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Lexicografía de “preembrión”

El lexicógrafo no es ni un hincha ni un adversario empedernido de la neología. Cuando un vocablo aparece, su primera reacción es consultar tanto la sincronía como la diacronía, para encontrar su aceptabilidad morfosintáctica y semántica. Inmediatamente después analiza los argumentos que se invocan para introducirlo en el caudal de la lengua.

Contrariamente a lo que creen los desaforados defensores de la arbitrariedad malentendida del signo, que confunden la libertad de las convenciones fundacionales con la inconsecuencia posterior del sistema, no hay unidad del léxico de una lengua histórica que llegue a la existencia sin justificación.

La razón es muy sencilla: al ser las lenguas históricas instrumentos de comunicación, cuya eficacia depende del respeto por la comunidad de un conjunto fundamental de convenciones, tanto morfosintácticas como semánticas, mantenidas además en sintonía por el procedimiento de la conmutación, es imposible que funcionen correctamente si en la introducción de una cualquiera de las novedades léxicas se admiten valores que no deriven formalmente de los ya existentes, por su forma paradigmática y sintagmática, o que pongan en tela de juicio su funcionamiento como valedores de la verdad semántica que garantiza el sistema.

Análisis del corpus académico del prefijo pre-:

pre-. (Del lat. prae). 1. pref. Significa anterioridad local o temporal, prioridad o encarecimiento. Prefijar, prehistoria, prepósito, preclaro. DRAE.

Las notas semánticas que retendremos de esta definición, en el corpus que sigue, son: [anterioridad local], [anterioridad temporal] [prioridad o encarecimiento]; evitando redundancias, etiquetaremos: [local] [temporal] [encarecimiento]

preacuerdo. 1. m. Acuerdo previo entre varias partes que precisa ser ultimado o ratificado. [temporal]

preadamita. 1. m. Supuesto antecesor de Adán. U. m. en pl. [temporal]

preámbulo. (Del lat. praeambŭlus, que va delante).1. m. Exordio, prefación, aquello que se dice antes de dar principio a lo que se trata de narrar, probar, mandar, pedir, etc. [temporal]

preaviso. 1. m. Aviso obligatorio previo a la realización de un acto. Un preaviso de huelga. [temporal]

prebiótico, ca. 1. adj. Anterior a la existencia de la vida en la Tierra. [temporal]

precalentamiento. 1. m. Ejercicio que efectúa el deportista como preparación para el esfuerzo que posteriormente ha de realizar.2. m. Calentamiento de un motor, aparato, etc., antes de someterlo a la función que debe desempeñar. [temporal]

precámbrico, ca. 1. adj. Geol. Se dice de la era geológica inicial que abarca desde hace unos 5000 millones de años hasta hace 570 millones de años, caracterizada por una intensa actividad volcánica y la aparición de las primeras formas de vida. U. t. c. s. m. [temporal]

precautelar. 1. tr. Prevenir y poner los medios necesarios para evitar o impedir un riesgo o peligro. [temporal]

preclásico, ca.1. adj. Que antecede a lo clásico en artes y en letras. [temporal]

precognición. (Del lat. praecognitĭo, -ōnis).1. f. Conocimiento anterior. [temporal]

preconcebido, da. 1. adj. Dicho de una idea, de una teoría, etc.: Formadas sin juicio crítico y sin tener en cuenta los datos de la experiencia. Se deja llevar por ideas preconcebidas. preconstitucional.1. adj. Anterior a la Constitución de un Estado. [temporal]

precontrato. 1. m. Der. Contrato preliminar en virtud del cual dos o más personas se comprometen a firmar, en un plazo cierto, un contrato que por el momento no quieren o no pueden estipular. [temporal]

predisponer. (Del lat. praedisponĕre).1. tr. Preparar, disponer anticipadamente algo o el ánimo de alguien para un fin determinado. U. t. c. prnl. [temporal]

predorsal. 1. adj. Anat. Situado en la parte anterior de la espina dorsal. [local]

preescolar. 1. adj. Perteneciente o relativo al período educacional anterior al de la enseñanza primaria.2. m. Etapa educativa que precede a la enseñanza primaria. [temporal]

preestreno. 1. m. Exhibición que se hace con carácter restringido de un espectáculo antes de su estreno para el público en general. [temporal]

preexistencia. (Del lat. praeexistentĭa).1. f. Fil. Existencia anterior, con alguna de las prioridades de naturaleza u origen. [temporal]

Etc.

