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Javier Iguiñiz: “Gustavo Gutiérrez fue excepcionalmente eclesial y fiel a la institución que lo acorralaba”

 “En Perú tenemos una jefatura política, desde el Congreso principalmente y a través de Keiko Fujimori, que es delincuencial"

Javier Iguiñiz

Javier Iguiñiz (Lesaca, Navarra 1945) es una de esas voces que ayudan a leer el Perú contemporáneo desde una biografía atravesada por la docencia, la economía, la Iglesia y el compromiso público. Economista, profesor universitario y expresidente de Pax Romana, habla desde una trayectoria larga y encarnada. Llegó a Lima en 1960 desde Lesaca, estudió ingeniería y luego economía en Estados Unidos, volvió a la Universidad Católica de Perú y desde allí proyectó una vida entera de enseñanza, reflexión y participación eclesial. Su relato combina memoria personal, mirada social y una preocupación constante por la democracia, la desigualdad y el papel de la Iglesia en la historia latinoamericana.

Lora y Guardado en el homenaje a Gutiérrez

Iguiñiz repasa sus años de formación junto a Gustavo Gutiérrez, a quien describe como alguien que lo impulsó a unir fe y ciencias sociales. También subraya la hondura humana del teólogo peruano, que participaba en bautizos, matrimonios y conversaciones, y al que considera “excepcionalmente eclesial y desesperantemente fiel a la institución que muchas veces lo atacaba y lo acorralaba”.

Sobre la lectura teológica y social de la obra de Gutiérrez, Iguiñiz sostiene que la teología de la liberación nació del diálogo entre la fe y las ciencias sociales, y que su éxito se explica por esa combinación con el pensamiento latinoamericano sobre desarrollo, dependencia y desigualdad: “Fe y ciencias sociales eran una combinación privilegiada”.

Otro eje fuerte de sus respuestas es la lectura política del presente peruano. Iguiñiz no es complaciente. Habla de una situación marcada por “gente mafiosa, gente delincuencial”, por una captura de poderes y por un sistema electoral diseñado para confundir al votante. Aunque reconoce que la democracia sigue funcionando, lo hace “de aquella manera”, y se muestra pesimista ante el racismo estructural, la fragilidad institucional y la dificultad para impulsar una movilización popular sostenida.

En relación con León XIV y su visita a España, Iguiñiz espera que el Papa contribuya a frenar el avance del “derechismo religioso, nacionalista, racista” y que haga una llamada de atención en favor de la migración. Para él, el valor de esa visita no será solo eclesial, sino también cultural y político: puede ayudar a que España y América Latina miren de frente sus derivas autoritarias y sus vínculos con sectores que mezclan religión, exclusión y poder.

Javier Iguiñiz

Una vida en Perú, desde el caserío de Navarra

Efectivamente. Una vida en Perú desde 1960. Traído por mis padres. Y con un cambio sideral en muchos aspectos por el mero cambio de ubicación y contexto social. Vengo de un pueblo de 2.000 habitantes: Lesaka en la cuenca del Bidasoa. Y llego a una ciudad enorme como Lima. Y no solo llego a una ciudad, sino que en esta ciudad termino la educación secundaria en el colegio La Salle. Todavía estaba en territorios afines a los abandonados. Pero luego entro a la universidad de ingeniería y acabo ingeniería eléctrica.

¿Y después, empezaste a trabajar?

Después, lo que hice fue casarnos. Tuvimos la primera hija, Katy, que tú conoces. Y nos fuimos a Estados Unidos. Yo a estudiar economía. Y mi esposa, a estudiar sociología. Ella a hacer el doctorado en esto último. Y yo a hacer el doctorado en economía. Cosa que hicimos.

¿Y de Estados Unidos volvisteis otra vez a Lima?

Volvimos a Lima otra vez. Inmediatamente. Ambos a enseñar nuestros cursos de especialidad en la Universidad Católica.

