Ante la furia narco en México, la CLAR proclama que "el amor es más fuerte que el odio" y pide romper el 'círculo de muerte' estructura
La Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos expresa su solidaridad con el pueblo mexicano ante la violencia persistente que atraviesa el país, denuncia la responsabilidad estructural del sistema financiero y pide la reconstrucción del tejido social
(Micaela Alejandra Díaz/ADN Celam).- “El amor y la verdad se darán cita, la paz y la justicia se besarán” (Sal 85, 11-12), con esta cita bíblica inicia el comunicado en el que la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos expresa su solidaridad con el pueblo mexicano ante la violencia persistente que atraviesa el país.
Solidaridad ante el dolor de México
Desde Bogotá, la Presidencia de la CLAR manifestó que su corazón está “apresurado por el clamor de un pueblo herido en su confianza y en su paz”, y elevó su voz “en solidaridad profunda con México”, reconociendo que se trata de una tierra “fecunda en fe, cultura y esperanza”, pero hoy marcada por “el dolor, la incertidumbre y la violencia persistente”.
En esta “hora de incertidumbre social”, la CLAR retoma las palabras del Papa León XIV, quien exhorta a trabajar por una “paz desarmada y desarmante”, es decir, una paz que “no se impone por la fuerza”, sino que nace de “corazones reconciliados”, de “estructuras justas” y de una “conversión ética de la sociedad”.
El comunicado resalta que “la paz verdadera es fruto de la justicia: no silencio impuesto, sino verdad pronunciada con valentía; no olvido que encubre, sino memoria sanada mediante procesos reales de reparación y dignificación de los miles de víctimas”.
Del lado de las víctimas
Inspiradas en las palabras de Jesús: “mi paz les dejo, mi paz les doy”, las religiosas y religiosos del continente se unen “a las familias que lloran a sus seres queridos asesinados”, a “las madres y padres que buscan incansablemente a sus hijas e hijos desaparecidos”, a quienes viven “sitiados por el miedo” y a las comunidades que claman por justicia “sin revictimización y con garantías de verdad”.
Señalan que el compromiso es “estar del lado de las víctimas no solo con palabras”, sino acompañando sus procesos, defendiendo su dignidad y sosteniendo su esperanza. La Vida Religiosa, recuerdan, “no es espectadora de la historia; es sacramento de compasión y profecía en medio del pueblo herido”.
En esa línea, manifiestan que “el amor es más fuerte que el odio”, que “la justicia restaura la dignidad vulnerada” y que “la verdad libera a los pueblos de la espiral de la violencia”. Su solidaridad, precisan, “no es genérica”: es una “opción evangélica por quienes han sido crucificados por estructuras de muerte”. Allí donde la vida es amenazada y la dignidad negada, sostienen, quieren estar y alzar la voz.
Denuncia del narcotráfico como red global de muerte
El comunicado advierte que, ante el drama que “desangra a México y a tantos pueblos de nuestra América Latina y el Caribe”, no se puede callar “ante la responsabilidad estructural del narcotráfico como red global de muerte”.
La CLAR señala que la lucha contra el tráfico de drogas no puede limitarse a la persecución local de productores o intermediarios, mientras se silencia la corresponsabilidad de los mercados que sostienen la demanda y de los sistemas financieros que lavan sus ganancias. “Allí donde hay consumo indiferente, hay complicidad; allí donde el lucro se impone sobre la vida, se alimenta la cadena de violencia”, sostienen.
Por ello, reclaman “un compromiso internacional ético y vinculante” que involucre tanto a países productores como consumidores, que ataque las raíces económicas y culturales del crimen y ponga “la dignidad humana en el centro por encima de cualquier interés”. Solo “una conversión global, cultural y espiritual” podrá romper este “círculo de muerte”.
Llamado a la reconstrucción del tejido social
En su mensaje, la CLAR llama a las autoridades, a la sociedad civil, a las comunidades de fe y a toda la ciudadanía a fortalecer “caminos de legalidad transparente, diálogo social y reconstrucción del tejido comunitario”. Remarca que México “merece vivir en paz” y que sus niñas, niños, jóvenes y familias merecen “horizontes de educación, trabajo digno y oportunidades” que los liberen de las redes de violencia.
En esta “hora decisiva”, imploran que en México vuelvan a encontrarse “la misericordia y la verdad” y que “la justicia y la paz se abracen sobre su suelo herido” (cf. Sal 85). Encomiendan al pueblo mexicano a Santa María de Guadalupe, Madre y Patrona de México, para que sostenga “la fe que resiste, la esperanza que no defrauda y el amor que reconstruye”.
El comunicado fue firmado por la Presidencia de la CLAR en Bogotá, D.C., el 23 de febrero de 2026, reiterando su “compromiso evangélico” y su unión a la “esperanza activa” del pueblo mexicano.