compromisos, respetar los acuerdos, actuar con transparencia y mantener una disposición sincera al diálogo.

En este sentido, plantea una exigencia directa: no corresponde pedir a la ciudadanía que confíe sin más, sino que los gobernantes, legisladores y representantes deben hacerse dignos de esa confianza.

La carta también relaciona el ejercicio de la política con el cuidado y la protección de la vida humana, desde la concepción hasta su término natural, y con la atención prioritaria a quienes viven en condiciones de vulnerabilidad, como las personas enfermas, migrantes, desempleadas, privadas de libertad o en situación de abandono.

Los jóvenes necesitan referentes, no discursos

El purpurado dedica otro apartado al impacto que tiene el comportamiento de los políticos en las nuevas generaciones. Recuerda que quienes ejercen responsabilidades públicas también educan con sus actitudes y decisiones, pues pueden contribuir a sembrar respeto o, por el contrario, alimentar el odio.

En uno de los pasajes más enfáticos del documento, advierte: “Cuando el poder político se pone al servicio de unos pocos privilegiados, lo que está en juego es nuestro mañana”.

Pide abrir espacios reales de participación para los jóvenes y evitar que se sientan excluidos de las decisiones que definirán el futuro del país. También los anima a asumir la vocación política y a contribuir a la renovación de los partidos y del servicio público.

Invitación a recuperar la nobleza de la política

En la parte final, el cardenal invita a políticos, intelectuales, familias, comunidades, jóvenes y ciudadanos a trabajar por un proyecto compartido que permita construir una patria para todos. Su propuesta no se limita a señalar los problemas: quiere alentar una nueva generación de líderes capaces de ejercer la autoridad con generosidad, justicia y responsabilidad.

Como referencia, recoge las Bienaventuranzas del político, del cardenal vietnamita François-Xavier Nguyễn Văn Thuận, entre ellas: “Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés”, “Bienaventurado el político que sabe escuchar” y “Bienaventurado el político que no tiene miedo”.

El Card. Chomali concluye con un llamado a quienes han asumido responsabilidades públicas a estar a la altura de su vocación: “Chile necesita servidores públicos, políticos valientes, honestos y llenos de esperanza”.

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