Y ahí os habéis jubilado

Y ahí nos hemos jubilado después de muchísimos años de docencia. Desde el 73 hasta ahora.

¿Cómo entraste en Pax Romana?

Por invitación de un amigo de la Universidad católica, Alberto Rutin. De los actuales amigos además,  que me dice que participe en Pax Romana, que, en esa época y ahora, es una pequeña comunidad. En este caso, de estudiantes de Ingeniería. Porque la Pax Romana que estábamos nosotros era de estudiantes. Era UNEC, Unión Nacional de Estudiantes Católicos. Parecido a la JEC en España. Parecido a la JEC. En España. En España. Y es ahí donde estoy varios años.

Torner, BIdegain e Iguiñiz

Y llegaste a ser presidente de la organización

En el año 68, fuimos presidentes de la UNEC de Lima. Mi esposa,  en mujeres y yo en varones.

Y, más adelante, fuiste también presidente de Pax Romana

Luego fui presidente internacional de Pax Romana, sí.

¿Tu relación con Gustavo Gutiérrez empezó ahí, porque él era vuestro capellán?

Sí. Empezó ahí. Gustavo no fue el primer capellán que tuvimos en nuestra comunidad. Antes había estado, Pedro de Buxtener, un belga. Pero rápidamente Gustavo era considerado el inspirador y, digamos, la influencia principal de nuestras comunidades en Lima. Y ejercía en cuanto tal, en el sentido de que nos hacía estudiar, nos hacía leer, nos hacía trabajar académicamente y nos impulsaba a experimentar compromisos de relación entre lo académico, por un lado, y por otro lado, en lo político en el país.

Tu relación con él fue muy estrecha, según me cuentan, ¿no?

Bueno, no sé qué decir, porque, claro, él tenía relaciones con tantas personas en simultáneo. Pero, bueno, yo creo que lo mío ha sido especialmente estrecho. Era uno de los más cercanos por mucho tiempo, junto con muchos otros en realidad, él era asesor o capellán, como le llamemos, de muchas comunidades de este estilo, como la que te he mencionado.

¿Gustavo era un hombre cercano a nivel humano?

Bastante, porque participaba en cosas pequeñas, familiares, en bautizos, matrimonios, conservaciones, y participaba en las comunidades mismas a las que iba. Entonces, solemos decir, con cierto pudor, pero no mintiendo, que Gustavo fue nuestro coadjutor, nuestro capellán, asesor, como le decimos aquí, desde los 60.

Padre Gustavo Gutiérrez

Incluso algo así como un santo para vosotros

No usamos nunca esa expresión y no nos ha parecido nunca útil aludir a él en esos términos, a pesar de que, puesto ya en perspectiva y en el recorrido que hemos hecho juntos, sin duda que lo es.

¿Gustavo pasó por alguna noche oscura?

Bueno, él pasó por varias noches oscuras, pero quizá te estás refiriendo a una de las primeras y más antiguas, ¿no? Porque hubo un ataque a Teología de la Liberación bastante agresivo por parte del arzobispo colombiano López Trujillo, que es el personaje más distintivo de ese capítulo de su trayectoria. Después, otro momento muy duro para él fue el de los dos documentos vaticanos sobre la Teología de la Liberación. El primero, bastante crítico, aunque nunca condenatorio. Pero el segundo con mayor cercanía y mayor aceptación de algunos de los planteamientos que hacía ya Gustavo en aquella época.

¿Cómo vivió a nivel personal ese ostracismo y, a veces, persecución?

Su trayectoria personal siempre ha mostrado una cierta dosis de ostracismo, aunque también es verdad que Gustavo siempre ha estado en contacto con algunos sectores oficiales y formales de la jerarquía católica. Especialmente, incluso desde esa época, con el cardenal de Lima, Landázuri. Por eso, Gustavo ha sido excepcionalmente eclesial y desesperantemente fiel a la institución que muchas veces lo atacaba y lo acorralaba.

