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Rodríguez Maradiaga en la USMA: "Que la tecnología avance sin que retroceda el corazón humano"

La IA puede acelerar el progreso, pero también poner en riesgo la dignidad de la persona si no está guiada por principios éticos. El mensaje del cardenal en su ponencia en la inauguración del Foro Internacional sobre la Magnifica Humanitas

Foro en Panamá Magnifica Humanitas. Intervención del cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga

(Patricia Ynestroza /Vatican News).- En un momento en que la inteligencia artificial, la digitalización y los avances tecnológicos transforman aceleradamente la sociedad, Panamá se convirtió en escenario de una reflexión internacional sobre la dignidad humana y los desafíos éticos del desarrollo tecnológico con la celebración del Foro Internacional "Magnifica Humanitas", que se está realizando del 22 al 24 de julio en la Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA).

El encuentro, organizado por la Arquidiócesis de Panamá, la USMA y la Fundación Nacional para el Desarrollo de las STEAM (FUNDESTEAM), reunió a autoridades eclesiales, académicos, investigadores, jóvenes, comunicadores y especialistas para dialogar sobre el impacto de la inteligencia artificial en la educación, la comunicación y la vida social, a la luz de la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV.

La jornada inaugural, dedicada al tema "Educación y la Encíclica", tuvo como expositor principal al cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo emérito de Tegucigalpa, quien invitó a comprender que el documento pontificio va mucho más allá del debate sobre la inteligencia artificial.

Una encíclica sobre la persona humana

Desde el inicio de su intervención, el cardenal aclaró que reducir Magnifica Humanitas a una reflexión sobre la inteligencia artificial sería un error.

"La encíclica no es sobre la inteligencia artificial; ese es apenas uno de sus temas", afirmó, al explicar que el verdadero centro del documento es responder a los desafíos contemporáneos que enfrenta la antropología cristiana y la comprensión de la persona humana. En ese contexto, planteó interrogantes sobre conceptos que hoy marcan el debate cultural y tecnológico, como el metaverso, los algoritmos, el transhumanismo, el poshumanismo y la narrativa digital, corrientes que cuestionan la naturaleza misma del ser humano.

El documento pontificio va mucho más allá del debate sobre la inteligencia artificial.
Un momento del cardenal exponiendo su ponencia

El cardenal explicó que el transhumanismo propone mejorar las capacidades humanas mediante el desarrollo biotecnológico, la inteligencia artificial y la integración entre el organismo biológico y las máquinas. El poshumanismo, añadió, va aún más lejos al aspirar a superar la propia condición humana, eliminando los límites impuestos por la naturaleza, la enfermedad e incluso la muerte.

Frente a estas tendencias, señaló que la respuesta del Papa consiste en volver al centro de toda reflexión:la dignidad de la persona

El dilema global de la encíclica es o levantar una nueva torre de Babel o edificar una ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos

Entre Babel y Jerusalén

En otras palabras, dijo el purpurado, hacer que la tecnología avance sin que retroceda el corazón humano. Entonces nos damos cuenta que cuando la humanidad viene, tiene el peligro de perder su identidad. Los cristianos, mirando al Verbo encarnado, proclamamos que el misterio del hombre sólo se desvela en el misterio del verbo encarnado.

Sólo en Dios ponemos nuestra verdadera esperanza con una sincera actitud, dialogar y colaborar con todas las iniciativas que supongan un desarrollo integral de la persona y ayuden al bien común global, agregó, y recordó que en los últimos tiempos, la digitalización, la inteligencia artificial y la robótica están transformando nuestro mundo. "La tecnología no es antagónica de la persona humana, ni un mal en sí misma, pero tampoco es neutral. Asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza", afirmó.

De allí que ha diho que es necesario un discernimiento para responder a preguntas como ¿Hacia dçonde vamos?¿Qué meta nos orienta? ¿Qué dirección elegir en forma comunitaria?. El cardenal recuerda que la encíclica propone estas dos imágenes bíblicas: 

Por un lado, la Torre de Babel que representa una humanidad autosuficiente que sacrifica la dignidad de las personas en nombre de la eficiencia y del poder tecnológico. Por otro, la reconstrucción de Jerusalén simbolizando una sociedad edificada sobre la solidaridad, la comunión y el bien común.

