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"La Iglesia humilde aprende de todos": Celam reflexiona sobre transparencia y rendición de cuentas como desafíos clave de la Iglesia sinodal

En el quinto webinar de implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad, especialistas de América Latina reflexionaron sobre la transparencia, la rendición de cuentas y la evaluación pastoral

Webinar

(Micaela Alejandra Díaz Miranda/ADN Celam).- El Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), a través del Centro de Formación Cebitepal, realizó el quinto webinar de implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad, dedicado a profundizar en las formas adecuadas de transparencia, rendición de cuentas y evaluación dentro de la vida eclesial.

La jornada, moderada por la comunicadora venezolana Valentina Guaita Benítez, reunió a la teóloga y religiosa Birgit Weiler HMM, al sacerdote y teólogo argentino Alejandro Mingo, y a la canonista chilena Valeria López Mancini, quienes abordaron los desafíos y oportunidades que plantea la construcción de una cultura de la accountability en las diócesis, parroquias y demás estructuras de la Iglesia.

El encuentro se centró especialmente en los números 95 al 102 del Documento Final del Sínodo, dedicados a la rendición de cuentas, la evaluación y la transparencia como expresiones concretas de una Iglesia sinodal.

La transparencia como signo de los tiempos

El padre Alejandro Mingo señaló que la demanda de transparencia constituye hoy una exigencia social ineludible y un auténtico “signo de los tiempos” que también interpela a la Iglesia. “La transparencia construye confianza, nos permite salir del territorio de la sospecha para ingresar a un territorio mucho más luminoso”, dijo.

Transparencia

Explicó que la transparencia favorece mejores procesos de gestión porque “lo que no se ve, no se evalúa, y lo que no se evalúa, no mejora”. Para el sacerdote argentino, la Iglesia no puede permanecer indiferente ante esta exigencia social: “No podemos mirar para otro lado. Dios también nos habla a través de los requerimientos y las demandas de nuestras sociedades”.

El padrre Mingo planteó además que la transparencia está estrechamente vinculada con la identidad eclesial y con las formas concretas de actuar de la comunidad creyente: “Dime cómo procedes y te diré quién eres”, expresó, adaptando un conocido refrán para recalcar la importancia de revisar los procedimientos y prácticas eclesiales.

Evaluar no es fiscalizar, sino discernir juntos

Por su parte, la religiosa Birgit Weiler dijo que la rendición de cuentas no debe entenderse como una fiscalización o una búsqueda de culpables, sino como un ejercicio comunitario de discernimiento: “Evaluar juntos como hermanos y hermanas en la fe desde las diferentes vocaciones”.

La religiosa recordó que la evaluación forma parte de la misión misma de la Iglesia y evocó la experiencia de Jesús cuando reunía a sus discípulos para reflexionar sobre los frutos de la misión. “Es parte central de nuestra misión hacer una pausa de vez en cuando y evaluar”, señaló.

Según Weiler, este ejercicio permite identificar dónde están creciendo las semillas del Reino de Dios, pero también dónde existen obstáculos o situaciones que requieren corrección. Como ejemplo citó el episodio bíblico de Pedro y Cornelio narrado en los Hechos de los Apóstoles. Recordó que Pedro tuvo que explicar ante la comunidad de Jerusalén por qué había acogido y bautizado a un pagano, generándose un proceso de discernimiento que transformó tanto al apóstol como a toda la comunidad. “Cuando una evaluación y una rendición de cuentas se hacen en el Espíritu, algo nuevo puede irrumpir. Dios nos sorprende con su novedad”.

El clericalismo, uno de los principales obstáculos

Durante el diálogo, los ponentes coincidieron en que uno de los mayores desafíos para avanzar hacia una cultura de transparencia es el clericalismo. El padre Mingo reconoció que muchas veces los propios ministros ordenados se convierten en obstáculos para la renovación de procesos y procedimientos. “El clericalismo ha sido muy nocivo y sigue siéndolo cuando se toman decisiones de manera aislada y arbitraria”, advirtió.

El sacerdote insistió en la necesidad de comprender el ministerio ordenado desde la lógica del servicio y no del privilegio: “Estamos invitados a una profunda conversión en nuestra mentalidad, en nuestro corazón y en nuestra manera de proceder”.

Sin embargo, la Hna. Weiler subrayó que la superación del clericalismo no depende únicamente de sacerdotes y obispos. “A veces nosotros mismos, laicos, laicas, religiosas y religiosos alimentamos actitudes clericales cuando decimos: ‘Que el padre decida’, o ‘¿cómo le vamos a pedir cuentas?’”, comentó. Por ello, insistió en que toda la Iglesia está llamada a una conversión que permita vivir la autoridad como servicio y favorecer espacios de corresponsabilidad.

Iglesia humilde que aprende de todos

Los expositores manifestaron que la rendición de cuentas supone reconocer que todos los miembros de la Iglesia continúan aprendiendo a vivir el Evangelio.

Weiler recordó las palabras de san Agustín: “Para ustedes soy obispo; con ustedes soy cristiano”, una frase que, según explicó, expresa la igualdad de todos los bautizados. También compartió el testimonio de un obispo que, durante el reciente consistorio convocado por el Papa León XIV, relató cómo se somete voluntariamente a procesos periódicos de evaluación junto a representantes de distintas vocaciones presentes en su diócesis.

