Obispos de Paraguay exhortan a perseguir el 'bien común' en 2026 para "garantizar un futuro digno"
Carta Pastoral
La Conferencia Episcopal Paraguaya presentó su Carta Pastoral 2026, situando el Bien Común en el centro de la propuesta
(ADN Celam).- La Conferencia Episcopal Paraguaya presentó su Carta Pastoral 2026, situando el Bien Común en el centro de la propuesta. Inspirados en el Evangelio, los obispos exhortaron a la sociedad paraguaya a responder de manera decidida a las desigualdades que aún persisten, promoviendo una cultura de solidaridad y corresponsabilidad.
El documento, presentado en el marco de la 246ª asamblea episcopal, invita desde la Doctrina Social de la Iglesia dar una lectura de la situación del país con un enfoque ético y social. Se destaca que muchos problemas actuales no pueden resolverse sólo desde la lógica del mercado o del interés individual, sino desde una mirada comunitaria que ponga en el centro la dignidad humana y el destino universal de los bienes.
El bien común como horizonte social
Desde la mirada de los obispos, el bien común se refleja en las condiciones sociales que garantizan el desarrollo integral de cada persona. Desde esta mirada, insisten que la propiedad privada cumple una función social y que bienes como la justicia, la paz, la educación y la salud deben beneficiar a toda la sociedad, ya que su uso excluyente rompe el tejido social y afecta, sobre todo, a los más vulnerables.
De acuerdo al episcopado, la responsabilidad por el bien no debe delegarse solo al Estado, esta exige el compromiso activo de toda la ciudadanía y de las comunidades eclesiales. Para los obispos, el Evangelio cobra vida en la sociedad cuando se realizan prácticas concretas de solidaridad, diálogo y responsabilidad frente a las realidades de pobreza e injusticia.
Política y economía al servicio de todos
En el plano político, la CEP presenta la política como un servicio al bien común y una responsabilidad ética de gran valor, pero advierte la pérdida de confianza ciudadana, el debilitamiento de las instituciones y conductas que favorecen intereses particulares. Ante ello, los obispos proponen recuperar la participación, el diálogo y el equilibrio de poderes como pilares de una democracia auténtica.
Igualmente, los obispos reconocen avances en ciertos indicadores, pero cuestiona que estos no se traduzcan en mejoras reales para toda la población. Denuncian la persistencia de la pobreza, las desigualdades territoriales y la precariedad del empleo que continúan afectando a amplios sectores —comunidades rurales, pueblos originarios y habitantes de las periferias urbanas—. Frente a ello, proponen un modelo económico que priorice el trabajo digno, la función social de la riqueza y una gestión transparente, también dentro de la propia Iglesia.
Cuidado de la vida, justicia y creación
En el análisis de la realidad nacional, el documento expresa preocupación por el funcionamiento del sistema judicial, señalando prácticas de impunidad, corrupción y desigualdad en el acceso, que afectan la credibilidad ciudadana. También llaman la atención sobre la crisis ambiental, advirtiendo que los daños causados por un modelo extractivo recaen principalmente sobre los pobres, en contradicción con el compromiso de cuidar la casa común.
La carta pastoral expresa como una prioridad ineludible las deficiencias estructurales que se mantienen en materia educativa y sanitaria, estas —advierten— limitan la inclusión y calidad de estos servicios prioritarios. En este sentido, los obispos proponen políticas públicas de largo plazo que aseguren formación integral, salud para todos, con especial atención a la población más vulnerable.
Corrupción y participación ciudadana
La carta pastoral define la corrupción como una grave vulneración del bien común y una falta social que priva de derechos y oportunidades a los más pobres . Como respuesta, proponen la organización ciudadana como un camino de reconstrucción democrática y observa en que la fe cristiana debe debe traducirse en compromiso que lleve a la acción social y transparente.
Finalmente, el episcopado exhorta a la sociedad paraguaya a renovar un pacto nacional fraterno, apelando al compromiso ético y social de todos los sectores que la conforman, y subrayando que el bien común es la base imprescindible para garantizar un futuro digno y esperanzador.