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"Eduquemos juntos": Chomali alienta a familias y escuelas a reconstruir su alianza frente a la violencia escolar

En una carta dirigida a los padres y apoderados de la Arquidiócesis de Santiago, el arzobispo chileno advierte sobre el aumento de la violencia en los entornos educativos, el impacto de las redes sociales en niños y jóvenes y la necesidad de fortalecer el trabajo conjunto

Cardenal Chomali. Compromiso con la educación

(Micaela Alejandra Díaz Miranda/ADNA Celam).- Ante la creciente preocupación por los episodios de violencia que afectan a las comunidades educativas, el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile, publicó una carta pastoral titulada “Familia y escuela: una alianza urgente ante la violencia escolar”, en la que invita a padres, apoderados, docentes y autoridades a asumir un compromiso común para enfrentar una problemática que considera una de las más urgentes de la actualidad.

El documento fue presentado en un contexto de diversos hechos de violencia registrados en establecimientos educacionales chilenos, una realidad que, según el purpurado, exige respuestas que vayan más allá de las sanciones y que apunten a las causas que deterioran la convivencia y las relaciones humanas.

La violencia escolar refleja una crisis más amplia

En su mensaje, Chomali reconoce los desafíos que enfrentan actualmente las familias, muchas de ellas sometidas a extensas jornadas laborales, dificultades económicas y tensiones propias de la vida cotidiana. Sin embargo, advierte que estas circunstancias no pueden impedir una reflexión conjunta sobre la violencia que afecta a niños y jóvenes.

“El problema es urgente”, señala el cardenal, al recordar que están en juego “la dignidad de nuestros niños y jóvenes” y la calidad de las relaciones humanas dentro de las comunidades educativas.

El arzobispo menciona diversas expresiones de esta realidad, entre ellas las agresiones físicas y verbales, las amenazas, la exclusión y las formas de violencia que se extienden a través de las redes sociales y plataformas de mensajería.

Preocupación por el impacto de las tecnologías digitales

La carta plantea la influencia que ejercen los dispositivos digitales y las redes sociales en la vida de niños y adolescentes. Apoyándose en la reciente encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, Chomali indica que el uso inadecuado de estas herramientas puede afectar el sueño, la atención, la regulación emocional y la capacidad de establecer vínculos humanos saludables.

Alerta sobre la exposición temprana a contenidos violentos, pornográficos y a una creciente hipersexualización de la realidad, fenómenos que, a su juicio, debilitan la labor educativa de las familias y de los docentes.

El cardenal sostiene que existe un retraso entre el acelerado desarrollo tecnológico y la capacidad de la sociedad para generar respuestas éticas y legales adecuadas. Por ello, respalda el llamado del Papa a impulsar legislaciones que establezcan límites de edad, regulen los contenidos disponibles para menores y responsabilicen a las empresas proveedoras de servicios digitales.

Familia y escuela, una misión compartida

Para el cardenal Chomali, la violencia que se manifiesta en las escuelas muchas veces tiene raíces más hondas y no se origina necesariamente en los establecimientos educativos. Por ello, insiste en la necesidad de reconstruir una alianza educativa entre la familia y la escuela, superando las desconfianzas mutuas y reconociéndose como colaboradores en una misma misión formativa.

“La alianza educativa comienza cuando la familia y la escuela dejan de mirarse con sospecha y vuelven a reconocerse como colaboradoras en una misión común”, sostiene.

Según el purpurado, esta colaboración resulta especialmente necesaria en una sociedad cada vez más digitalizada, donde los desafíos educativos ya no pueden ser asumidos únicamente por los padres o por las instituciones escolares.

Tres claves para enfrentar la violencia

A lo largo de la carta, el arzobispo de Santiago propone tres conceptos fundamentales para abordar esta realidad: el amor, la vocación y la reparación.

El amor como fundamento de la educación, el cardenal Chomali sostiene que la primera respuesta frente a la violencia debe ser el amor entendido como presencia, escucha, diálogo y acompañamiento: “La familia es la primera escuela del amor”, señala, destacando que los hijos aprenden principalmente a través del ejemplo de los adultos: observando cómo se relacionan, cómo enfrentan los conflictos y cómo se refieren a quienes son diferentes.

El cardenal recuerda que ningún avance tecnológico puede reemplazar el valor insustituible de las relaciones humanas y sostiene que detrás de muchas conductas agresivas suelen encontrarse experiencias de soledad, inseguridad, dolor o falta de sentido.

Educar para descubrir la propia vocación

La vocación personal, la autoridad eclesial invita a las familias a recordar que los niños y jóvenes no pueden ser reducidos a proyectos de éxito económico o académico, sino que son personas llamadas a desarrollar sus talentos y ponerlos al servicio del bien común. En este sentido, cuestiona una cultura que mide el valor de las personas exclusivamente por su rendimiento, productividad o capacidad de competir.

“La educación no puede reducirse a prepararlos para el mercado; debe formar para la vida y el servicio”, reitera.

También señala sobre el riesgo de transmitir a las nuevas generaciones la idea de que lo más importante es sobresalir, imponerse o acumular logros, dejando de lado dimensiones esenciales como la amistad, la solidaridad y el sentido trascendente de la existencia.

Cultivar la interioridad, la reflexión, el silencio y la vida espiritual

La importancia de los límites y la reparación

El tercer aspecto desarrollado en la carta es el papel de los límites en la formación humana. El cardenal sostiene que amar a los hijos no significa justificar cualquier conducta ni evitar las consecuencias de sus actos. Por el contrario, considera que cuando un niño o joven agrede a otra persona necesita acompañamiento, orientación y la oportunidad de reconocer el daño causado para poder pedir perdón y reparar.

“Amar no es sinónimo de complacencia”, indica. Asimismo, anima a padres, apoderados y profesores a ejercer la autoridad que les corresponde, entendida no como autoritarismo, sino como una herramienta indispensable para enseñar responsabilidad y favorecer una convivencia sana.

El cardenal Chomali relaciona la construcción de la paz con la educación cotidiana de niños y jóvenes. “La paz que el mundo necesita requiere responsabilidad y compromiso”, sostiene, subrayando que las guerras y los conflictos no se previenen únicamente desde las instituciones públicas, sino también desde los hogares y las escuelas.

"No nos resignemos a la violencia: volvamos a educar juntos"

La autoridad eclesial exhorta a enseñar a los estudiantes no solo a rechazar la violencia cuando les afecta personalmente, sino también a no justificarla, difundirla o permanecer indiferentes frente al sufrimiento de los demás. También resalta la importancia de cultivar la interioridad, la reflexión, el silencio y la vida espiritual como elementos para fortalecer la convivencia.

El cardenal reitera el compromiso de la Iglesia de acompañar a las familias y a las comunidades educativas en la construcción de espacios de encuentro, respeto y aprendizaje. “No nos resignemos a la violencia: volvamos a educar juntos”, exhorta el cardenal Chomali, invitando a poner nuevamente a la persona humana en el centro de toda acción educativa y a construir hogares y escuelas donde cada niño y joven descubra que su vida tiene valor, que el otro merece respeto y que la paz se construye cada día mediante gestos concretos de amor, verdad, justicia y reconciliación.

Aquí la carta: https://publicaciones.iglesiadesantiago.cl/cartafamiliaescuela#page/2

Carta a los padres y apoderados.pdf

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