Obispos de Brasil alertan sobre las fake news y deepfakes durante las elecciones de 2026 y piden verificar
Advierten sobre el impacto de la desinformación en la convivencia social y la democracia, piden verificar el origen de las informaciones antes de compartirlas y llaman a promover una comunicación orientada a la verdad, el diálogo y el bien común
(Micaela Alejandra Díaz Miranda/ADN Celam).- La preocupación por la difusión deliberada de mentiras, fake news y contenidos manipulados ocupa un lugar central en la reflexión de la Iglesia de Brasil ante las elecciones de 2026. En el tercer episodio de la serie “Discernimiento católico”, promovida por la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), representantes de la Iglesia abordaron los desafíos de la comunicación en un escenario marcado por la polarización política y el crecimiento de los contenidos generados o manipulados mediante inteligencia artificial.
El periodista Luís Lopes Júnior, de la Asesoría de Comunicación de la CNBB, presentó el episodio dedicado a reflexionar el mensaje de los obispos para el proceso electoral. La reflexión partió de una advertencia contenida en el documento episcopal: la Iglesia no puede permanecer en silencio ante la desigualdad social, la corrupción, la compra de votos, el uso indebido de recursos públicos y la difusión deliberada de mentiras. El mensaje también cuestiona el abuso del poder económico y político y las expresiones de violencia que amenazan la convivencia social y debilitan la confianza en las instituciones democráticas.
La desinformación pone en riesgo la paz social
Durante la entrevista, Dom Valdir José de Castro, obispo de Campo Limpo, en São Paulo, y presidente de la Comisión Episcopal para la Comunicación de la CNBB, recordó que las noticias falsas constituyen una preocupación particular durante los períodos electorales, cuando su circulación puede intensificarse.
El obispo recuperó el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2018, titulado “La verdad os hará libres. Fake news y periodismo de paz”, cuya reflexión, dijo, mantiene plena actualidad frente a los desafíos de la comunicación política.
Para el obispo Valdir, el problema de las fake news no se limita a la falsedad de una información. Al apartarse de la verdad, estos contenidos pueden alimentar la polarización, generar conflictos y afectar la paz social y el bien común. En determinadas circunstancias, advirtió, también pueden poner en riesgo la democracia. Ante este escenario, el obispo dijo que los católicos tienen una responsabilidad particular en el modo en que reciben y comparten información, especialmente en los espacios digitales.
La primera recomendación es verificar el origen de los contenidos y distinguir las informaciones verdaderas de aquellas que presentan señales de falsedad o dudosa procedencia. “Si tenemos duda, no mandemos para adelante”, fue la orientación expresada durante la entrevista, antes de insistir en la necesidad de comprobar la información.
Conocer a los candidatos más allá de las redes
La reflexión de Mons. Valdir también se extendió a las propuestas de quienes participan en el proceso electoral. El obispo consideró importante que los ciudadanos conozcan la trayectoria personal de los candidatos y analicen sus propuestas.
Entre los criterios planteados mencionó la justicia, el cuidado de los pobres, el cuidado de la casa común y la defensa de la dignidad humana. En este sentido, la participación política requiere ir más allá de los nombres o mensajes que aparecen repentinamente en las redes sociales.
La propuesta es que los católicos examinen si las opciones políticas y las propuestas de los candidatos expresan valores vinculados con el Evangelio y con la promoción integral de la persona humana.
Comunicación al servicio de la verdad
La responsabilidad también alcanza a los medios de comunicación de inspiración católica, a la pastoral de la comunicación y a quienes desarrollan una misión evangelizadora en los ambientes digitales.
Mons. Valdir señaló como una de las tareas prioritarias la difusión de las orientaciones oficiales de la Iglesia relacionadas con el voto consciente, la ética en la política y la defensa del bien común. Desde esta mirada, llamó a los medios católicos a hacer llegar las orientaciones de la CNBB y de sus regionales para ayudar a las personas a discernir durante el proceso electoral.
