Controversia alrededor del apostolado de la Virgen del Cerro Crece la tensión en Salta: Los curas apoyan al obispo, mientras el laicado secunda a las carmelitas

Fieles frente al monasterio salteño de San Bernardo
Fieles frente al monasterio salteño de San Bernardo

El Presbiterio salteño expresó su adhesión a Mario Cargnello, al que las carmelitas denuncian por violencia de género

En paralelo, se organiza 'abrazo' al monasterio en apoyo a las religiosas –apercibidas por el Vaticano- con la consigna #HermanaSiTeCreo

En tanto, el Vaticano les pidió a las monjas del Convento San Bernardo observar la vida monástica y no involucrarse en un apostolado no autorizado y en contra de la voluntad del arzobispado

Versiones extraoficiales indican que hubo incluso una situación de agresión verbal y física en el convento que involucró a Lucio Ajalla y que se produjo en el velorio de una monja

Cargnello se presentó ante la Justicia la semana pasada y, según afirmó su defensor a este diario, estará nuevamente en la audiencia el 3 de mayo

El conflicto que divide a los católicos salteños por el apostolado alrededor de la Virgen del Cerro, devoción popular que creció en los últimos años, sigue creciendo, por lo que ahora el Presbisterio, que reúne a los sacerdotes de Salta, se pronunció a favor del arzobispo Mario Cargnello, al que monjas carmelitas denunciaron por violencia de género; mientras que grupos de laicos convocaron a un “abrazo” al convento carmelita de San Bernardo en apoyo a las religiosas.

El monasterio de clausura, en tanto, permanece cerrado desde la presentación judicial.

El texto de los sacerdotes salteños, difundido en la víspera, subraya, citando la constitución dogmática Lumen Gentium: “Dice un documento de la Iglesia ‘en la persona de los obispos, a quienes asisten los presbíteros, el Señor Jesucristo, está presente en medio de los fieles”.

El Presbiterio de Salta quiere, por la presente, manifestar su apoyo y adhesión a nuestro arzobispo, en estos momentos tan dolorosos que está pasando. Comprometemos nuestra oración y la de nuestras comunidades por su persona y el restablecimiento de la unidad dañada”, subraya.

Paralelamente, se está organizando el “abrazo” en adhesión a las carmelitas. “Invitamos a los movimientos sociales, salteñas, salteños, a participar del abrazo simbólico apoyando a las monjas del convento San Bernardo bajo la consiga #HermanaSiTeCreo”, sostiene la convocatoria.

La impulsora es la Fundación Gema Género y Masculinidades. Su presidenta Carmen Juárez señala que tomaron la decisión después de que el domingo pasado un grupo de personas y sacerdotes se convocaran a rezar el rosario en apoyo a Cargnello frente al convento.


La denuncia de las Carmelitas Descalzas es por violencia física, psicológica y económica. Además de Cargnello también están denunciados Martín de Elizalde, obispo emérito y visitador apostólico del convento, y Lucio Ajalla, vicario cooperador de la Catedral de Salta.

Cargnello se presentó ante la Justicia la semana pasada y, según afirmó su defensor a este diario, estará nuevamente en la audiencia el 3 de mayo.

La causa

La causa está asentada en el Juzgado de Violencia Familiar y de Género número 3. La abogada de la madre superiora del monasterio, Claudia Zerda Lamas, dijo que recurrieron a la Justicia por agravios y amedrentamientos que vienen sufriendo las religiosas desde hace años.

Versiones extraoficiales indican que hubo incluso una situación de agresión verbal y física en el convento que involucró a Lucio Ajalla y que se produjo en el velorio de una monja. La jueza María Carolina Cáceres Moreno, a cargo del caso, dispuso que haya una consigna policial fija afuera del convento, que se realice una pericia psicológica a los denunciados y pidió un informe de riesgo social en el monasterio.


Eduardo Romani, abogado de Cargnello, aseguró que "monseñor no tuvo nunca ningún acto de violencia, ni física ni moral ni económica para con las monjas". Y agregó: "No sabemos si hay una influencia externa, si hay un interés económico externo y eso es lo que queremos averiguar. Lo tomamos con suma preocupación".

En tanto, el Vaticano les pidió a las monjas del Convento San Bernardo, de la ciudad de Salta, observar la vida monástica y no involucrarse en un apostolado no autorizado y en contra de la voluntad del arzobispado.

Entre las indicaciones del Vaticano, se destaca que se les recordó a las religiosas que, "aun teniendo autonomía propia", el monasterio "está integrado en la Iglesia local", por lo que cualquier implicación directa o indirecta "debe ser concordada y realizada con el permiso del Obispo diocesano".

Por lo tanto, la Comunidad de las Hermanas Carmelitas de Salta "no debe en ningún modo involucrarse en actividades ligadas a la conocida obra 'Yo soy la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús' y 'Yo soy el Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús', y sostener esta actividad, que claramente tiene sus repercusiones entre los fieles".

Para la Iglesia, se trata de una forma de apostoladoy le compete "al obispo del lugar, o a través de él a la competente Congregación de la Sede Apostólica, discernir su veracidad y autorizar las prácticas de culto en este contexto".

Tras recordar que esa comunidad religiosa "está obligada a la estricta observancia" de las normas, incluida la clausura monástica, se objetó que hayan "implicado" al monasterio en una iniciativa que va en "contra la voluntad del obispo y de los sacerdotes de la diócesis, que lleva a una división de la comunidad de la Iglesia local y a conflictos".

"El monasterio, permitiendo a la 'vidente', la señora María Livia Galiano de Obeid -que dirige la obra de la Virgen del Cerro- vivir en los locales propios y asignando algunos espacios para los peregrinos cercanos a este contexto, está claramente involucrado completamente en esta obra, contra la voluntad de la Iglesia local", les advirtieron.

Además, les indicaron que "es necesario señalar con fuerza que la comunidad de las Carmelitas Descalzas de Salta debe vivir plenamente el carisma carmelita, no una obra que en consecuencia lleva a situaciones de tensión".

"Por esto se recomienda también una formación renovada en el espíritu de la Regla y según la tradición carmelitana, observando la propia tradición de vida monástica", expresa el comunicado, y agrega: "en diálogo con el obispo del lugar se debería instituir una forma estable de reuniones regulares, que serviría para enfrentar las situaciones problemáticas de modo continuo".

Se trata de un decreto dado a conocer por la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, tras la finalización de la visita apostólica realizada por monseñor Martín De Elizalde, y la hermana Isabel Guiroy al convento San Bernardo, a partir de la denuncia por violencia de género radicada ante la justicia salteña y el Vaticano, en contra de Cargnello.

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