25 de enero: III Domingo del Tiempo Ordinario
Conversión de san Pablo
Fin del Octavario por la unidad de los cristianos
25 de enero, III Domingo del Tiempo Ordinario
Texto evangélico
“(Jesús) Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron” (Mt 4, 18-22).
Comentario
Galilea se convierte en el epicentro de la enseñanza de Jesús, quien se establece junto al lago de Tiberíades, una zona portuaria y de tránsito, donde encuentra a los primeros discípulos y los llama. En el discernimiento vocacional, un punto de partida insoslayable es saberse llamado por Jesús.
Galilea es, para siempre, la referencia fundante. Pero no solo porque sea el lugar de la llamada, sino porque en ella se reconoce el origen de haber sido incorporado al discipulado, que es el amor primero: no tanto el que uno puede sentir, sino el amor de Dios.
Hoy coincide la celebración de la llamada que Jesús hace a Pablo, por la cual el apóstol cambia enteramente de vida: “Mientras (Pablo) caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?». Él preguntó: «¿Quién eres, Señor?». Respondió: «Soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer»” (Act 9, 3-6).
Propuesta
Vuelve al amor primero
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