La pastoral de la comunicación, agregó, está llamada también a promover el diálogo y la comunión, además de denunciar aquello que contradice la verdad de los hechos. Para eso, debe utilizar tanto los medios tradicionales como las plataformas digitales y desarrollar un trabajo constante frente a la desinformación.
No todo contenido generado por inteligencia artificial es falso
El episodio dedicó también un espacio a explicar la diferencia entre los contenidos generados mediante inteligencia artificial y los llamados deepfakes. El padre Arnaldo Rodrigues, asesor de comunicación de la CNBB, explicó que la inteligencia artificial puede utilizarse para producir imágenes, audios, videos e incluso textos. El sacerdote aclaró que un contenido creado mediante inteligencia artificial no es necesariamente falso ni tiene una intención maliciosa. Su valoración depende del uso que se haga de la tecnología.
El desafío está en mantener la autenticidad y la fidelidad de aquello que se representa. Cuando se utilicen rostros, voces o situaciones reales, señaló, es necesario preservar al máximo sus características humanas y evitar que la tecnología termine presentando como real algo que nunca ocurrió.
En esta perspectiva, el padre Rodrigues manifestó que la inteligencia artificial puede servir para apoyar y potenciar la creatividad humana, pero sin perder de vista aquello que hace posible reconocer la autenticidad de una persona o de una situación.
Los deepfakes buscan manipular la realidad
La situación es diferente cuando se trata de deepfakes. EL sacerdote explicó que estos son contenidos manipulados mediante inteligencia artificial para hacer parecer que una persona dijo o hizo algo que nunca ocurrió. Un deepfake puede presentar a alguien en un lugar donde nunca estuvo, decir palabras que nunca pronunció o aparecer junto a personas con las que nunca estuvo. La manipulación puede involucrar el rostro, la voz y los movimientos de una persona, generando una escena que aparenta ser real.
El riesgo adquiere una dimensión particular durante los procesos electorales, cuando una imagen, un audio o un video falso puede ser utilizado para influir en la opinión pública o perjudicar la imagen de una persona.
Por ello, durante el programa se recordó que, de acuerdo con las orientaciones mencionadas del Tribunal Superior Electoral, los contenidos generados o manipulados mediante inteligencia artificial o tecnologías equivalentes deben ser identificados como tales, mientras que el uso de deepfakes está prohibido.
Verificar antes de compartir
Frente a estos riesgos, el padre Rodrigues propuso como primera medida buscar la autenticidad y veracidad de la información mediante fuentes confiables. La recomendación cobra especial importancia ante contenidos relacionados con personas conocidas. El sacerdote recordó que también han circulado imágenes manipuladas o frases atribuidas falsamente al Papa y a otras figuras públicas. Por eso, recibir un contenido no debe conducir automáticamente a compartirlo.
“Primero, verifica si aquello es real”, fue la orientación central planteada durante la entrevista. Algunos indicios pueden ayudar a identificar una posible manipulación audiovisual: movimientos poco naturales de la boca, expresiones faciales extrañas, iluminación o sombras inconsistentes, voces con entonaciones inusuales o cortes sospechosos. Sin embargo, debido al rápido perfeccionamiento de estas tecnologías, reconocer un contenido falso puede resultar cada vez más difícil.
Por eso, cuando exista una sospecha, la recomendación es no compartir el contenido ni asumirlo inmediatamente como verdadero sin contar con una comprobación.
Responsabilidad ética y también ciudadana
La reflexión de la CNBB subrayó que la responsabilidad frente a la desinformación no termina en la esfera religiosa. Compartir contenidos falsos puede contribuir a la manipulación de otras personas y afectar su dignidad.
En el caso de contenidos manipulados, también existe una dimensión legal. Por este motivo, el padre Rodrigues exhortó a actuar con prudencia, además de considerar los valores éticos y cristianos que deben orientar la comunicación.
El episodio concluyó con una recomendación, ante cualquier duda, recurrir a fuentes oficiales y confiables. Entre ellas fueron mencionados los canales oficiales de la CNBB y Vatican News, como espacios donde se puede comprobar si una determinada información corresponde a un hecho real.