¿Por qué se hizo dominico en un momento determinado?

Bueno, se hizo dominico por una serie de factores que se confluyeron en eso. Uno, los ataques que recibía, sin duda. Y la amenaza que tenía encima de que el cardenal de Lima (que ya no era Landázuri) lo iba poner en un rincón y le iba a impedir ejercer prácticamente su actividad pastoral como tal. Eso es lo primero. Lo segundo es que él, como somos testigos yo y muchos otros, vivió muy de cerca la perspectiva del Concilio Vaticano II. Y en el Concilio y en los periodos previos incluso, la enorme influencia de Chenu y Congar. Y, en ese sentido, Gustavo estaba muy cerca de ellos. Incluso antes de que el Vaticano II elaborara sus documentos principales, él ya nos explicaba acá en el movimiento, en nuestras comunidades y pequeños grupos, las conclusiones de esas elaboraciones teológicas de Congar, de Chenu y de Schillebeeckx.

Gutiérrez y Müller

O sea, antes de plasmarlo en libro, él ya lo explicaba

Sí, antes de plasmarlo en libro y antes de que se plasmara en el Concilio mismo. O sea, que nosotros sí sabíamos, sin darnos cuenta a veces, de que estábamos estudiando y enterándonos de planteamientos que luego iban a ser parte del Concilio Vaticano II. Él se adelantaba a su tiempo en ese sentido y nos explicaba el tenor de esos contenidos.

¿Cómo vivió Gutiérrez el descubrimiento de la teología de la liberación, el primer libro sobre ella, la repercusión enorme que eso tuvo en toda la Iglesia?

Bueno, yo creo que lo vivió con bastante humildad, en el sentido de que yo no creo que se esperara esa repercusión. Elaboró ese libro en varias partes, en varios momentos de sus años anteriores y creo que hubo una coincidencia entre la manera de plantear lo teológico junto con lo social. Fe y ciencias sociales eran una combinación privilegiada. Esa asociación de fe y ciencias sociales en una América Latina muy activa y muy sensible a los análisis sociales y a las interpretaciones de su ubicación y su destino a futuro, con los conflictos en muchos países en simultáneo, yo creo que hizo que esa teología coincidiera con esa realidad de católicos insertados en el mundo político en América Latina . Y que, en muchos países, los católicos también estudiaran y evaluaran críticamente los análisis de la realidad latinoamericana que se producían en el continente con Fernando Enrique Cardoso, con la gente de la Cepal, o con el tema del centro-periferia. O sea, él recogió mucho del estado actual para aquella época de la teoría del análisis y de la teoría del desarrollo latinoamericano.

O sea que Gustavo hace teología en diálogo permanente con ese tipo de mundo intelectual, no católico, latinoamericano, que lo conecta y que lo hace rápidamente legible, entendible y aceptable, incluso elogiable, para muchos en América Latina. De ahí la coincidencia de la que hablo de la teología con las ciencias sociales como combinación que facilitaba el diálogo.

¿Se sentía de alguna manera orgulloso de haber sido el ‘padre’ de la teología de la liberación?

No, él no lo exhibía así nunca. Porque era muy consciente de que esto surgió en paralelo en varios lugares y con varias orientaciones. O sea, no es que hubiera primero una exclusiva teología católica de la liberación en la que él participó exhibiéndola, etc. Sino que él reconocía desde muy al comienzo fuentes evangélicas protestantes de diversos países que habían hecho teologías parecidas. En efecto, asistíamos al debate sobre si la teología debía ser una teología de la revolución, una teología del conflicto, una teología de la modernidad o del desarrollo.