Aplicación del prefijo pre- al lexema embrión

embrión. (Del gr. émbryon). 1. m. Ser vivo en las primeras etapas de su desarrollo, desde la fecundación hasta que el organismo adquiere las características morfológicas de la especie. 2. m. En la especie humana, producto de la concepción hasta fines del tercer mes del embarazo.

Según el corpus que precede, el sentido del neologismo derivativo de origen inglés “preembrión”, interpretando la derivación castellana de acuerdo con la semántica del sistema, no sería ni local ni de encarecimiento, sino temporal: ‘anterior temporalmente al embrión’, lo que equivale a: ‘seres vivos anteriores al embrión’. Ahora bien, los seres vivos anteriores al embrión son el óvulo femenino y el espermatozoide masculino, que al unirse dan lugar a la fecundación, produciendo el embrión. Lo cual significa que mediante el neologismo “preembrión” se denominan las realidades anteriores al embrión, aunque sirviéndose abusivamente del lexema embrión, con el propósito de obtener su disponibilidad jurídica por el atajo de un abuso de la semántica.

Historia de la introducción de “preembrión” en el caudal de la lengua

El término “preembrión” fue introducido en 1979 por el embriólogo Clifford Grobstein, en un artículo titulado External Human Fertilization. Scientific American 240: 57-67 (1979). Al Autor le interesaba disminuir el estatuto jurídico del embrión preimplantado, con el fin de justificar la manipulación inicial de la vida y obtener fondos federales del Senado de los Estados Unidos.

Por aquel tiempo el nacimiento de la primera niña probeta, Louise Brown, en 1978, estaba causando la proliferación de centros de fecundación “in vitro”. Debido a ello, el entonces secretario de Salud estadounidense, Joseph Califano, «provocando preocupaciones éticas relativas a lo que se presentaba como experimentación humana, pidió públicamente investigaciones sobre el embrión humano precoz.» Entonces «Grobstein intentó resolver estas preocupaciones, declarando al embrión humano precoz un “pre-embrión”, o sea, una “no-persona”», cfr. C. W. Kischer, «When Does Human Life Begin? The Final Answer», 7/04/2004).

El mismo término, una vez probadas sus ventajas en orden a obtener los fondos federales para la investigación, fue adoptado en 1986 por la American Fertility Society, tras lograr introducirlo en el Comité de ética. (Ethical Considerations of the New Reproductive Technologies. Fertility and Sterility 1986; 46:1). Conviene notar que el autor del neologismo, Clifford Grobstein, también formaba parte de la American Fertility Society. Simultáneamente fue adoptado por la Royal College of Obtetrician and Gynecologists.

A nivel legal, el término preembrión fue introducido, el 24 de septiembre de 1985, por Dame Mary Donaldson, presidenta del Voluntary Licencing Authority del Reino Unido, porque deseaba impedir que el parlamento británico prohibiera la experimentación con embriones en el periodo de tiempo anterior al día 14 de la concepción. Denominando al embrión preimplantado con el término preembrión, logró que el parlamento británico permitiera investigar con embriones de menos de 14 días.

Hay que observar, por otra parte, que el término “preembrión” no es ni un término ni un concepto legal ampliamente aceptado, como lo pretenden algunos políticos españoles. Así, por ejemplo, los documentos legales del Consejo de Europa no se refieren casi nunca al preembrión sino, más bien al “embrión”, o al “embrión preimplantatorio”. La Ley Francesa del 29 de julio de 1994 habla claramente de la concepción in vitro de “embriones humanos”, sin que aparezcan en ella ni el concepto ni el término de preembrión. Lo mismo sucede con la leyes alemana e italiana, que sólo hablan de embriones o de conceptus. Aún más, los informes preliminares que dieron origen tanto a la ley británica como a la ley española, tampoco utilizan ni el concepto ni el término de preembrión, sino que se contentan con el término de embrión.

Los libros más representativos de Embriología no han adoptado el término “preembrión” porque, en realidad, su motivación como neologismo no es de carácter científico sino político, con una pretendida base bioética. Como no sirve para designar una «falsa fase del desarrollo humano», que de existir hubiera sido más acertado denominar “neoembrión”, se está utilizando intensivamente en la publicidad comercial, al servicio de la difusión «masiva» de la «píldora del día después», que produce el «miniaborto», y de la promoción de industrias que impulsan la investigación en células estaminales o «madres», procedentes del embrión.

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