Birgit Weiler

“Una Iglesia sinodal es también una Iglesia humilde, donde todos reconocen la necesidad de seguir aprendiendo”, sostuvo.

Estructuras para la participación y la corresponsabilidad

Los ponentes señalaron que la sinodalidad no puede quedarse únicamente en las buenas intenciones, sino que necesita estructuras concretas que hagan posible la participación. El padre Mingo explicó que el Documento Final del Sínodo insiste en la importancia de generar procedimientos donde ministerios y carismas puedan discernir, deliberar y decidir de manera colegiada. “La decisión no es de uno solo ni de algunos en particular”, indicó.

Asimismo, recalcó que la rendición de cuentas implica explicar las razones de las decisiones adoptadas y ofrecer información clara sobre la gestión pastoral, administrativa y económica: “La evaluación es ante Dios y ante todo el pueblo de Dios”.

Por su parte, la Hna. Weiler sostuvo que estas prácticas ayudan a encarnar la fe y a transformar progresivamente las formas de pensar y actuar. “Necesitamos que la rendición de cuentas se convierta en un hábito, en una práctica estable de la vida eclesial”, señaló.

Chile comparte una experiencia: la cuenta pública anual

La experiencia pastoral del webinar estuvo a cargo de Valeria López Mancini, secretaria general adjunta de la Conferencia Episcopal de Chile, quien presentó la práctica de las cuentas públicas anuales implementadas por diversas diócesis chilenas. La canonista explicó que esta iniciativa responde directamente a la invitación del Documento Final del Sínodo de desarrollar nuevas formas de rendición de cuentas adaptadas a cada contexto cultural: “La cuenta pública anual ha demostrado ser un método eficaz para rendir cuentas a la comunidad”.

A diferencia del modelo tradicional centrado en informar únicamente al superior eclesiástico, esta modalidad busca que el obispo informe públicamente a toda la comunidad sobre la gestión económica y pastoral de la diócesis. Según López Mancini, los objetivos son tres: fortalecer la transparencia, promover la sinodalidad y facilitar la evaluación pastoral.

Entre las experiencias presentadas hizo hincapié en la Arquidiócesis de La Serena, que este año realizó su octava cuenta pública anual, y la diócesis de Villarrica, que desarrolló recientemente su primera experiencia. En ambos casos participaron no solo miembros de la Iglesia, sino también autoridades civiles, organizaciones sociales, representantes de la vida religiosa y ciudadanos interesados. Las presentaciones incluyeron balances financieros, programas pastorales, estadísticas sacramentales, proyectos educativos, atención a migrantes, funcionamiento de comedores solidarios y otros aspectos relevantes de la vida diocesana.

López Mancini anunció además que la Conferencia Episcopal de Chile realizará por primera vez una cuenta pública institucional sobre su gestión pastoral y económica correspondiente al año 2025. La actividad está prevista para el próximo 9 de septiembre y contará con la participación de colaboradores, benefactores, representantes de congregaciones religiosas, autoridades civiles y diversos actores vinculados a la vida eclesial. Según explicó, la iniciativa quiere reforzar el compromiso de la Iglesia chilena con la transparencia y la rendición de cuentas.

Valeria López Mancini

Práctica que fortalece la comunión

Al responder preguntas de los participantes, los expositores coincidieron en que las experiencias de rendición de cuentas han sido recibidas positivamente por las comunidades. Valeria López señaló que estas iniciativas contribuyen a fortalecer la confianza y permiten comprender mejor el destino de los recursos económicos: “Cuando podemos mostrar toda la labor de la Iglesia, resulta fácil comprender cómo se utilizan esos recursos y se percibe la coherencia entre los fondos recibidos y la misión pastoral”.

La religiosa Birgit Weiler agregó que la rendición de cuentas favorece la corresponsabilidad porque ayuda a que los fieles se sientan parte activa de la vida de la Iglesia: “Una buena rendición de cuentas crea comunión. Sin comunicación no hay comunión”.

El padre Alejandro Mingo coincidió en que estos procesos están produciendo cambios positivos en numerosas comunidades: “Son pasos posibles en la dirección correcta. Nos están renovando estructuralmente y fortaleciendo nuestra vida eclesial”.

Cambio de paradigma que exige conversión

Hacia el final del encuentro, los participantes reconocieron que la implementación de estas prácticas puede generar resistencias. López Mancini recordó que la transformación comienza por la conversión personal y comunitaria antes de llegar a los procedimientos.

Por su parte, el padre Mingo citó al historiador jesuita John O’Malley para explicar que todo cambio encuentra oposición precisamente porque desafía estructuras establecidas. “El grado de resistencia que un cambio suscita está en proporción directa al desafío que representa para el sistema vigente”, recordó.

A pesar de las dificultades, los ponentes manifestaron que la transparencia, la evaluación y la rendición de cuentas constituyen caminos necesarios para construir una Iglesia más creíble, corresponsable y fiel al espíritu del proceso sinodal impulsado por el Papa Francisco y continuado por el papa León XIV.

“Cuando comenzamos a practicar cosas buenas que antes no hacíamos, esas mismas prácticas terminan transformándonos”, concluyó Weiler, resumiendo el espíritu de un encuentro que invitó a la Iglesia latinoamericana a dar nuevos pasos hacia una cultura de comunión, participación y misión.

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