En el caso de Gustavo, el haber puesto la liberación como término crucial y simultáneamente entender esa liberación como un aspecto de la salvación que hacía que se juntaran lo revolucionario público-político en América Latina con la evangelización, digamos que también surgía de los misioneros de todas partes, españoles y de otros sitios que ya no iban a China o a Europa ni a África, sino que se vinieron hacia América Latina y configuraron, junto con muchas religiosas también, una corriente que llamamos nosotros de aporte a la teología de la liberación y a la práctica pastoral correspondiente con un celo y una lealtad y un entusiasmo muy, muy grande. O sea que el trabajo de Gustavo en ese sentido es un trabajo en conjunto con mucho agente pastoral y mucho agente pastoral internacional.

Gustavo Gutiérrez

Era gente que ya en aquella época hablaba de encarnación y de inculturación, ¿no?

Mira, no sé si tanto... No me atrevo a decirte ni sí ni no a eso términos, porque creo que la inculturación como término vino más tarde.

En todo caso, Gustavo nunca rompió y siempre se sintió y estuvo en comunión

Siempre se sintió en comunión y para él eso era fundamental. Era fundamental sentirse así y ser así. Para lo cual era decisivo tener relación con gente de la Iglesia católica, con obispos...

De hecho, era llamativa su relación con el cardenal Müller, por ejemplo

Bueno, sí, con Müller sí es llamativa,  aunque con el tiempo se distancia, porque Gustavo ve con claridad que hay que estar con Francisco como sea y a cualquier precio, y no con Müller.

¿La relación de Gustavo con Francisco era cordial?

Cordial es un término adecuado para definir la relación entre ambos. Porque yo no diría que era una relación de cercanía cotidiana ni de consulta mutua frecuente sobre los asuntos. Creo que no llegaba a eso. Pero sí de cercanía cordial, como tú dices.

¿Gustavo sintió que Francisco le reivindicó no sólo a él, sino a toda la corriente de la TL?

Se sintió muy reivindicado él y toda la corriente.

¿Cómo fue la relación de Gustavo con Prevost aquí?

No me consta de una relación personal con Prevost. Porque tampoco la teníamos nosotros, que, a veces, como laicos también bamos a Chiclayo. Él estaba a veces ahí en las reuniones. Pero éramos charlistas nosotros. Nosotros éramos conferencistas o analistas de la realidad.

Mural del Papa en Chiclayo

¿Y Prevost iba a vuestras conferencias?

Alguna vez iba a alguna de nuestras conferencias. Por eso me han dicho que a veces se acuerda de mí, por ejemplo. En el sentido de que me debió haber visto en alguna de las conferencias. Impersonales en muchos sentidos. Porque era uno que hablaba y había mucho público pastoral.

¿Gustavo era una persona respetada a nivel social en el país?

Yo diría que sí. Y simultáneamente era principalmente un líder de la Iglesia, aunque Gustavo nunca ha sido alguien popular en el medio social católico ni social político. Gustavo no ha tenido un perfil de figura, porque se mantenía al margen, no le interesaba eso

¿Cómo era Gustavo a nivel personal?

Nosotros le mirábamos con mucha admiración, pero nos parecía siempre como muy cercano, como muy sencillo, como que no se daba importancia. Él era parte de nuestra comunidad pequeña, nuestra célula, en la época de la obra. Era muy sencillo, tenía mucho sentido del humor y mostraba mucha cercanía a las dimensiones familiares, personales de las personas del movimiento. Por ejemplo, es padrino de mi hija mayor, de Katy. Se involucraba en lo personal y en lo familiar, con gran tranquilidad y con mucha frecuencia.

¿Qué relación mantenía Gustavo con el mundo indígena? ¿Sus raíces eran indígenas?

Gustavo era una mezcla típica del Perú, digamos, que era un mestizaje. Me parece que su familia viene de una provincia del Perú, Huánuco se llama, no muy lejos de Lima, en la Sierra Central. De ahí vienen sus padres. Y su madre, por lo menos, no me recuerdo si es de su madre también. Por tamaño, estatura, ciertos rasgos, podría pasar por indígena, pero era más de clase media, cultural, profesional, de barrio medio de Lima. O sea, era un limeño y no tanto un indígena como tal.

