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(Rocío García/Vatican News).- Más que un encuentro de formación y celebración, el XV Congreso Nacional Juvenil Misionero (CONAJUM 2026) tuvo como fruto el envío de miles de jóvenes a sus comunidades, llamados a anunciar con esperanza a un Dios vivo, cercano y capaz de colmar el corazón humano.
Durante cuatro días, los participantes vivieron momentos de oración, adoración, formación, testimonios y fraternidad, en un ambiente marcado por la alegría juvenil y el deseo de una Iglesia joven, cercana y en salida. A través de las reflexiones de los ponentes y las experiencias compartidas por diversos misioneros, los jóvenes redescubrieron que la misión nace del encuentro personal con Cristo y se prolonga en la vida cotidiana.
El Congreso permitió profundizar en una convicción fundamental: la universalidad de la misión. Todo cristiano, desde su bautismo, está llamado a anunciar el Evangelio y ser testigo de la presencia transformadora de Dios en el mundo.
En este camino de formación y discernimiento, resonaron las palabras de pastores de la Iglesia nacional e internacional, quienes recordaron el papel fundamental de los jóvenes en la evangelización. Entre ellos estuvieron Monseñor Fortunatus Nwachukwu, Secretario del Dicasterio para la Evangelización; Monseñor Joseph Spiteri, Nuncio apostólico en México; y Monseñor Jorge Alberto Cavazos Arizpe, arzobispo de San Luis Potosí, además de otros obispos, sacerdotes, religiosas y representantes de congregaciones.
Uno de los momentos más significativos fue la participación de monseñor Fortunatus Nwachukwu, quien recordó que los jóvenes mexicanos representan una esperanza para la Iglesia y para el mundo, en una nación marcada por una profunda fe y espiritualidad.
Inspirado en Santa María de Guadalupe, el prelado invitó a los jóvenes a salir de sí mismos y responder con generosidad al llamado de Dios, siguiendo el ejemplo de María, quien acogió plenamente su misión. "Veo una generación llamada por Dios, escogida para un tiempo como este, confiada a una misión antigua y siempre nueva", afirmó.
Durante su intervención, planteó dos preguntas para ayudar a los participantes a profundizar en su vocación misionera: "¿Qué haces aquí?" y "¿Qué buscas?". Con ellas los animó a comprender que el Congreso no debía quedarse como una experiencia aislada, sino convertirse en un impulso para anunciar a Cristo y dar fruto en sus comunidades.
A partir del relato evangélico del llamado de los primeros discípulos, destacó tres acciones fundamentales: venir, ver y permanecer con Jesús, porque la verdadera experiencia cristiana nace del encuentro con Cristo y se fortalece al caminar con Él.
Los jóvenes mexicanos representan una esperanza para la Iglesia y para el mundo
Otro de los mensajes que marcó el encuentro fue el de monseñor Héctor Mario Pérez Villarreal, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano, quien reflexionó sobre la vocación del joven misionero en México como constructor de paz.
Su mensaje estuvo enmarcado en la realidad que vive el país, marcada por la violencia, la desinformación, las adicciones y diversas situaciones que afectan a las nuevas generaciones. Ante estos desafíos, señaló la necesidad de cristianos coherentes que sean testigos de la amistad con Cristo.
El prelado recordó que el mundo necesita personas capaces de comunicar la alegría de esa amistad y mostrar, con su propia vida, que Jesús continúa caminando con su pueblo.
También invitó a recuperar el silencio como espacio de encuentro con Dios en medio de una cultura marcada por el ruido y la inmediatez: "Dios siempre está hablando, el problema es que nosotros no siempre estamos escuchando. Dios te está llamando para que estés dispuesto a donde Él te quiera llevar. Dios nos llama a cumplir su misión, pero nos acompaña a cumplirla como nuestro amigo".
Estos mensajes ayudaron a los jóvenes a centrar la mirada en una misión concreta: anunciar a Cristo no solo con palabras, sino con una vida transformada por el Evangelio.
La misión, recordaron durante el Congreso, también alcanza los nuevos espacios donde hoy vive la humanidad. En este contexto, el continente digital fue presentado como un nuevo ámbito de evangelización, un espacio donde la Iglesia está llamada a llevar la luz del Evangelio.
Misioneros digitales compartieron experiencias y herramientas para anunciar a Cristo en las nuevas plataformas de comunicación.
Entre ellos participó el padre Juan Carlos Borre, de la Arquidiócesis de Monterrey, quien recordó que antes de ser creadores de contenido, los jóvenes están llamados a ser discípulos y testigos de Cristo.
Explicó que todos pueden participar en la misión digital desde sus propios talentos: redes sociales, fotografía, diseño, producción audiovisual, edición, comunicación e incluso mediante el uso responsable de nuevas herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial.
El sacerdote invitó a los jóvenes a mostrar la riqueza de la Iglesia en internet, recordando que las redes sociales son una ventana al mundo: "Todos están llamados a la misión digital, pero tenemos que señalar a Cristo y mirar hacia Cristo".
Con este espíritu, los más de 6 mil participantes recibieron el envío misionero con un llamado concreto: "Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio, ahora también en el continente digital".
La clausura estuvo marcada por una Marcha Misionera y la celebración eucarística presidida por el nuncio apostólico en México, quien transmitió a los asistentes el saludo y la bendición del papa León XIV.
El Conajum 2026 concluyó, pero dejó una certeza: la misión apenas comienza. Miles de jóvenes regresan ahora a sus comunidades como testigos de esperanza, llamados a ser fermento del Evangelio en sus familias, parroquias y ambientes cotidianos.
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