El Espíritu Santo nos va a ayudar a discernir los nuevos signos de los tiempos en los que la tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la casa común, o por el contrario, puede dividir, descartar y generar nuevas injusticias

La educación como respuesta

El cardenal dedicó buena parte de su exposición al papel de la educación, tema central de la primera jornada del foro. Al respecto, recordó que el cuarto capítulo de la encíclica de León XIV propone una nueva alianza educativa para la era digital, capaz de formar ciudadanos libres, críticos y responsables frente a las nuevas tecnologías.

En este sentido, destacó que la familia y la escuela tienen la misión de desarrollar una conciencia crítica sobre el uso de las herramientas digitales, mientras que las universidades deben promover la integración del conocimiento junto con mecanismos rigurosos de verificación de la información. Asimismo, subrayó la responsabilidad de las comunidades cristianas de fomentar una comunicación transparente y comprometida con la búsqueda honesta de la verdad.

Educar y edificar en el bien requiere un lenguaje evangélico, reconocer la dignidad de la personas, recordar el destino universal de los bienes, la opción por los más pobres, el cuidado de la casa común y ser artífices de la paz
El arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa Mendieta en el Foro internacional

Entre las recomendaciones del documento pontificio mencionó la necesidad de enseñar a los jóvenes a ejercer el pensamiento crítico, hacer preguntas que ninguna máquina puede responder y desarrollar incluso un "ayuno de la inteligencia artificial", entendido como la capacidad de establecer límites saludables frente al uso indiscriminado de la tecnología.

Por eso hay que cuidar los criterios de selección de contenidos, la protección de las personas y el desarrollar un periodismo serio y verificado

También alertó sobre los riesgos del acceso temprano y sin supervisión a los teléfonos inteligentes, debido al incremento de fenómenos como las adicciones digitales, el ciberacoso y la exposición indebida de información personal.

Tres desafíos para el mundo educativo

Durante su conferencia, Rodríguez Maradiaga identificó tres grandes desafíos que enfrenta actualmente la educación.

El primero corresponde a las familias y educadores, quienes deben formar a niños y adolescentes para reconocer las manipulaciones digitales, defender su dignidad y respetar la de los demás.

El segundo es de carácter pedagógico y exige una formación permanente de los docentes en las nuevas tecnologías para enseñar un uso responsable, creativo y crítico de estas herramientas.

Finalmente, señaló un desafío intelectual y sapiencial: ayudar a las nuevas generaciones no solamente a acumular conocimientos, sino a encontrar sentido a la existencia mediante el silencio, la reflexión, la lectura y el análisis profundo.

Un momento del foro

"La escuela no está llamada a seguir el ritmo de la velocidad digital, sino a ofrecer aquello que lo digital por sí solo nunca podrá dar: un espacio para aprender a relacionarnos de manera auténtica y confiable", afirmó.

Hay que desarrollar una verdadera higiene de la atención que incluye ritmo de silencio y de estudio reflexivo, de lectura y de análisis ponderado

Construir la civilización del amor

En la parte final de su intervención, el cardenal recordó que la finalidad última de Magnifica Humanitas es impulsar una nueva civilización del amor basada en la solidaridad, la responsabilidad y el respeto por la dignidad de toda persona.

Advirtió que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta extraordinaria para curar, educar y conectar a las personas, pero también puede profundizar las desigualdades, favorecer la desinformación y deshumanizar los conflictos si no está guiada por principios éticos.

Entre esos principios destacó la responsabilidad personal, la necesidad del juicio moral, la protección de los civiles en los conflictos armados y el rechazo a cualquier forma de violencia que reduzca al otro a un simple objetivo tecnológico.

La inteligencia artificial tiende a acortar tiempos y a ser eficaz y eficiente. Entonces, la protección, cuando se ataca sin ver el rostro del otro, se rebaja la moral del conflicto. Nunca se debe igualar combatientes y no combatientes, gente armada y población indefensa

Finalmente, invitó a construir una sociedad que no normalice la guerra ni la revancha, sino que fortalezca la fraternidad y el bien común.

"La principal tarea sigue siendo conservar nuestra humanidad. Debemos custodiar esa magnífica humanidad que se nos ha dado y que ninguna máquina podrá sustituir jamás en su esplendor", concluyó.

Otro momento del Foro internacional

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