Gustavo está enterrado en un mausoleo de los dominicos de no demasiado fácil acceso

Es una aspiración que tenemos varios de sus compañeros el que esté en un lugar más accesible al público.

Sepultura de Gutiérrez en Lima

¿Te duele la situación actual del país?

 Mucho, porque es una pérdida de brújula y un dominio muy grande actual de gente mafiosa, gente delincuencial. Tenemos una jefatura política, desde el Congreso principalmente y a través de Keiko Fujimori, que es una jefatura, como digo, delincuencial: narcotráfico, minería ilegal, trata de mujeres, personas, robo de madera, contrabando de armas, de todo. Estamos en un territorio de delincuentes impunes, porque han logrado desde el Congreso capturar todos los poderes del Estado, o sea, el poder judicial, los fiscales y así. Entonces, uno está un poco pesimista en ese sentido, porque controlan la ley, controlan la normalidad legal de un país para impedirla, para lograr la impunidad.

Pero la democracia y el sistema siguen funcionando. Hay elecciones, estáis ahora en una segunda vuelta ¿no?

La democracia sigue funcionando, pero de aquella manera. Por ejemplo, la reglamentación que ocurre con esta última elección que hemos tenido es una reglamentación inventada y creada artificialmente y con mucha malicia y con mucho objetivo de confusión y de desconcertar al votante peruano con la complejidad del proceso de elección que está diseñado. Entonces, hay elecciones, pero son elecciones rediseñadas para hacer de la participación de la ciudadanía muy difícil y muy confusa, abrumadoramente confusa. Sí es una democracia y simultáneamente la apreciamos y la defendemos. Y claro, a la vez la reconocemos como diseñada para impedir que vayan a la cárcel los delincuentes.

¿Y no hay posibilidad de una movilización popular?

Difícil, porque estas cosas son poco previsibles. No es que se decide o se diseña o se impulsa, se lidera una revuelta de este estilo. Y puede haber muertos en concreto por balas del ejército y las fuerzas armadas o de la policía. Lo que hace que mucha gente se repliegue de la política y de la movilización social, sobre todo. A la espera de otras oportunidades o de circunstancias que no controlan, pero que tampoco promueven o diseñan o organizan.

¿La economía aguanta?

El Perú tiene los precios mejores de la historia en minerales, cobre, oro, plata, etc. El Perú es privilegiadísimo en recursos de alto valor monetario en este momento. Entonces en el Perú si tú tienes estos recursos a plena disposición de los gobernantes de turno, tienes una capacidad de gasto también, tienes una capacidad de inversión pública y convencional. Y de controlar los precios, porque trabajan juntos. Si tienes precios muy buenos de minerales y de recursos naturales, también tienes posibilidad de frenar el ascenso de precios.

Viaje apostólico de León XIV a España

O sea que no eres muy optimista en cuanto a la situación del país

Optimismo no es la palabra adecuada, porque hay muchas circunstancias que no son fácilmente manejables o diseñables para mejorar otros aspectos de la realidad peruana como serían las sociales, la educación, la salud, la seguridad social y todo eso. En Perú el racismo es muy grande.

¿Racismo?

Sí, claro. Tanto que, a veces, se habla del Perú como la Sudáfrica de América Latina.

¿Qué esperas de la visita del Papa a España? ¿Qué repercusiones puede tener esa visita respecto a Latinoamérica?

Creo que esa visita va a cuidar de que no se exacerbe desde España el derechismo religioso, nacionalista, racista, como quieran llamarlo, que es tan preocupante para la propia España y por su influencia en América Latina. Es evidente que hay conexiones entre Vox o Ayuso con grupos de tipo similar, aunque sean menores o con menos dinero, en bastantes de los países de América Latina. Y también espero una llamada de atención para respetar la migración.

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